Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/03/17 15:30

Juego de béisbol en La Habana

El partido del próximo 22 de marzo en La Habana constituirá el símbolo del fracaso de la política seguida por los Estados Unidos contra Cuba durante más de medio siglo y también el del régimen socialista cubano.

Julio Londoño Paredes.

En La Habana se prepara el próximo partido de béisbol entre equipos de Cuba y de los Estados Unidos, que contará con la presencia del Presidente Obama y de Raul y de Fidel Castro. Hace relativamente poco tiempo, algo así se hubiera considerado un episodio de ciencia-ficción.

No es para menos. Los Estados Unidos, entre otras cosas, patrocinaron una invasión a Cuba en 1961; establecieron el bloqueo y el embargo comercial contra la isla; igualmente, expidieron la denominada “ley de ajuste cubano” para propiciar “la deserción” de los cubanos hacia La Florida. Entre tanto, la CIA y activistas anticastristas organizaron la bicoca de unos 700 atentados contra la vida de Fidel Castro: desde grotescos “cigarros explosivos”, hasta francotiradores con fusiles con mira telescópica, como sucedió en una visita de Fidel Castro a Cartagena.

Además obsesivamente los Estados Unidos trataron de impedir que sus “aliados”, tuvieran nexos comerciales o políticos con Cuba. El que actuara en contrario estaba expuesto no sólo a retaliaciones, sino a ser víctima en sus países de severas críticas de los partidos políticos, de la prensa, de los gremios, de la iglesia y de los medios castrenses.

No obstante que Cuba dejó de constituir una amenaza contra la seguridad de los Estados Unidos y que modificó su actitud frente a los grupos armados en el continente, Washington siguió mirando con desagrado que países latinoamericanos tuvieran relaciones con los cubanos.

Hasta el punto que a Belisario Betancur, que cuando fue elegido presidente impulsó un importante giro en la política internacional colombiana, no le fue posible reestablecer las relaciones diplomáticas con Cuba. Todo se limitó a un viaje “secreto” a La Habana.

Cuando Virgilio Barco asumió la presidencia, se estableció una comunicación más abierta entre los dos países. Del tradicional apoyo a las resoluciones contra Cuba en los organismos internacionales, pasamos a oponernos a ellas. El canciller cubano después de 60 años visitó oficialmente a Colombia y se entrevistó con expresidentes y dirigentes políticos. Solicitamos la ayuda de Fidel Castro cuando Álvaro Gómez Hurtado fue secuestrado y luego Cuba nos señaló que estaba dispuesta a reingresar a la OEA si nosotros lo proponíamos. Igualmente, compartíamos con ella opiniones sobre el continente, sobre África y el suroeste asiático, mientras que Colombia se proyectaba dentro del Movimiento No Alineado.

Todo en medio de protestas norteamericanas y de “cordiales” llamadas telefónicas “de advertencia” del presidente de los Estados Unidos al primer mandatario colombiano.

Cuando el presidente decidió reestablecer las relaciones diplomáticas, se hizo una consulta interna con los jefes de los partidos políticos tradicionales. Todos lo desaconsejaron, mientras que la prensa nacional se iba lanza en ristre contra la iniciativa.

Fue Cesar Gaviria quien dio el paso, primero a nivel consular y posteriormente se acreditaron embajadores, mientras que desde Miami y Washington se lanzaban rayos y centellas.

Durante la administración de Andrés Pastrana, Cuba asumió un papel fundamental en el proceso de paz: los Estados Unidos fueron informados de la gestión por nuestro gobierno. La colaboración continuó con el presidente Uribe, en cuyo mandato se mantuvo la cordial relación, incluyendo contactos telefónicos entre el Presidente y Fidel Castro.

El partido de béisbol del próximo 22 de marzo en La Habana constituirá el símbolo del fracaso de la política seguida por los Estados Unidos contra Cuba durante más de medio siglo y también el del régimen socialista cubano.

No se sabe si entre los invitados al juego de beisbol estarán los representantes del gobierno y de las FARC que están negociando en La Habana y de pronto algunos otros personajes: sería el detalle folclórico de este episodio de ciencia-ficción.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.