Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/12/19 12:05

La burla de Iván Márquez

Su discurso sobre la pobreza de las FARC mina la credibilidad de la guerrilla con los acuerdos de paz.

Alfonso Cuéllar.

En una entrevista a BBC Mundo esta semana, Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, jefe de la delegación de negociadores de la guerrilla y miembro del Secretariado, dejó claro cuánta verdad contarán las FARC, como parte del acuerdo de justicia y víctimas anunciado en La Habana. Poca. “Las FARC no tienen dinero”, sentenció. Preguntado sobre el narcotráfico, contestó: “Las FARC lo único que han hecho es cobrar un impuesto a los cultivadores…Nosotros no somos productores de coca, no somos sembradores de coca ni tenemos laboratorios, ni exportamos la coca, ni tenemos rutas”. Según Márquez, ese impuesto a “campesinos” no genera “millones y millones” de dólares.

Un estudio del prestigioso Wilson Center de Washington DC, publicado en noviembre 2014, encontró que las finanzas anuales de esa guerrilla, en sólo ingresos por droga, sería mínimo de 150 millones de dólares. Esta cifra, según el informe elaborado por el periodista John Otis, es conservadora; en la época de máxima producción de finales de los noventa y principios de este siglo, fue dos o tres veces más.

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Inglaterra, también llegó a la misma conclusión en 2011 en su libro Los documentos de las FARC: Venezuela, Ecuador y el archivo secreto de 'Raúl Reyes. Cita el presupuesto para un año del frente 48, donde “la totalidad de sus bienes consistían en actividades del narcotráfico, así como reuniones entre las FARC y narcotraficantes fuera y dentro de Colombia”.

Los mismos guerrilleros se delatan solos. En un correo del 8 de abril de 2007 enviado a los miembros del Secretariado, Joaquín Gómez y Fabián Ramírez -quienes se encuentran hoy en La Habana-, se habla de que una “vuelta a México con 100 kilos, equivale a invertir 250 millones, con ganancia de 700 millones de salir bien. Luego se invertirían 350 millones para mandar 140 kilos y así sucesivamente hasta la cantidad autorizada. De hacerla por Europa sería igual procedimiento”. En 2008, Sergio Jaramillo, entonces viceministro de Defensa, denunció ante la OEA en México que las FARC controlaban la mayoría del negocio del narcotráfico. Varios miembros de la guerrilla están en la Lista Clinton.

Para Márquez, todo lo anterior es “una ofensiva mediática”. Sobre cómo se financian dijo que: “nosotros somos una guerrilla de gente trabajadora, cultivamos la tierra, de la tierra extraemos los elementos fundamentales para nuestra subsistencia”. Se le olvidó la llamada ley 002 donde justificaban el secuestro para aceitar su máquina de guerra. Negará también las extorsiones a comerciantes, ganaderos y agricultores. ¿Y qué de la minería ilegal de oro y coltán, de donde reciben millones de dólares mientras destruyen el medio ambiente? ¿Otro invento de sus contradictores?

Si bien el cinismo de las FARC no es nuevo, es diciente que la misma semana en que se enaltece el acuerdo de justicia, verdad y reparación, una de las partes deje claro que ese tema no es con ellos. Que por ser pobres no van a reparar a nadie. Que su colaboración para desmantelar a las grandes organizaciones del narcotráfico, será mínima porque ellos no conocen el negocio. Eran apenas “chepitos”. Que, en fin, todo lo que se afirma sobre las FARC es mentira, entonces no esperen “mea culpas”.

La prepotencia de Márquez tiene una explicación: se siente ganador. A las FARC les fue mucho mejor que a los paramilitares en justicia y paz. Ninguno de sus hombres pagará cárcel. Les garantizaron la no extradición, una promesa que nunca lograron concretar los paramilitares, cuyos principales jefes fueron enviados a Estados Unidos. Participarán en política, otro derecho negado a las autodefensas.

Tal vez el único lunar para el Secretariado fue la declaración del departamento de Estado, donde reafirma la política de Washington de no renunciar a su derecho de perseguir a los criminales para llevarlos ante la justicia estadounidense. Allí el cuento de ser pobres campesinos tiene menos audiencia.

En Twitter Fonzi65

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.