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Opinión

  • | 2011/12/19 00:00

    La estrella del desierto

    Millonarios y Santa Fe se quedaron en las puertas de pelear por el título local. La estrella es un premio difícil de conseguir, especialmente cuando quien lo intenta vive décadas de sequía en la arena local. Ambos suman 60 años sin festejar.

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Aunque se quedaron en las puertas de pelear por la estrella del fútbol profesional colombiano, un premio que demanda un mix de ingredientes, talento, planificación, suerte, el fútbol bogotano tomó, gracias al despertar de sus dos equipos tradicionales, un nuevo color. O eso es lo que esperan muchos. Porque la estrella es un premio difícil de conseguir, especialmente cuando quien lo intenta vive décadas sin títulos por los malos manejos y la infección de la mafia impuesta sobre sus arcas, entre otras razones.

En las semifinales que acaban de pasar, ambos equipos intentaron tratar bien la pelota, fomentar la vocación ofensiva; armar, a partir de un buen portero la solidez del equipo; dar quite y salida con sendos volantes centrales; generar fútbol con un diez clásico. Pero hay un mérito grande de Junior y de Once Caldas, los rivales de los equipos capitalinos, que se pararon con sus armas cargadas de convicción y honestidad, y vencieron. Junior y Caldas llevan trabajando con planificación y seriedad desde hace años. Los de Manizales han sido campeones cuatro veces, la primera en 1950 y las tres restantes desde 2003. Además, en 2004 conquistaron la Copa Libertadores de América. Y Junior ha ganado seis campeonatos, dos de ellos a partir de 2004. Esa misma seriedad, le dio a Millonarios y a Santa Fe, otrora, éxito. Luego ese éxito brotó en prestigio, que, acumulado en los años, le confirió jerarquía.

Para Guillermo “La Chiva” Cortés, el último presidente campeón con Santa Fe, el prestigio es “la acumulación de cualidades que puede tener una persona, una sociedad o una comunidad que se destaca frente a las demás con resultados o con hechos, no necesariamente por ganar. Porque no es nada fácil salir campeón”. Y parece que los dos equipos están recobrando su jerarquía. Cortés fue presidente de esa institución alrededor de diez años, el que más ha durado en el máximo cargo en la historia del cuadro cardenal, el primer campeón nacional en 1948. En 1975 ganó su última estrella con el chileno Francisco Ormazábal en el banquillo. Después de esa fecha histórica los ‘cardenales’ jugaron una final, sin suerte. El Apertura 2005 frente a Nacional.

Aunque desde ciertos sectores se pecó de triunfalismo, “es para rescatar la actitud, siempre queriendo salir adelante. Hubo un buen manejo grupal, reflejada en cohesión, y se trazaron metas importantes. Eso hace que un equipo crezca y llegue a prosperar. Lo demás es meramente deportivo: un planteamiento, errar un gol, marcar hombre a hombre”, opina Rafael Baracaldo, expreparador físico de Millonarios durante 18 años, parte del plantel campeón en 1987 y 1988 y de los subcampeonatos en 1994 y 1996. La última de las trece vueltas olímpicas que dio Millonarios fue en 1988 con Luis Augusto García como DT. Así, repitió lo hecho un año antes y se consagró bicampeón nacional.
El futuro en un espejo

¿Y cuál será el futuro inmediato de azules y rojos? ¿Se renovará el contrato de los entrenadores para que sigan con sus proyectos? ¿Se desarmaran los equipos con ventas irremediables de algunos de los mejores jugadores? Uno de los remedios si algo de ello ocurre, es echar mano a las divisiones inferiores. Y encontrar, claro. En Millos Ómar Vásquez, Pedro Franco, Osvaldo Enríquez, Cristián Alarcón, Luis Mosquera y Jorge Bocanegra; y en Santa Fe Camilo Vargas, José Adolfo Valencia, Óscar Rodas, Juan Daniel Roa, Julián Quiñones, Francisco Meza, Hugo Acosta y Mario Gómez, se formaron en la cantera del club. Una señal muy positiva que demuestra una mejoría en la formación de jóvenes talentos y en la promoción de futbolistas, para que nutran las categorías superiores. Habrá que hacerlo un hábito, aunque en las escuelas de fútbol sigue habiendo una grieta en las exigencias que se les imponen a los infantes que repercuten en la punta de la pirámide deportiva.

Después de tocar fondo como tocaron estos dos equipos, la forma de recuperarse es ir poco a poco, cumpliendo los objetivos planteados, que, si se mantienen con coherencia en el tiempo, terminarán dando sus frutos. Siguiendo con la metáfora de la sequía, aunque desaparecerá totalmente con el la luz de una estrella, en los últimos años sobre Santa Fe y Millonarios han caído algunas gotas de agua que han permitido crecer ilusiones.

**Medalla de papel para los dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol. Cambian de técnicos como de fusibles. También hubo remezón en las categorías juveniles. No existe un norte, desde que están en el cargo no se ha visto coherencia en su trabajo, que es elegir y apoyar. ¡Qué mal estamos y qué mal ejemplo! Y pulgar abajo también para un sector del periodismo especializado, que han hecho eco de las razones- excusas para sacar a Leonel Álvarez, una leyenda del fútbol nacional.

Twitter: @pablodenarvaez7








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