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Opinión

  • | 2017/12/26 19:59

    La Era Trump

    “No es el más fuerte ni el más inteligente al que sobrevive a los cambios, sino el que mejor se adapta a ellos”. Charles Darwin

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Quiero tomarme el atrevimiento de modificar la frase de Darwin, y decir que en nuestra actualidad “para sobrevivir frente a cambios violentos, debemos adaptarnos con fortaleza e inteligencia por un bien común. Entonces, ¿qué podemos aprender de personas como Donald Trump? Bueno, antes de llegar a esos aprendizajes, quiero contextualizarlos al retroceder un poco en el tiempo, casi en la génesis de nuestros inicios.

En las 828 páginas de “El Origen de las Especies”, Darwin escribió 95 veces la palabra amor, 92 veces la palabra moral, 27 veces cooperación, mientras 12 veces competición, pero tan solo 2 veces la expresión “la supervivencia del más apto”. ¡Sólo dos veces! Es decir, que en más de 130 años se ha malinterpretado lo que Darwin quiso decir sobre la razón principal del por qué hemos logrado sobrevivir hasta el día de hoy desde la evolución primate.

La vida sucedió hace 4.500 millones de años, y nos separamos del resto de los grandes simios hace 7 millones de años aproximadamente. Esto quiere decir que hace 4.493 hemos sido el mismo animal. Cabe señalar desde el comportamiento humano, nosotros compartimos el 98.76% de nuestra composición genética con la de nuestros primos hermanos los primates, específicamente la de los chimpancés y bonóbos. Es decir que el 1.24% es lo que nos hace aparentemente humanos. O como yo prefiero decir, primates modernos. Por lo tanto, es de esperar que hayan muchas similitudes con nuestros primos hermanos en cuestión de comportamiento, valores y nuestro estilo “vida humana” en general.

¿Un Alfa Negativo?

Una de estas conductas evolutivas que quedaron grabadas en nuestra impronta, es la de los “Roles Primatológicos”. En este tipo de roles existen diversos tipos de jerarquías, las mismas que compartimos en nuestro diario vivir laboral. Jerarquías que se dividen de la siguiente manera: Los Alfas (líderes), Bethas (potenciales líderes) y Omegas (rezagados). Pero pocos saben que existen dos subtipos de Alfas: los Alfa Plus (positivos) y los Alfa Minus (negativos), como Mussolini, Chávez, Hitler, entre otros. No sobra decir en cuál entraría Trump. La popularidad de este Alfa Minus es un reflejo de ciertos valores sociales que en E.E.U.U, en su gran mayoría, hoy en día representan.

Los famosos estudios de la primatóloga Jane Goodall, concluyen que la conducta de los chimpancés machos alfas, buscan subir en la jerarquía de dominación mediante exhibiciones como golpeando el suelo, arrastrando ramas, lanzando piedras y ululando fuertemente.

Hasta la fecha no hemos visto el Alfa Minus de Trump golpeando el suelo, pero el caso de la reunión de la OTAN en Bruselas, pudimos observar cómo de forma arrebatada se impuso sobre los demás Alfas del grupo, pero especialmente con el primer ministro de Montenegro Dusko Markovic. Donde alzaba sutilmente su labio superior exhibiendo sus caninos. Siendo un signo de la emociones de desprecio, rabia y hasta desdén. Expresiones que hemos heredado de nuestros primos hermanos los primates. Esto con el fin de pasar frente al grupo, posarse como el Alfa (Minus) del grupo, mientras se acicalaba al cerrarse el blazer y elevaba el mentón con la intención de verse más grande y superior que los demás. (video)

No lo hemos visto arrastrando ramas, pero sí arrastrando a los demás con su famoso saludo de “agarrar y jalar” (ver video). Un saludo muy característico que él utiliza cuando desea imponerse y dominar a quien saluda. Parece que él ha convertido sus rituales de saludo político en un campo de batalla donde puede tornarse algo agresivo y hasta lastimoso de ver. (video)  

Tampoco hemos observado en Trump que arroje piedras, pero sí arrojando insultos xenófobos, racistas y degradantes cuando tiene la intención de minusvalorar los logros de los demás de forma burlesca y grotesca. Como en este caso (video), en la que Trump se mofó del periodista Kovaleski cuando manifestó diciendo: “Pobre tipo, deberían verlo”, mientras corporalmente hacía gestos burlescos imitando la condición del periodista.

