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Opinión

  • | 1983/11/28 00:00

    LA ENTREGA DE LA IDENTIDAD INTELECTUAL

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Salvo unas pocas "señoras del chicó"-y digo unas pocas, porque la gran mayoría se dejó arrastrar por el pluralismo ideológico que se instaló en el país con la posesión del Presidente Betancur-nadie se escandalizó con las recientes arengas políticas de su hijo Diego contra el actual gobierno.
Lo que si pareció desconcertar a la gran mayoría fue la mentalidad estereotipadamente izquierdizada del hijo del Presidente, que lejos de aprovechar una entrevista en la edición dominical de "El Tiempo" para realizar un agudo diagnóstico del país, recitó fórmulas viejas y mohosas, tremendamente aburridoras y de una total intransigencia intelectual como la lucha "contra el imperialismo norteamericano y el expansionismo soviético", y la conveniencia de implantar en Colombia una "revolución democrática y antifeudal".
Con la abusiva utilización que ha hecho la izquierda, estas tiesas fórmulas han ido perdiendo gradualmente su contenido.
Nada distinto de unos vitores mecánicos obtienen ya, recitadas en las plazas publicas, donde "el yugo de los Estados Unidos" y el "expansionismo del socialimperialismo de la URSS" caen entre las masas como una piedra que hace "pan y quesito" contra la superficie del agua. Tres golpes secos antes de hundirse sin pena ni gloria en la profundidad.
Tristemente, lo único que diferencia a Diego Betancur de sus compañeros del Moir es el hecho de tener como padre al Presidente de la República. Le pasó lo que a muchos otros militantes de la izquierda colombiana, que voluntaria o involuntariamente sacrifican su identidad intelectual por fórmulas políticas colectivas que con el tiempo se anquilosan.
No obstante existir agudas diferencias políticas que durante este siglo en Colombia han atomizado casi de manera ridícula a las distintas corrientes de izquierda, entre los tres grandes bloques-el Partido Comunista, el Moir y el trotskismo-subsiste del común denominador de esta fatal entrega de la identidad intelectual de sus militantes. Unos y otros han aprendido a reconocerse mutuamente por la utilización de un léxico y cierta manera de vestir que los cataloga de inmediato en una de las tres corrientes. Los miembros del Moir, por ejemplo, utilizan frases populares como "Por ahí es la cosa, o "siempre pa`lante" o "Esto no tiene piñon de reversa";y prefieren utilizar para su indumentaria la bota pantanera amarilla y las "americanas" de paño o las chompas de corte semi-militar, (aunque en una época se les reconocla, además porque a todos les dio por decir "ecédtera" en lugar de "etcétera". Los militantes del PC o "mamertos" en cambio, prefieren utilizar fórmulas ortodoxas como "la unidad de la clase obrera" y la "paz mundial", y usualmente copian en su indumentaria el "sport elegante" de los jóvenes socialistas alemanes.
Los trotskistas, considerados los más espigados de la izquierda colombiana, han incorporado a su léxico terminos más sofisticaIdos, como "implementar" o "la clase" sin sentirse obligados a explicar a qué clase se refieren.
Caracterizan su indumentaria la "gafa Trotski", la bufanda, el gabán, las barbas y el cabello ensortijado. Y prefieren la fórmula de "camarada" a la de "compañero", pues mientras la segunda posee un contexto populista, la primera tiene una connotación combativa para los "troskos" y para los "mamertos" la misma utilidad del título de "doctor" .
Esta peligrosa entrega de la identidad ha determinado fatalmente que muchos izquierdistas colombianos hayan optado por la linea del facilismo intelectual Los "curas", los militares y los godos siempre son malos y por consiguiente les han privado del derecho de pensar. Los sindicalistas, los estudiantes y los sandinistas son siempre buenos y es imposible aceptar que puedan llegar a equivocarse. Solucionados los colores de las fichas de ajedrez, transcurren gran parte de su tiempo trenzados en una vital discusión: ¿Tiene la sociedad colombiana un corte "semifeudal y neocolonalista", o debe más bien describirse como una sociedad "capitalista dependiente y con rasgos feudales"? Esta diferencia, aparentemente trivial hace que un trotskista se sienta insultado al ser confundido con un "mamerto" lo mismo que un "mamerto" al ser confundido con un "moiroso" o un "moiroso" al ser confundido con un "trosko". Hace, también, que de partidos como el PC se hayan escindido movimientos como el PC (ml), y de este el PC (ml) LP, y de este último el PC (ml) LPTMLM. Hace, igualmente, que los que sostienen la necesidad de una inmediata revolución socialista no sean tan sólo enemigos, sino enemigos a muerte, de los que sostienen también la necesidad de una revolución socialista, pero pasando antes por una etapa previa de reajuste social y económico.
Y hace, finalmente, que a tantos intelectuales brillantes y preparados como ha producido la izquierda colombiana no les haya quedado más que dos caminos intermedios: engrosar la mediocridad ideológica de sus copartidarios, o dejarse absorber pacticamente por la sociedad capitalista. Pero quizás, en su momento, jamás habrían invertido una entrevista de una pagina entera en la edición dominical de "El Tiempo" en la curiosa empresa de pasar tristemente inadvertidos. -
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