Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2011/01/08 00:00

    La disputa electoral de 2011

    Si no se avanza en arrebatarle el poder a la alianza que conformaron mafias y élites regionales en 2003 y 2007, será imposible aplicar la ley de víctimas y redistribuir las tierras.

COMPARTIR

Tan o más apasionantes que las elecciones presidenciales serán las elecciones locales. Hay muchas cosas en juego. Todos los cambios que se han insinuado con la llegada de Juan Manuel Santos estarán a prueba. Veremos si se consolidan o se desvanecen.

El ex presidente Uribe ha madrugado a buscar un gran poder en los departamentos y municipios a través de sectores del Partido Conservador, del Partido de la U y del PIN. Un triunfo inapelable de sus fuerzas pesará mucho en la marcha del gobierno nacional y frenará parte de las reformas que se han anunciado. ¿Qué hará Santos?

El Partido Liberal quiere levantarse de su postración y aspira a convertirse en el agrupamiento líder del gobierno. Cuenta con la llegada a sus filas de Cambio Radical y con el auspicio de Germán Vargas Lleras. Pero tendrá que vérselas con Uribe, quien hará hasta lo imposible para impedir que este partido se convierta en la principal fuerza de la coalición.

El futuro del Partido Verde está atado a su desempeño en estas elecciones. Los triunfos de Peñalosa en Bogotá y de Sergio Fajardo en la Gobernación de Antioquia asegurarán una larga vida para esta fuerza. La derrota en estas plazas podría llevarlo a la disolución.

Más dramática es la situación del Polo Democrático Alternativo. Lo más probable es que pierda el poder en Bogotá y Nariño y difícilmente conquistará el gobierno en otros lugares relevantes. Si esto ocurre, la izquierda volverá a una triste situación de marginalidad.

Pero hay un tema al que quiero dedicarle el mayor espacio en la primera columna que escribo para SEMANA. Se trata de la imperiosa necesidad de propinarles una derrota a los herederos de la parapolítica.

Digo que si no se avanza seriamente en arrebatarle el poder a la alianza que conformaron mafias, paramilitares y élites regionales en las elecciones de 2003 y 2007, será imposible darles un nuevo destino a las regalías, aplicar la ley de víctimas y redistribuir las tierras, reformas decisivas para el gobierno de Santos.

Víctimas, tierras y poder político local y regional están ligados de manera indisoluble. Las investigaciones académicas y judiciales han arrojado bastante luz sobre el fenómeno. Se mató para obtener riquezas. Se asesinó masivamente para obtener poder.

Ahora se sabe que, como producto de la violencia en los últimos 30 años, fueron abandonadas 6,65 millones de hectáreas de tierras que pasaron a manos de los protagonistas o instigadores del conflicto (Comisión de Seguimiento al Desplazamiento Forzado).

Se sabe que las fuerzas de la parapolítica obtuvieron 251 alcaldías, nueve gobernaciones y más de 4.000 concejales en 2003 y esto apenas fue levemente modificado en 2007 (Arco Iris). Prevalidos de ese poder, se abalanzaron sobre las regalías, los dineros de la salud y otros recursos.

La Fiscalía General de la Nación tiene la certeza de que en este proceso se produjeron más de 150.000 homicidios y no menos de 31.000 desapariciones forzadas (Unidad de Justicia y Paz, informe de abril de 2010). Mucho más que en las brutales dictaduras del Cono Sur.

Todo esto debería salir a flote en la campaña electoral. Es la ocasión para empezar a limpiar la política en las regiones. Es el momento para desenmascarar a quienes se coaligaron para asesinar, desaparecer y desplazar a miles y miles de colombianos.

La justicia avanzó bastante en investigar y llevar a juicio a los parlamentarios vinculados a estos crímenes, pero no ha logrado desentrañar toda la trama regional de la parapolítica. Estas fuerzas se aferrarán con ferocidad al poder y a las tierras. Ya tenemos a decenas de líderes de víctimas asesinados, ya han muerto los primeros beneficiarios de la restitución de tierras.

Al lado de las reformas es urgente una estrategia del gobierno y de los partidos para depurar las instituciones locales y regionales de los herederos de la parapolítica y para impedir que candidatos con nexos con estas fuerzas vuelvan a gobernar.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.