Y por último, no lo hemos visto ulular como un gorila enfadado, pero si hemos visto en él una conducta muy reactiva, violenta e impulsiva. Dado que desde una perspectiva psicológica, las personas que exhiben de forma crónica y pública la rabia, son propias de conductas altamente narcisistas con un fuerte sentido de derecho. Porque es común ver en los Alfa Minus, un lenguaje corporal invasivo y con exceso de dominancia. Debido que psicológicamente hablando, tienden a exigir una admiración excesiva por una profunda inseguridad personal.

 ¿Un Primate Narcisista? 

Trump mantiene un “comportamiento social dominante”, siendo típico dentro de los Alfa Minus. Aunque llevado a un exceso estos comportamientos, pueden reflejar un elevado mecanismo de defensa para no enfrentarse con su profunda inseguridad de sí mismo. Logrando liderar desde el miedo mediante conductas amenazantes e intimidadoras frente personas que no comparten su misma realidad. Este exceso de sentido de confianza sobre sí mismo y su constante búsqueda de aprobación de los demás, hacen de él una persona apática y egocentrista. 

Como el caso de un grupo de chimpancés que diversos científicos se encontraban estudiando en la reserva de Fongoli en Senegal. Durante años, Foudouko era el líder que lideraba a este grupo. Los investigadores observaron que el Alfa de este grupo, fue desplazado del grupo por un breve tiempo. Foudouku le excitaba tener nuevamente el poder, y por ello quiso dar un golpe de estado para así volver a ser el Alfa de su tribu. Pero lo único que consiguió, fue ser linchado con palos y piedras hasta morir a manos del resto del grupo e incluso parcialmente canibalizado. 

Investigaciones lideradas por el neurocientífico Dr. Ukhvinder Obhi, determinó que el poder perjudica un proceso neuronal específico de “reflejo”, que puede ser una piedra angular de la empatía. Es por ello que líderes de empresas como de naciones con tendencia a ser autocráticos, totalitarios y con conductas Minus como las de este chimpancé, o como Trump, pueden llegar al extremo de la carencia de empatía social debido al eje egocentrista en el que se mueven.

 En este proceso neuronal, las neuronas como las “espejo” y “osciladoras”, siendo las encargadas de imitar los aspectos emocionales y corporales de aquellos que tengo en frente, pueden agraviar y afectar a quienes lideramos. Porque a tal nivel ha afectado la conducta social de E.E.U.U, que las investigaciones del F.B.I indican que desde la campaña de Trump, se incrementó en un 67% los crímenes de odio hacia los musulmanes americanos, judíos, afroamericanos y la comunidad LGTBI (ver artículo). Esto como indicio de ciertos miembros de la sociedad que empieza a imitar el comportamiento Minus de su líder. 

Trump con su carácter dominante y con este déficit de empatía, quieren constantemente eclipsar a los demás con el fin de mantener su estatus de Alfa y asegurar su posición frente a los demás sin ser canibalizado políticamente hablando. Aunque en E.E.U.U él haya sido elegido de forma democrática, estamos ignorando una amenaza aún más grande por la incapacidad de este Minus en liderar. 

¿Otra Génesis?

Stephen Hawking afirma que nuestra especie primate moderna no sobrevivirá en los próximos 100 años debido a los cambios climáticos, las guerras y la apatía social (leer artículo).  Y para que nuestra especie sobreviva en el próximo siglo y los venideros, es indispensable recordar en “El Origen de las Especies” de Darwin, que fue escrito 95 veces la palabra “amor”, 92 veces “moral”, y 27 veces “cooperación” frente a las 2 veces de la “supervivencia del más apto”.

Lo que podemos aprender de Trump es que no hay evolución sin transformación, y sino transformamos nuestras conductas a acciones afectivas, éticas y cooperativas, difícilmente evolucionaremos y sobreviviremos como especie. Al final, la evolución siempre gana.

*Experto en Ciencia del Comportamiento. Máster en Comunicaciones y Psicoanálisis. Pupilo en lenguaje corporal y persuasión de Joe Navarro exfuncionario y alto directivo del F.B.I.

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