Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 1990/06/04 00:00

    La campaña está "jartísima"

    ¿Cuántos televidentes habrán cambiado su voto por cuenta de los quince minutos a los candidatos en televisión?

COMPARTIR

Para aburrida, la campaña Presidencial que se está adelantando en la actualidad. Son tan abismales las ventajas de las encuestas, que le han quitado totalmente la expectativa al destino del premio gordo. Por fortuna, los premios secos aún están en disputa, y gracias a ello existe algo que los colombianos aún no sepamos sobre el resultado final. Pero quizás lo más aburrido de todo, a riesgo de sonar muy escéptica, sea el desinterés nacional en lo que los candidatos puedan decir, hacer o proponer, hasta el punto de que no parece haber genialidad con el poder suficiente para cambiar de alguna manera significativa el destino marcado de la investidura presidencial.
La culpa parecería tenerla la televisión, adonde el Presidente Barco mandó a los candidatos, con la advertencia de que se cuidaran no saliendo a la calle. La TV le ha quitado por completo a la campaña el ingrediente de lo inesperado. Reto a cualquier colombiano que sea capaz de recordar tres cosas que hayan propuesto Gaviria, Gomez o Lloreda en alguna de sus intervenciones en la pantalla chica. Me atrevería a pensar que si los hay, no son muchos los televidentes que han definido su propósito de voto por cuenta de los quince minutos institucionales de los candidatos en televisión.
Lo máximo que han llegado a registrar los televidentes, y eso por lo infinitamente divertido, es la sensacional afirmación de que Regina quiere ser la sirvienta de los colombianos, que un candidato anunció que se refugiará en la clandestinidad antes de que nos hubiéramos enterado que alguna vez había salido de ella, y que Mario Gareña (cuyo verdadero nombre, por cierto, no es Mario Gareña, sin que ello realmente importe mucho), hizo un gastronómico recorrido por el territorio nacional en los 15 minutos que el Estado concede para que los candidatos digan cómo quieren manejar el país.
En contraste, la campaña presidencial de los candidatos serios está jartísima. Ha resultado fría e impersonal, en lo que a la sustancia de sus propuestas se refiere. Nos cambiaron la plaza pública por la televisión, por motivos de seguridad, advirtiéndonos que la pantalla chica no era ni mala, porque llegaba a mucha más gente que recorrer todas las plazas del país. Pero con este cambio, la campaña presidencial perdió espontaneidad, humor y colombianismo. La expectativa de esta contienda electoral ha quedado en manos de 32 asesores que escriben textos perfectos para leer en telepronter. Y a cambio de eso perdimos las multitudes, las rechiflas, las camisetas rojas, las banderas azules, las anécdotas que transmite la plaza pública y la posibilidad, importantísima, de que alguno de los candidatos meta la pata, como cuando Barco, en su propia campaña, fue cogido in fraganti rifando neveras en una manifestación.
La television, en está campaña, ha impedido incluso que los candidatos transmitan vibraciones al televidente. Era en el caos de la plaza pública donde se recogía la parte más emocionante de una campaña presidencial. Ahora tenemos a los candidatos leyendo perfecciones en televisión que en la mayoría de los casos les escriben otros, como pasa siempre con Barco: ¿alguien conserva aún la esperanza de que el telepronter le quite o le añada algo al destino?
Una campaña tan aburrida es incapaz hasta de inspirar graffitis, que precisamente son el termómetro del ánimo nacional. Pero por fortuna todavía quedan rastros de humor en las calles bogotanas, o lo poco que no ha logrado enfriar la nevera de la televisión. En un muro se lee lo siguiente, acerca del candidato presidencial del M-19, con ironía y tremendas dosis de humor negro: "La paz cojea, pero llega con Navarro". Y este otro, rescatado de una calle de Barranquilla, que calca a la perfección el aburrimiento político: "No más realizaciones. Queremos promesas".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1829

PORTADA

Gran encuesta presidencial

Vargas Lleras arranca fuerte, Petro está estancado, Fajardo tiene cómo crecer y los partidos tradicionales andan rezagados. Entre los uribistas, Ramos se ve fuerte. Y Santos tiene 35 por ciento de aceptación. Gran encuesta de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA.