Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2015/12/14 18:00

Una maestra colombiana finalista en un premio mundial

Por primera vez una joven maestra colombiana, Katerine Franco Cárdenas, de Medellín, fue seleccionada entre las cincuenta finalistas del premio Global Teacher Prize.

Germán Manga.

Por primera vez una joven maestra colombiana, Katerine Franco Cárdenas, de Medellín, fue seleccionada entre las cincuenta finalistas del premio más importante y prestigioso del mundo para enseñantes de educación básica: el Global Teacher Prize de la Varkey Foundation, entre cuyos directivos están el economista Jeffrey D. Sachs, el actor Kevin Spacey y Carina Wong, subdirectora de la Fundación Bill and Melinda Gates.

El premio –que entrega un millón de dólares al ganador– se estableció para reconocer a un maestro excepcional que haya hecho una contribución destacada a la docencia y para resaltar la importancia de la labor que desempeñan los maestros en la sociedad. La original y meritoria historia de Katerine, como las de los demás finalistas, fue seleccionada entre 8.000 postulaciones y solicitudes provenientes de 148 países de todos los continentes.

Comenzó en el año 2008 cuando la Secretaría de Educación la asignó a la institución José Asunción Silva del barrio Las Brisas, un sector modesto de Medellín, donde había dos salas con 40 computadores –para 1.050 alumnos– que solo usaban ocasionalmente los niños más inquietos de primaria a los que entretenían en la tarea de dibujar en Paint. Katerine, que tenía conocimientos básicos de sistemas, recibió el encargo de ponerlas a funcionar. Hizo para ello un diagnóstico con base en una investigación entre los estudiantes a través de la cual precisó su interés por conocer e interactuar en redes sociales, mensajería instantánea y por crear videos.

A medida que avanzó en su propio entrenamiento entendió la enorme utilidad de los computadores y de Internet para estimular creatividad y pensamiento crítico en los alumnos, perfeccionar su comunicación y para incentivarlos a participar en la acumulación de nuevos conocimientos. Creó entonces “Ciudadanos digitales” para orientar los intereses que los muchachos manifestaron en la investigación, con utilidad formativa y dinamizar algunos procesos educativos con base en las TIC. Se enfocó concretamente en fortalecer valores, trabajo colaborativo, integración a la tecnología y lectoescritura narrativa. Esa experiencia fue reconocida en el año 2009 en Medellín, con la medalla Luis Fernando Vélez.

El proyecto tuvo alto impacto para impulsar el plan de estudios y transformó rápidamente la vida del colegio. Fue ganador del “Foro Latinoamericano de Docentes Innovadores” que se llevó a cabo en Chile en el año 2011, gracias a lo cual Katerine fue invitada por Microsoft al “Foro Mundial de Docentes innovadores” en Washington D. C. En ambos eventos conoció colegas que trabajaban experiencias similares en otros países. Tuvo entonces la idea de profundizar los logros de “Ciudadanos Digitales” a través de ir más allá del ámbito del aula y de la escuela y creó “Amigos sin fronteras” un programa a través del cual niños de todas las edades de esa zona popular de Medellín comenzaron a interactuar con sus pares de otros países, alumnos de los maestros que Katerine conoció en sus viajes. Primero Chile, Puerto Rico, República Dominicana, México, Ecuador, pero después los propios alumnos presionaron para ampliar horizontes y como solo hablan español se apoyaron en softwares de traducción y en videos para interactuar con niños de Estados Unidos, Malasia, India y otros países para intercambiar experiencias, conocimientos y las claves de su propia realidad. Ellos y sus padres recogen imágenes, entrevistas y videos para enseñarles a estudiantes de otros países quiénes son, qué piensan, en qué creen, qué comen, cómo viven, cómo es Antioquia, Colombia, Medellín y a la vez que reciben sus testimonios, realizan clases conjuntas sobre diferentes materias y sesiones de ejercicios o de juegos. Esta experiencia fue reconocida en el año 2014 en el Foro Mundial de Educación innovadora Microsoft en Barcelona después de lo cual fue invitada como ponente finalista en el Global Junior Challenge 2015 en Roma.

La nominación Global Teacher Prize reconoce a la profesora Katerine Franco Cárdenas como la innovadora que es de la enseñanza a través de las TIC, que conecta sus aulas con muchas otras del planeta, gracias a lo cual sus alumnos desarrollan conocimientos e importantes fortalezas en la creación de cuentos en audio y digitales, animaciones digitales, lectoescritura, creación de periódicos digitales y hasta tienen una emisora y un canal de televisión en línea.

Esa es la experiencia que la ubicó con maestros de 29 países del mundo en la antesala del Global Teacher Prize que seleccionará 10 finalistas en febrero de 2016 y entre ellos el ganador en marzo. Un enorme logro entre otras razones porque pese a sus reconocimientos y logros Katerine sigue ejecutando sus proyectos en las dos salas que ahora tienen solo 18 y 17 computadores en funcionamiento -para 1050 alumnos- que le entregaron en 2008, con las mismas máquinas resistidoras pero obsoletas, más 20 portátiles que les dio Computadores para educar en 2013 –y con precarios recursos de conectividad–, pero que son la nave interplanetaria que ha convertido a decenas de niños de Medellín en ciudadanos del mundo.

El premio busca sacar a la luz miles de historias de héroes y heroínas anónimos que transforman las vidas de jóvenes, para extender su ejemplo como fuente de inspiración y estímulo para imitarlos. Katerine es una mujer afable, sencilla y visionaria que vive feliz con sus logros y agradecida con sus compañeros y con sus jefes por el apoyo que han dado a sus proyectos. Vista desde lejos su historia es un buen resumen de los milagros y de las miserias frecuentes en nuestro sector educativo. Sorprende, por ejemplo, que una experiencia tan valorada y premiada internacionalmente, no haya sido conocida ni evaluada hasta ahora por la Secretaría de Educación de Medellín, ni por el Ministerio de Educación, ni por el de las TIC para apoyarla y hacerla más potente y quizás extenderla nacionalmente. Ojalá la sola nominación –y ni hablar si se llegara a ganar el premio– sirvieran para estimular reflexión y acciones acerca del largo camino que todavía separa el dicho del hecho en la inserción del país en la sociedad del conocimiento y de cuánta conciencia nos falta para valorar más la tarea de maestros innovadores en nuestro país.

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