Jueves, 23 de octubre de 2014

| 1990/05/07 00:00

LA EXTRADICION AL DESNUDO

LA EXTRADICION AL DESNUDO

Las propuestas de los candidatos a la Presidencia en relación con la lucha antinarcotráfico reflejan con pelos y señales la personalidad de cada cual.
Las de Gaviria son de candidato ganador, al borde de asumir funciones presidenciales. Recoge la iniciativa de Barco de "flexibilizar" la legislación, (entiéndase extradición), para favorecer a quienes cometan el delito de narcotráfico sin el agravante de los actos terroristas. Y ante el reclamo de los extraditables de que las autoridades capturan y "desaparecen" personas de sus fílas, Gaviria les ofrece el siguiente párrafo, dirigido claramente a las autoridades: "El estricto respeto a la Constitución, a los derechos de los ciudadanos y a las garantías procesales son absolutamente fundamentales en la lucha del Estado y las autoridades contra todas las formas delincuenciales".
En estas propuestas prácticas y "a la orden del día" de Gaviria, echo de menos, sin embargo, planteamientos distintos a los simplemente apaciguadores de los ánimos exacerbados de los narcotráficantes.
Esta claro que si Gaviria llega a la Presidencia, los narcos tendrán la oportunidad de entregarse para acogerse a la perspectiva de la no extradición, y que además el nuevo Presidente exigirá a las autoridades militares y de policía el respeto a los derechos humanos de los narcotráficantes. Pero,¿ y el negocio? Detrás de las medidas simplemente policiacas, el narcotráfico esconde todo un campo inexplotado de propuestas relacionadas con su erradicación. Coger o no a Pablo Escobar o convencerlo o no de que se entregue no constituye garantía de que se acabarán los narcotráficantes en Colombia.
En contraste, las medidas de carpintería que contienen las propuestas de Rodrigo Lloreda si plantean el fin del negocio pero sobre la base un poco simplista de la rendición del cartel de Medellín. La famosa frase de los extraditables de que "aceptamos el triunfo del Estado, de las instituciones y del gobierno legítimamente constituido; depondremos entonces las armas y objetivos de lucha en aras de los más altos intereses de la patria", que escribieron en su comunicado del 16 de enero, era una frase convenida con los negociadores del gobierno para que este último pudiera hacer lo que no se puede con un enemigo victorioso: ablandarse con el enemigo derrotado.
Sin embargo, ya todos conocemos el epílogo de esta historia: el gobierno desencadenó entre los extraditables una serie de expectativas que no supo colmar a tiempo. Y hoy estamos pagando esa equivocación.
Suponer que los extraditables estan derrotados, primer error, y creer que además van a reconocerlo, segundo error, es aspirar a ocupar la Presidencia de la República con el pecado de la candidez a cuestas. Sin embargo, de sus propuestas es rescatable la creación de un grupo de trabajo, con la misión de discutir con los extraditables condiciones y procedimientos para un acercamiento y un diálogo eventuales.
A las propuestas de Alvaro Gómez, en cambio, les pasa al contrario que a las de Gaviria. Que piensan en el mañana, pero no dicen que debe hacerse hoy. La mecánica para lidiar con la agresión actual, sostiene Gómez, será algo que deberá resolver el nuevo Presidente al día siguiente de elegido. Su preocupación es más bien hacia el futuro, y para ello sostiene que la clave está en reducir la liquidez del negocio. En disminuir esa diferencia abismal de precios entre productores y consumidores de cocaína, que es lo que genera la capacidad de agresión exhibida por los narcotráficantes. Si la legalización es la herramienta para equilibrar los precios, entonces habrá que estar de acuerdo con ella. Pero no podemos seguir contentándonos, sostiene Alvaro Gomez, con que el mundo nos reconozca que la responsabilidad no es sólo de los productores sino también de los consumidores.
¿ Que sacamos con que en dos o tres años se disminuya en un 3 o 4% el consumo de cocaína en EE.UU? "Nuestro problema no es la demanda norteamericana, sino la diferencia de precios entre un kilo en Colombia, y uno en Madrid", sostiene.
En lo que sí estan categóricamente de acuerdo los tres candidatos es en el replanteamiento de la extradición. Gaviria está dispuesto a flexibilizarla, y hasta a eliminarla si los ciudadanos o el Congreso así lo desean siempre y cuando tal determinación esté precedida por un clima absolutamente ajeno a los actos de violencia. "La extradicion no puede ser el único mecanismo para enfrentar el narcotráfico", dice.
Lloreda propone una tregua a las extradiciones como demostración de voluntad del gobierno en un inicio de solución al conflicto.
Alvaro Gómez sostiene que la extradición es un recurso que puede ser utilizado si conviene libremente al Estado colombiano, pero en ningún caso por presiones extranjeras.
Si no fuera tan difícil hacer este reconocimiento en medio de la intimidación extrema que estamos viviendo, habría que concluir que la extradición ha sido un fracaso estruendoso en Colombia. Se convirtió en eje de la lucha contra el narcotráfico, lo que en sus orígenes sólo era una medida policíaca. Y se volvió un problema político lo que inicialmente era penal. No apaciguó los ánimos criminales de la delincuencia, sino que los exacerbó. No sirvió de elemento disuasivo, sino que agudizó el conflicto con los narcotráficantes. No permitio mandar a EE.UU. a un solo pez gordo. Y peor aún, al gobierno colombiano se le ha vuelto la extradición lo único " de mostrar" ante el resto del mundo cada vez que se cuestionan los resultados de su lucha contra el tráfico de drogas.
Lo único que debe quedarle claro al próximo Presidente de la República es que así como hemos manejado hasta ahora el problema del narcotráfico, no es.

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