Jueves, 18 de septiembre de 2014

| 2013/03/05 00:00

La autoridad moral de Álvaro Uribe

por Óscar Sevillano

Resulta increíble que se quiera elegir a alguien que no cuenta con la suficiente autoridad moral para decidir cuáles son las leyes que deben regir al ciudadano de a pie.

. Foto: SEMANA

No sorprende para nada que el expresidente Álvaro Uribe Vélez busque retornar al poder, bien sea como candidato al Senado o a la vicepresidencia, porque se sabía que este buscaría la manera de continuar en el poder, desde el momento en que este tuvo que abandonar la Casa de Nariño.

Lo que si sorprende es que gran parte de la sociedad colombiana esté dispuesta a votar por él, cuando es esa misma sociedad la que dice rechazar las prácticas del todo vale con tal de lograr el objetivo propuesto; que asegura sentir repudio cuando se entera de que en determinada administración alguien cometió algún ilícito, y lo que es peor, que sin ninguna compasión juzgue y señale a determinado personaje, cuando se entera de que tiene alguna cercanía con la ilegalidad.

Para nadie es un secreto que el expresidente Álvaro Uribe Vélez se ha rodeado de personajes bastante cuestionados, bien sea porque durante su mandato se dedicaron a cometer ilícitos, o porque se les demostró judicialmente sus vínculos con actores ilegales, y es justamente por eso que me sorprende, la manera como la sociedad siendo consciente de la clase de personas que le son cercanas al exmandatario, estén dispuestos a permitirle acceder a los manejos del Estado, a través de una curul en el legislativo. 

Cierto es, el que las personas no tienen por qué pagar por las culpas de sus amigos, pero si vamos a eso, no entiendo entonces como a Horacio Serpa se le castigó por el Proceso 8.000 y no se le permitió llegar a la Presidencia de la República. ¿Cómo para unos si funciona ese veto moral, y para otros no?.

Por la misma razón considero como inconcebible y lamentable que por cada personaje que se saque del juego político, la sociedad civil elija a quien este escoja para seguir manejando contratos y el poder local en cuerpo ajeno. Bajo esta lógica es como Dilian Francisca Toro, Teresita García, Arleth Casado de López, Piedad Zucarddi y Astrid Sanchez Montes de Oca, han llegado al Congreso de la República, lo que desde mi punto de vista resulta aún más lamentable, porque estas actuaciones en lugar de reinvindicar el papel de la mujer en la sociedad, lo que hace es hacerla ver, como un títere puesto a los intereses y manejos oscuros de quienes fueron sancionados por la ley por actos de corrupción política.

Por las mismas razones es que no me parece, que gran parte de esta sociedad, que fue testigo del sufrimiento de las madres de los jóvenes asesinados a sangre fría por los miembros del Ejército para luego presentarlos como guerrilleros dados de baja en combate, tras la presión ejercida por Uribe como primer mandatario para que estos demostraran resultados, esté dispuesta a votar por él. 

Es de ver y no creer, que la sociedad civil, esa que no perdona que Gustavo Petro Alcalde Mayor de Bogotá, haya pertenecido a un grupo guerrillero, esté dispuesta a elegir como senador a una persona que como Presidente de la República, se rodeó de los amigos del paramilitarismo en senado y cámara, y lo que es peor, que uno de sus familiares, sea del combo parapolítico que respaldó su proyecto de gobierno, y una de sus cuñadas haya sido vinculada al cartel de Sinaloa.

Resulta increíble que se quiera elegir a alguien que no cuenta con la suficiente autoridad moral que se requiere para decidir cuáles son las leyes que deben regir al ciudadano de a pie, cuando toda Colombia sabe de la compra del voto a congresistas como Yidis Medina para lograr la reelección como Presidente de la República, y peor aún, que crean en un discurso encaminado a la buenas costumbres, ética y transparencia, cuando él como primer mandatario, demostró que estaba dispuesto a todo con tal de continuar en el poder, y que poco le importaban los medios con tal de lograrlo. 

Por lo anterior no dejo de preguntarme, ¿cómo una sociedad civil que asegura estar hastiada de los actos de corrupción, avale a este personaje, reeligiéndolo como congresista?.

Entiendo que para algunos puede resultar “emocionante” que un personaje como Uribe vuelva a la política a repartir insultos y convierta al Senado de la República en una plaza de mercados, donde las peleas de comadre son la comidilla de toda la semana, pero hay que pensar si es conveniente, el que se avale a personajes que no cuentan con ningún tipo de autoridad moral para señalar los caminos a seguir, en un país que desde mucho tiempo atrás perdió el rumbo.

@sevillanojarami

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