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Opinión

  • | 2017/03/17 09:45

    La derecha se disuelve en el aire

    La charlatanería de la extrema derecha no es más que humo para distraer al electorado, mientras ocultan la mierda que tienen acumulada en sus establos.

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La realidad no miente. Peñalosa en Colombia, Macri en Argentina y Temer en Brasil, tres de los tahúres que la derecha llevó a la mesa de juego, empiezan a perder la partida. La «derecha alternativa» que se vendió como la pócima mágica contra la enfermedad del «populismo de izquierda» no ha sido más que una de las tantas estafas políticas del continente. Tres de cada cuatro bogotanos repudian a Peñalosa, la popularidad de Temer no alcanza a completar un dígito y la incompetencia de Macri es de tal tamaño que la mayoría de argentinos dicen que su gobierno «roba, pero no hace». ¡Vaya la que les espera a estos tres personajes!

Lo de Trump apenas comienza. Recuperar millones de empleos, construir un muro en la frontera con México, cazar a millones de indocumentados o «volver a ganar guerras» son empresas faraónicas que demandan un esfuerzo que va más allá de digitar 140 caracteres desde un smartphone. La versión latina es el ricachón Guillermo Lasso, candidato de la «derecha alternativa» a la Presidencia de Ecuador, quien promete la creación de un millón de empleos sin explicar cómo y dónde. Lasso vende humo para derrotar al favorito, Lenin Moreno, quien hizo parte del gobierno de Rafael Correa, un joven presidente que modernizó Ecuador y recuperó la estima de su pueblo. No estaría mal que Correa se pasara por Colombia para que les explique a Álvaro Uribe, Vargas Lleras y Peñalosa cómo terminar el túnel de La Línea o comenzar el metro de Bogotá.

El humo de la derecha empezó a disiparse el pasado 2 de marzo en Irlanda del Norte, cuando Michelle O’Neill, una joven republicana desconectada de la lucha armada e hija de un exprisionero del IRA, consiguiera 27 escaños para el Sinn Féin en el parlamento. La joven madre es la nueva estrella de la política norirlandesa ante el desprestigio de la derecha unionista por los casos de corrupción. En Holanda, el xenófobo Geert Wilders fue frenado en seco, en un proceso electoral en el que sorprendió la Izquierda Verde (partido formado por pacifistas, ecologistas, comunistas y evangélicos progresistas), liderada por Jesse Klaver, un chico de 30 años al que describen como la versión joven-holandesa de Bernie Sanders. Tolerancia, ecologismo y justicia social fueron los ejes programáticos que permitieron a la Izquierda Verde triplicar el número de escaños en el parlamento y convertirse en una fuerza decisiva en el tablero político holandés.

Toda la charlatanería de la extrema derecha no es más que humo, cohetes lanzados al aire con el propósito de distraer al electorado, mientras ocultan la mierda que tienen acumulada en sus establos, legislan en favor de un grupo de malos empresarios y ceden los contratos de obras públicas a conglomerados que, al modo mafioso, pagan sobornos y financian campañas electorales. Venezuela y los acuerdos de paz con la guerrilla son la cortina de humo empleada por la derecha colombiana para camuflar el putrefacto olor que emana de sus sedes políticas.

El pueblo brasileño empieza a sentir la saudade, esa especie de melancolía, nostalgia o añoranza por algo que se ha ido: Lula. Fueron más los aciertos que los errores en los años de Lula. El pueblo lo sabe y quiere que vuelva. «Fora Temer» voceaban las comparsas mulatas del Carnaval de Salvador de Bahía. Quieren que vaya a la cárcel con los siete ministros involucrados en la operación Lava Jato de Petrobras. El pastor evangélico Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara de Diputados que orquestó el golpe de Estado «constitucional» contra Dilma Rousseff, está preso por recibir sobres con dinero sucio y amenaza a Temer con «cantar» si no lo saca de la cárcel.

El cuadro de Macri es negativo. Todos los índices de su gestión son negativos. Alzas en las tarifas, despidos, desnacionalización del patrimonio público, merma en el salario de los jubilados, decrecimiento, el Estado al servicio de la fortuna de la familia Macri, Panamá Papers, escándalo de Correos, Odebrecht y un largo etcétera de infamias que tiene a la gente cabreada en la calle. Duros años le esperan a Macri. Mientras, la gente vuelve los ojos a Cristina. Ella aumenta su popularidad.

Da la impresión que la película que nos ofrece la extrema derecha latinoamericana es al estilo Vito Corleone. La extrema derecha colombiana –la del sonsonete del «castrochavismo»– no creo que nos esté preparando para las elecciones del 2018 una comedia del corte de Cantinflas, sino un thriller en el que más de la mitad de los asistentes abandonarán la sala muertos de miedo.
Remate: Se fue Rodrigo «Rocky» Valdez, el excampeón mundial mediano, el único boxeador que envió a la lona a Carlos Monzón ante la atónita mirada de los actores Alain Delon, Jean Paul Belmondo, Omar Sharif y el príncipe Rainiero de Mónaco, que presenciaban el combate en ring side.

Yezid Arteta Dávila
* Escritor y analista político
En Twitter: @Yezid_Ar_D
Blog: En el puente: a las seis es la cita

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