Viernes, 20 de enero de 2017

| 2004/12/05 00:00

La agricultura: relegada en la sexta ronda

Ricardo Buitrago analiza la ronda de negociaciones del TLC que acaba de terminar y pronostica que en la próxima Estados Unidos se impondrá a la fuerza

Estados Unidos entró a las negociaciones del TLC con los países andinos (Colombia, Ecuador y Perú) con la premisa de que las ayudas a sus agricultores no serían tratadas en este escenario sino en el de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Su posición se ha ratificado durante todas las rondas de negociación y fue más evidente en la sexta que acaba de terminar. Al cierre de este artículo, con dos días de negociaciones, medio día por país y medio día de plenaria, Estados Unidos mantiene su posición inflexible en los aspectos más cruciales - por su sensibilidad y dificultad - en el estratégico sector agrícola.

Las asimetrías del sector agrícola

El comercio bilateral está altamente concentrado aunque las exportaciones de Estados Unidos registran un menor grado de concentración frente a las exportaciones de Colombia. Entre 1996 y 2001, en el comercio bilateral, Colombia exportó 164 subpartidas, en tanto que Estados Unidos exportó 425 subpartidas; concentrando el 99,9% y el 99,3% en términos de valor respectivamente.

En los principales productos de exportación, Colombia resultará menos beneficiado que Estados Unidos con el TLC, pues el café, el banano, camarones, langostas, extractos y esencias de café, cacao y la manteca, grasa y aceite de cacao se benefician de un arancel 0 por la cláusula de nación más favorecida (NMF) en Estados Unidos. En marcado contraste, los ocho principales productos de exportación de Estados Unidos a Colombia pertenecen al ámbito del Sistema Andino de Franjas de Precios.

Estados Unidos mantendrá altos subsidios agrícolas por motivos de seguridad alimentaria, impidiendo el libre comercio de los productos agrícolas. El gobierno de Estados Unidos le otorga cada año un subsidio a la producción de 19.000 dólares a cada agricultor y 112 dólares por cada hectárea de tierra de uso agrícola.

Los subsidios por producto equivalen al 50,8% para leche, 48,4% para azúcar, 46,8% para arroz, 40% para trigo, 26,4 para maíz y 25,5% para oleaginosas. En contraste, Colombia pasó de invertir 1,5 billones (de pesos) en 1996 destinados a la agricultura a 524 mil millones en 2000 y se estima en 218 mil millones para el 2004.

La situación de competitividad y oportunidad de Colombia en el mercado de Estados Unidos evidencia una preocupante falta de diversificación de la oferta exportable colombiana, que puede responder en determinada medida a la existencia de barreras al acceso, diferentes a los aranceles, al mercado estadounidense. Es necesario identificar plenamente tales restricciones y, en consecuencia, abordar de una manera seria y sistemática la discusión sobre medidas sanitarias, fitosanitarias y demás medidas no arancelarias en el marco del TLC y propugnar por su eliminación.

Las otras "negociaciones"

El equipo negociador norteamericano también se ha mostrado inflexible en mesas como compras estatales, pues sus propuestas prácticamente imposibilitan que las empresas colombianas, particularmente medianas y pequeñas, se conviertan en proveedoras de su sector público.

La ONU considera que fue un error incluir el tema de la biodiversidad en la agenda de negociaciones, ya que Estos Unidos desconoce los tratados y ha estado ausente de la Convención de Biodiversidad, la Cumbre de Johannesburgo y el Protocolo de Kyoto. De esta forma es difícil exigirles que cumplan en una legislación sobre el tema como la que tiene Colombia.

¿Para donde vamos?

Ya nos dieron contentillo con la extensión de las negociaciones a una ronda adicional a las propuestas inicialmente (la séptima será en Bogotá el 31 de enero y la octava en Washington a mediados de marzo) porque el equipo negociador norteamericano considera que aún no se ha avanzado en los sectores más sensibles (agricultura y propiedad intelectual). Pero si es así, ¿por qué no avanzamos más en esta ronda?

Considero, con base en las posiciones del equipo negociador norteamericano durante las seis rondas, que el planteamiento en Bogotá y posteriormente en Washington será de imposición y ejercicio del poder con el que cuenta Estados Unidos sobre nuestras economías. Entonces acabaremos cediendo en nuestros sectores sensibles.

Y es que el TLC es bilateral, y como tal, permitirá el ingreso automático de miles de productos estadounidenses sin impuestos (mas de cinco mil en el caso chileno).

No obstante lo anterior, existen productos de innegable importancia para el mercado nacional que cuentan con oportunidades significativas en el mercado estadounidense. Pero para poder concretar las oportunidades potenciales de la apertura del mercado estadounidense, habrá que mejorar la eficiencia, productividad y competitividad sistémica de la producción, transporte, manejo de logística comercialización de los bienes identificados como promisorios en dicho mercado.

Nuestra Agenda Interna es tardía pero necesaria. La Agenda se concentrará en dos acciones principales: los Convenios de Competitividad, que algunos no entendemos para qué sirven, y el programa de fortalecimiento de pymes, con toda su desarticulación y proliferación de entidades y de programas, pero con resultados poco alentadores.

La tarea fundamental para abordar con cierta propiedad las crecientes exigencias de la competencia en el TLC con los Estados Unidos es desarrollar la "cultura empresarial" y de exportación, fortalecer las redes empresariales (horizontales y verticales) e institucionales. Para finalizar ¿Podemos desarrollar una cultura de internacionalización o seguiremos arrodillados y exportando nostalgia?

* Consultor Internacional y docente universitario.

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