Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2017/04/27 08:55

    ¡No te jubiles!

    Por supuesto esto adquiere validez cuando, tan siquiera, partimos de tener un proyecto de vida. Es decir, de algo que además de gustarnos le da sentido a lo que hacemos.

COMPARTIR

Esto fue lo que me dijo enfática y reiteradamente Joaquín mientras desayunábamos y conversábamos de forma amena y algo apasionada sobre las cosas de la vida, junto con Antonio, en Campredó al sur de Cataluña en España. Tanto Joaquín como Antonio tienen más de 65 años y ambos están jubilados.

¿Por qué me dijo esto Joaquín? Porque él se sentía algo frustrado por la imposibilidad que el sistema legal del país le genera de seguir trabajando en lo que muy bien sabe y le gusta hacer, a pesar de ser un hombre con mucha energía y con buena salud, mucho conocimiento y resultados fruto de años de trabajo en el sector energético español y, sobre todo, de tener ganas de trabajar y seguir siendo un profesional útil y con "valor" laboral en el mercado. Me dijo: "jubilarse es un derecho de todos, sin embargo, no debería ser una obligación sino una opción" Agregó: "Tengo mucho para ofrecer laboralmente y quiero hacerlo"

Al compartir este breve extracto de la conversación con Joaquín y Antonio, no busco hablar del sistema de pensiones de España ni de ningún otro país, ni mucho menos hablar de los aspectos macroeconómicos relacionados con la aplicación, o no, de un sistema de pensión o jubilación. Lo que quiero es mostrar lo paradójica que puede ser la situación en sí misma y su relación con la felicidad en el trabajo.

La palabra "jubilación" viene del término latino jubilatio, jubilationis, que significa gozo, alegría, júbilo. ¿Júbilo de qué? De la posibilidad de disfrutar de lo conseguido en años anteriores. Lo paradójico es que Joaquín no siente ese júbilo y, en contraposición, siente frustración.

Además, a pesar de ese supuesto "júbilo" se habla del síndrome de la jubilación, relacionado con el deterioro físico y mental en el que muchos "jubilados" pueden llegar a caer al cesar su actividad laboral. Una metáfora lo explica muy bien: "las personas somos como los ciclistas: si no pedaleamos, nos caemos"

No pretendo obviar lo que usted puede estar pensando: cada quien debe y tiene la opción de ser constructor de su proyecto de vida y de sus planes luego de jubilarse. ¡Por supuesto! De hecho, también comparto esa opinión. ¡Incluso!, y es el punto que quiero resaltar, ¡no tenemos que esperar a que se avecine la jubilación para pensar en lo que de verdad queremos hacer!

Es increíble como tantos profesionales podemos llegar a renegar de nuestro trabajo o, si no renegamos, nos adaptamos a las condiciones que este nos ofrece a pesar de que no sean coherentes con nuestro proyecto de vida. No me es extraño evidenciar importantes grados de “Adaptación negativa” o adaptación causada por falta de acción o miedo, llevando así a la NO búsqueda de opciones que generen más satisfacción.

Por supuesto esto adquiere validez cuando, tan siquiera, partimos de tener un proyecto de vida. Es decir, de algo que además de gustarnos le da sentido a lo que hacemos. De hecho, la felicidad está directamente relacionada con el poder hacer lo que nos gusta a la vez que lo hacemos con un sentido claro de propósito. Quienes tenemos “trabajos envidiables y “no tenemos que esperar a jubilarnos para disfrutar de lo que hacemos”, procuramos desempeñarnos en actividades en las que confluyen cuatro situaciones: son actividades que nos gusta hacer, son actividades en las que tenemos habilidad, son actividades que alguien aprecia y son actividades que terceros valoran y por las que están dispuestos a pagar.

Finalmente, a partir de la experiencia vivida con Joaquín y Antonio, planteo el siguiente conjunto de preguntas como oportunidad de reflexión sobre la felicidad en el trabajo:
¿Tengo en este momento un proyecto de vida? Si no, ¿Cuál puede serlo?

¿Lo que hago es coherente con lo que quiero en mi proyecto de vida? Y, además, ¿lo que hago me gusta y me permite poner en práctica mis habilidades?

Si actualmente no hay una coherencia medianamente satisfactoria entre mi proyecto de vida y lo que hago, ¿estoy trabajando en cómo voy a lograr los ajustes para que así sea?

@andresaljure info@andresaljure.com

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.