Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/08/31 00:00

La chupada liberal

Si el referendo pierde, la opinión le achacará al liberalismo que subsistan los auxilios, los carruseles pensionales, las suplencias y demás

La chupada liberal

Nada más contradictorio e incomprensible que la decisión tomada por el Partido Liberal la semana pasada. Eso indica que a pesar de la garra política que la caracteriza, no era Piedad Córdoba la líder apropiada para el momento del partido. Por una razón: generalmente sus osadas actuaciones terminan enriqueciendo su imagen individual pero no necesariamente la imagen del partido.

Desde luego, en este último episodio no se le puede achacar toda la responsabilidad que debe asumir la dirección como cuerpo colegiado. Salvo por las coherentes posiciones de Juan Fernando Cristo y de Clara Mosquera, que hasta última hora intentaron evitar este suicidio del partido, la dirección liberal se pasará el resto de sus días y quizás otros muchos más intentando explicar cómo se comete un error político de esta magnitud.

No es sino ver el mar de contradicciones que ha desencadenado.

-EL ACTO DE DESLEALTAD. La dirección liberal cometió en nombre del liberalismo un claro acto de deslealtad. En plena fiesta de arreglos políticos con el ministro Londoño, y hasta con el propio Presidente de la República, el liberalismo se metió de lleno en la misión del referendo contando con la generosidad del gobierno que hizo todo acuerdo posible. Hubo ponentes liberales. El liberalismo redactó su texto. Cambió varios artículos. Quitó unos y metió otros. Y dos meses antes de enseñarle al pueblo esta criatura que ayudó a concebir, el liberalismo, literalmente, se le chupó a Uribe.

-LA DIVISION POR TRES. A nadie se le puede ocurrir que sea bueno dividir por tres a un partido que ya estaba delicadamente dividido por dos: oficialistas y uribistas. Ahora hay uribistas, oficialistas línea dirección y un tercer sector, el derrotado, en el que figuran perdedores de tanta trayectoria parlamentaria como Luis Guillermo Vélez, Víctor Renán Trujillo, Víctor Renán Barco, Rodrigo Rivera, que quedaron en un raro limbo entre el uribismo y el oficialismo.

-LIBERAL COME LIBERAL. El liberalismo terminó arrebatándole al Polo la bandera de la oposición a Alvaro Uribe. Esa versión en la historia figurará más o menos de la siguiente manera: "La crisis del liberalismo, ya bastante pronunciada cuando llegó Uribe al poder, se agudizó en el año 2003 cuando su propio partido resolvió encabezar la oposición contra el Presidente liberal, al que acusó de gobernar por vanidad y sin grandeza".

-ORDENES QUE SE DAN Y NO SE CUMPLEN. ¿Qué irán a hacer frente a sus electores los 90 parlamentarios que el día antes de la orden de abstención activa, visitaron al Presidente en Palacio para confirmarle que la campaña por el referendo iba viento en popa y que todos le estaban metiendo la mano?

-DERROTA POR CARA O POR SELLO. El Partido Liberal pierde si gana el referendo y pierde si pierde el referendo. Si el referendo gana, la dirección sale derrotada. Y si el referendo pierde, tendrá razón el presidente Turbay, a estas alturas de la vida: la opinión pública le achacará al liberalismo que subsistan los auxilios, los carruseles pensionales, las suplencias y todas las demás porquerías que aunque el referendo es incapaz de eliminar, recoge la ilusión de la opinión pública de que es la fórmula para acabarlas.

-LA DINOSAURIZACION DE LOS EX PRESIDENTES. La decisión de la dirección también liquidó el club de los ex presidentes liberales, que ya venían 'traqueaditos' después de varias derrotas consecutivas. No lograron hacer la unión liberal. No lograron pasar el proyecto de los homosexuales y las lesbianas. Y ahora, encima de todo, Piedad y Cía. les cierran la puerta del partido en la cara con el tema de la abstención activa. ¡Su propio partido los convirtió en un club de dinosaurios!

-EL SERPOPROBLEMA. ¿Y Serpa qué? ¿Si la dirección de su partido le abre esta oposición activa al presidente Uribe, podrá mantener la dualidad de ser del gobierno, como su embajador, y ser de la oposición? ¿Tendrá que salirse del liberalismo oficialista, o renunciar a su cargo diplomático?

-LA CONEJEADA. Pero quizá la peor contradicción sea la de un escenario en el que ocho personas, en nombre de un partido partido por tres, han quedado de contraparte del Congreso de la República. Al fin y al cabo, éste, por amplias mayorías, tomó la decisión de abrirle al pueblo el camino de reformar su Constitución. Esas ocho personas ordenan ahora que hay que abstenerse para impedir que el pueblo logre activar el mecanismo que garantiza la reforma. Por eso me parece que lo más grave de la decisión de la dirección liberal es esta 'conejeada' a los colombianos: es cierto que la Constitución le da valor jurídico a la abstención en el caso del referendo. Pero la Constitución prevé la abstención como el fruto de una decisión personal y no de una orden constreñidora a los seguidores de un partido, que tiene como fin sabotear un mecanismo popular de reforma constitucional.



ENTRETANTO. ¿Será cierto que "por pura cuestión cultural", todos los costeños del Senado, sin importar de qué partido o movimiento, votaron en contra la ley de los homosexuales y lesbianas?

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