Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2016/03/23 17:14

Preocupaciones de una mamá con Zika

A pesar de que la epidemia está en auge, falta claridad frente a los procedimientos para embarazadas.

Preocupaciones de una mamá con Zika Foto: Revista Jet-Set © Gerardo Gómez

Soy mamá primeriza con paranoia del zika. Me dieron todos los síntomas en el primer trimestre de embarazo, pero como en ese tiempo las implicaciones del zika no eran tan evidentes, no le puse mucha atención.

Con las noticias posteriores que evidencian posibilidades de microcefalia en bebés gestados por madres con zika, me puse blanca, paré de comer y traté de ir a cuanto médico existía para que me confirmaran la existencia o no de este virus en mi sangre. Fui a mi ginecólogo, que me remitió a un infectólogo que a su vez me remitió a un infectólogo pediatra. Sin embargo, el experto sólo me pudo confirmar informalmente que tenía zika. Hasta el día de hoy (y han pasado seis meses) mis exámenes no han podido ser  confirmados ya que la única manera de examinarse es a través del INS (Instituto Nacional de Salud) del gobierno. No hay laboratorios de virología privados para este propósito, ni tampoco claridad de cómo, cuándo y donde opera el Instituto. De hecho, en su página oficial, no cargan los listados de los laboratorios avalados por el mismo. A pesar de que fui a la Fundación Santa Fe, una de las más prestigiosas de Bogotá, aún no tengo un diagnóstico oficial.

Lo único que podía hacer para prevenir el zika estando embarazada y salir de mi casa era usar manga larga y repelente- pero no encontré ningún repelente que no me hiciera daño en mi estado- todos tenían DEET (una sustancia altamente tóxica que en países de Europa y Canadá está prohibido su uso para embarazadas y niños menores de 12 años)- u otros químicos agresivos que podrían afectar a mi bebé.

La única alternativa que encontré fue crear uno yo misma. Acudí a una fórmula que mezcla la citronella, la limonaria y el cedro atlántico. Estos aceites esenciales se han utilizado durante miles de años para combatir los insectos y se ha comprobado científicamente una y otra vez su efectividad. Ahora, demuestran su gran eficacia contra el Aedes Aegypti.

Creo que las recomendaciones para embarazadas deben ir más allá de decirles que no viajen a zonas cálidas, puesto que el 90 por ciento de los municipios se encuentran en zonas calurosas del país. Tampoco, simplemente, puede aconsejárseles usar repelente: en estado de embarazo, nada más peligroso que un químico sobre la piel. Considero que el gobierno debe ser claro y específico en instruír acerca de cómo se pueden prevenir las picaduras en el caso de mujeres gestantes y, sobre todo, apoyar su diagnóstico. Así mismo, las mamás con zika deben ser consideradas caso prioritario y ser tratadas como casos de alto riesgo. Además, en aras de apoyar la salud mental en el embarazo, deben tener claridad en los diagnósticos.

Hoy ya tengo 24 semanas y parece que todo está bien con el bebé. Sólo me queda la inquietud de no haber podido tener un criterio médico oficial.

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