Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2009/10/17 00:00

La Colombia ejemplar

Nuestro Presidente, sin ir más lejos, lleva apenas siete años en el poder pero ya ha sido capaz de convertirse en modelo para muchos gobernantes del mundo

La Colombia ejemplar

Colombia es ejemplar. Muchas veces les he oído decir esto a los dirigentes políticos del país, o lo he leído en los editoriales de los periódicos. Y es cierto. Colombia ha sido, en muchos aspectos, un ejemplo para el mundo. Con estas mismas palabras lo dijo hace veinte años, en Santiago de Chile, el entonces comandante de nuestras Fuerzas Militares hablando de la retoma a sangre y fuego del Palacio de Justicia ocupado por la guerrilla del M-l9, en la que murió tanta gente.

Tenía razón. En eso, como en tantas otras cosas, Colombia fue pionera. Así retomarían años más tarde los militares peruanos la embajada del Japón en Lima, asaltada por los guerrilleros del Mrta: todos muertos. Y después harían lo mismo los militares rusos con un teatro de Moscú tomado por la guerrilla chechena: todos muertos. Colombia fue pionera en las matanzas de civiles inermes por grupos paramilitares, y su ejemplo fue imitado en los Balcanes y en el África. Fue pionera en la degeneración narcotraficante de las guerrillas, y le copiaron los síntomas las de Afganistán y las de Laos, las de Birmania y las de Sri Lanka, las del Congo y las de Somalia. Fue pionera en el narcotráfico mismo, desbrozando el camino por donde luego han seguido México y el Brasil: nuestros carteles de Medellín y Cali fueron el espejo en el que se miraron, para aprender, el cartel del Golfo y el de Sinaloa y el de Río de Janeiro, que se maneja, como los colombianos, desde las cárceles.

Se me dirá que hablo de los viejos tiempos. Que eso ya no es así, y que me inspira la nostalgia. Pero no: hablo de ahora mismo. Nuestro presidente Álvaro Uribe, sin ir más lejos, lleva apenas siete años en el poder pero ya ha sido capaz de convertirse en modelo para muchos gobernantes del mundo. Y no sólo en el hecho anecdótico de hacerse fotografiar montado en un caballo (lo han imitado Gadafi, Sarkozy, Putin); ni en el también anecdótico de modificar la Constitución del país para hacerse reelegir una y otra vez, sin descanso (tras él lo han hecho Chávez, Putin, Correa, Zelaya); ni tampoco en el igualmente trivial de acusar de subversión comunista a los jueces de las altas Cortes cuando lo investigan a él por la comisión de algún delito como cohecho, soborno o espionaje ilegal (Berlusconi está copiándolo al pie de la letra). Sino en su conducta como responsable y amante padre de familia. Para muestra, por el momento hay un solo botón, pero notable: el de Francia. Así como el presidente de Colombia Álvaro Uribe les dio a sus jóvenes pero aventajados hijos Jerónimo y Tomás una jugosa zona franca en Mosquera, a las puertas de Bogotá, así también, exactamente así, el presidente de Francia Nicolas Sarkozy le está dando una más jugosa todavía especie de zona franca a las puertas de París a su hijo Jean, que tiene 23 años y está apenas estudiando segundo año de derecho. Se trata de la Epad (Entreprise pour l’aménagement de la Défense), instituto público que se ocupa de desarrollar el barrio de negocios más grande de Europa, sobre una extensión de 770 hectáreas y con un movimiento de negocios de mil millones de euros al año.

Ha habido críticas, inevitablemente, como en Colombia con los hijos de Uribe. La gente suele ser envidiosa e injusta. Se queja en Francia el muchacho, amargamente:

— Apellidarme Sarkozy me hace las cosas más difíciles, como lo prueban los violentos ataques de que soy objeto.

Y lo defiende el portavoz del partido sarkozysta, la UMP (Unión para el Movimiento Popular):

— La vida política está llena de gente que ha triunfado muy joven, muy pronto, sin tener muchos diplomas. Y eso es una suerte, porque permite el ascenso social.
Otro añade:

— Como Jean Sarkozy lleva el mismo apellido que el Presidente de la República, se le vienen encima.

Y un tercero concluye:
— Jean es el hijo de un genio político. No es sorprendente que sea precoz.
Pues no es sólo que el Presidente de Francia esté copiando el comportamiento paternal del de Colombia. Es que además sus cortesanos están copiando la lambonería de José Obdulio.

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