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Opinión

  • | 2016/05/25 15:23

    Circunscripción de paz para las Farc

    Muchos han dicho que estas son curules para las Farc. No es así.

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El Acuerdo del punto 2 de La Habana contempló la creación de circunscripciones transitorias de paz en la Cámara de Representantes con el fin de darle mayor representación política a las personas que han vivido en las zonas de conflicto y como consecuencia de ello han visto conculcados sus derechos políticos. Desde el asesinato de lideres sociales, el boicoteo de las elecciones hasta el desplazamiento forzado han impedido que dichas comunidades disfruten de sus derechos civiles y políticos. Por ello merecen una medida de reparación como esta que les ayudará a ganar un mayor peso en el escenario político nacional y finalmente ser escuchados y defendidos.

Muchos han dicho que estas son curules para las Farc. No es así. Son curules para la gente de esos territorios y será ellos quienes decidan quienes los representan mejor. Por lo tanto, la discusión sobre curules para las Farc está aún pendiente.

En recientes columnas de opinión Ariel Ávila y Gustavo Duncan se han referido al tema. El primero para señalar la necesidad de darles curules a dedo para que participen en la reglamentación del acuerdo de paz y el segundo, para señalar que darles dichas curules sería un premio inmerecido a dicha organización. Ambas opiniones, muy respetables, parten de la premisa equivocada de que las curules son el resultado del desempeño militar. Para Ávila, se justifican por los 50 años de guerra en que estuvieron. Para Duncan, la incompetencia militar de la guerrilla no permite que el Estado les retribuya su acción premiándolos pues enviaría un mensaje incorrecto a la sociedad.

En realidad, no se trata de transformar el poder militar en poder político automáticamente sino de cómo facilitar la transición entre una forma de búsqueda el poder y  la otra. Por tanto, hablar de curules en el congreso para las Farc obedece a una premisa distinta pues se trata  es facilitar la transición de quienes han hecho la guerra para que aprendan a hacer política sin armas. En lugar de usar fusiles tendrán que argumentar, deliberar y lo más importante, conseguir votos. Si a un deportista lo cambian de deporte, digamos luego de pasar 15 años jugando futbol se va al baloncesto, pues es necesario entrenarlo y facilitarle que use las manos y no los pies para llevar la pelota. Por esta razón, el Estado puede establecer normas transicionales que faciliten ese proceso.

Una circunscripción nacional de paz puede sonar antipático pero no es estrambótico. Lo importante es entender que serían las Farc las que tendrían que conseguir los votos para conseguir dichas curules. Por ejemplo, se podrían dar entre 3 y 6 cupos para la guerrilla en una circunscripción nacional de Senado y establecer que las primeras 3 curules se obtendrían con 100 mil votos y aumentarían con cada 50 mil votos adicionales. Esto se convertiría en un incentivo real para que las Farc acudan a la ciudadanía a obtener su favor y se reconecten con la sociedad. Para que el esquema funcione se requiere establecer el doble voto, esto es, los ciduadanos pueden votar en la circunscripción nacional y también en la circunscripción de paz. No se trata de que escojan entre uno y otro. Tampoco se trata de que las Farc le disputen los votos a la izquierda democrática que ha actuado en la legalidad. Los ciudadanos podrán votar también en la circunscripción de paz sin tener que negar su apoyo al Polo u otras fuerzas. El sistema de doble voto para las circunscripciones de paz, tanto las de Cámara ya acordadas como ésta para el Senado, es el único mecanismo que permite que el sistema funcione y que asegure el proceso transicional.

Adicionalmente, un mecanismo de esta naturaleza permite que se adicionen curules para el ELN cuando por fin se decida a negociar y firme la paz creando para ellos varias curules adicionales con el mismo sistema.

En cuanto a las curules directas para que participen en el Procedimiento Legislativo Especial, a estas alturas eso es imposible, pues implicaría una reforma constitucional y la misma no podría estar lista para antes de la activación de dicho procedimiento. Lo que si se puede es crear una comisión asesora de las iniciativas legislativas que permita que el gobierno consulte con una delegación especial de las Farc, creada para estos efectos, los contenidos de las normas. Como el Gobierno es el único que podrá presentar iniciativas para el uso del Procedimiento Especial, no hay problema que dicha comisión se establezca luego de la votación del plebiscito y pueda opinar sobre el contenido de las normas.

Para que funcione bien, se debe aclarar que la comisión asesora de acompañamiento no tiene la función de colegislar ni de vetar las iniciativas del gobierno. Se trata de permitirles que opinen y hagan conocer su forma de pensar públicamente, pero es claro que el momento de la negociación bilateral ya terminó (con la firma del acuerdo) y que ahora es responsabilidad del gobierno, como contraparte, desarrollar los acuerdos de paz.

Faltan pocas semanas para que el Acuerdo de Paz se cierre y es necesario terminar los puntos pendientes con la misma audacia, generosidad y responsabilidad con que se ha tramitado todo el acuerdo. Al igual que Ávila y Duncan, espero que estas ideas ayuden a los debates de cierre que faltan en La Habana.

*Consultor

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