Lunes, 23 de enero de 2017

| 2016/03/28 11:52

Guerra civil e internacionalización

El Presidente Obama, Premio Nobel de Paz, ha respaldado desde La Habana el proceso de paz que según él pondrá fin a “la guerra civil” en nuestro país.

Julio Londoño Paredes.

Nuestra historia hasta la Guerra de los Mil Días estuvo salpicada de guerras civiles que azolaron al país. Después vinieron años relativamente tranquilos hasta que la violencia política auspiciada por agentes del gobierno a partir de 1948, llevó a la formación de la “Guerrilla del Llano”. A pesar de sus características netamente políticas, a lucha no se la denominó “guerra civil”. Por eso el pronunciamiento de Obama ahora ayudará a convencer a muchos que el conflicto en Colombia es similar a las guerras de liberación en Angola,  Namibia, Suráfrica, Kenia o Eritrea.

Obama dio también públicamente las gracias a Raúl Castro por ayudar al proceso, dejando con esto cierto sabor de protectorado norteamericano similar a los que existieron en el continente a principios del siglo 20. Como si fuera poco, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, anunció que las partes no estaban listas aún para firmar un acuerdo: con la afirmación clara se despejaron todas las dudas.    

El afán por lograr apoyos, no ha parado ahí. No hay país que no haya formulado una declaración, ni reunión de dos más Estados en la que no se expida un pronunciamiento en favor de la terminación del conflicto, ahora de la “guerra civil”. Lo ha hecho también el Secretario General de Naciones Unidas y es casi de rutina que el Papa Francisco en sus homilías dominicales haga votos por el éxito del proceso.

Hace algunos años se comentaba peyorativamente que las FARC tenían una mejor cancillería que el gobierno y que contaba con hábiles representantes en diversos Estados y organismos internacionales. Trataban a toda costa de internacionalizar el conflicto y el gobierno pugnaba por evitarlo. La situación ha cambiado fundamentalmente.

Los primeros pasos para la internacionalización se dieron con las confrontaciones con Chávez y con el ataque en territorio ecuatoriano contra un campamento de las FARC, que nos tuvieron al borde de un conflicto armado.

Ahora, ningún país, organismo o grupo político va a considerar que los acuerdos de La Habana  se van a concertar entre un gobierno democrático y un grupo “terrorista”, como se calificaba antes a las FARC. Será entre los representantes de un estado plagado de injusticia social y un movimiento de liberación. Algo parecido a lo sucedido en las repúblicas bananeras caribeñas o en los gobiernos despóticos africanos

A eso contribuye que ni a los estados ni a los organismos internacionales les interesa las características del conflicto colombiano, van detrás de protagonismo. Con mayor razón los personajes invitados –o contratados- procedentes de los cuatro puntos cardinales, que siempre harán llamamientos para “para cesar la guerra civil” aunque no tengan de idea de que se trata.

La internacionalización de “la guerra civil”,  ha sido un éxito político de las FARC, que han aprovechado acertadamente en la coyuntura actual.     

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