Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2016/10/03 15:56

El plebiscito y los actores internacionales

En algún grado los actores internacionales que apoyaron el acuerdo con las FARC, se ven afectados en mayor o menor grado con el resultado del plebiscito.

Julio Londoño Paredes. Foto: Semana.com

Lo que se consideraba que iba a ser un respaldo clamoroso al acuerdo con las FARC, que contaba con la bendición papal, el respaldo de los Estados Unidos, de la Unión Europea, del Secretario General de Naciones Unidas y de la comunidad internacional en general, que incluso abría a los actores las puertas para el Premio Nobel de Paz, se volvió un serio revés político para el Presidente Santos.

El gobierno afirmó que las FARC firmaron porque habían sido militarmente derrotadas y que el acuerdo no afectaba el orden institucional. La guerrilla sostuvo que consiguió los objetivos que se había propuesto desde hace varios años y que muchas cosas cambiarían.  La mayoría del país dio más crédito a las FARC que al gobierno.  

El resultado del plebiscito ha causado sorpresa mundial y muy seguramente la preocupación de los actores internacionales que apoyaron el acuerdo.

Cuba ha sido la “estrella” del proceso. Su gestión de buenos oficios, fue fundamental. Después de haber sido calificada como promotora del terrorismo y de los grupos subversivos, pasó a ser reconocida como actora fundamental de la solución de uno de los conflictos más largos en la historia contemporánea. Por lo tanto, el rechazo al acuerdo, en medio de abrazos e históricos apretones de mano, no deja de afectarla.

Noruega, tiene como eje de su política exterior el ser “mediador permanente”, no siempre en forma exitosa, en todos los conflictos mundiales. En Colombia se le repitió en alguna forma lo que le sucedió en Guatemala en donde después de actuar como gestora de los acuerdos de paz, por un plebiscito fueron descalificados.    

El presidente Obama de los Estados Unidos, con su apoyo al acuerdo y la normalización de las relaciones con Cuba, saldrá de la presidencia haciendo valer su condición de Premio Nobel de Paz. Aunque su posición, independientemente del resultado del plebiscito, constituyó un transcendental giro sobre la política antidrogas, en Washington en plena campaña electoral, no faltarán algunos que tratarán de sumar el resultado del plebiscito a las frustraciones en Libia y el Medio Oriente.    

La presidenta de Chile, empeñada en calificar el conflicto colombiano como “guerra civil”, acompañó el proceso. El hecho de que éste no se hubiera consolidado, no le conviene, en especial cuando los índices de aceptación de su gobierno están en su punto más bajo.

Respecto a Venezuela, el riesgo del “chavismo” insidió en el ánimo de algunos de los que votaron el no. Pero además se estableció un contraste entre la actitud del gobierno colombiano que puso a consideración popular un aspecto fundamental de su política y la renuencia y las dilaciones de Maduro y sus amigos al referendo revocatorio en ese país.     

La proliferación de foros, conferencias y estudios sobre el posconflicto, las múltiples opiniones de expertos y analistas extranjeros, así como la misma propaganda oficial, curiosamente convencieron incluso al mismo gobierno, pero no al país.  

* Profesor de la facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

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