Viernes, 20 de enero de 2017

| 1991/09/23 00:00

LA FARSA DE MOSCU

Gorbachov no será el héroe de la jornada, pero es el mártir y no tiene un rasguño.

LA FARSA DE MOSCU

TAL VEZ NOS LO EXPLIQUEN DESPUES los implicados, si es que no se siguen suicidando en silencio, como Pugo. Pero por lo que sabemos hasta ahora, este golpe de Estado de la Union Sovietica es rarísimo.
Desde el principio, cuando Gorbachov estaba con fiebre alta en su dacha mientras los tanques entraban en Moscu, hasta el final, cuando los tanques volvían sin disparar un tiro y Gorbachov regresaba al Kremlin sin hacer declaraciones.

Es muy raro que a Boris Yeltsin, el presidente de la república mas poderosa de la URSS, que es Rusia, y el mas radical y vociferante de los reformistas, lo hayan dejado suelto los golpistas. Libre para soltar proclamas inflamadas desde la torreta de un tanque, llamando a las masas a la resistencia, y con tiempo suficiente para escribirlas y mecanografiarlas previamente. Lo vimos en la televisión pues todo esto se transmitía al mundo entero por la televisión trepar al tanque, y, aun antes de dirigirse a la muchedumbre angustiada, darse el lujo de estrechar la mano de los dos tanquistas como si estuviera en campaña electoral.
A continuación, se fue a llamar por telefono: habló con Bush, con Mitterrand, con Major, con Walesa, tuvo tiempo de recibir una llamada privada de la señora Thatcher y otra del secretario general de la OTAN, e incluso la de uno de los golpistas: el jefe del KGB, que lo invitó a que fueran juntos a visitar a Gorbachov en Crimea. Porque los golpistas habían hecho rodear con tanques el Parlamento ruso, donde estaba Yeltsin.
Pero así como no se les ocurrió detenerlo, tampoco pensaron en, cortarle el teléfono.

Y en consecuencia, ahora sale Boris Yeltsin de todo el episodio aureolado de heroísmo. La única aureola que le faltaba en su larga carrera de burócrata, de rebelde, de comunista, de anticomunista, de secretario nombrado por Gorbachov y de presidente elegido contra Gorbachov. Porque, desde que hace 30 años se subió al del comite provincial del partido en Sverdlovsk, nunca en toda su carrera se ha bajado Boris Yeltsin de un carro oficial salvo para subir a un tanque a echar un discurso.

También es muy raro lo de Gorbachov. Pues si Yeltsin gana, y sale del golpe convertido en el salvador de la democracia, Gorbachov gana también. No será el heroe de la jornada, pero es el martir -y no tiene un rasguño. Recupera el prestigio interno que había perdido a causa de la catastrofe económica, y la política de reformas que viene impulsando desde hace seis años recibe un nuevo impulso emocional ante las masas decepcionadas, que recuerdan de nuevo, dramaticamente, que sin Gorbachov vivirian bajo la dictadura. Se le ofrece un inmejorable pretexto para romper con el Partido, desembarazarse de los conservadores ortodoxos y depurar el KGB, y una salida digna hacia unas elecciones directas con esperanzas de triunfo. Y si las pierde -frente a Yeltsin, por ejemplo es una salida hacia la reserva de la historia: no saldrá con el rabo entre las piernas, como Kruschev en su tiempo, ni retirado por los que son mas reformistas que el, que es el padre de las reformas: de modo que podra volver. Casi tanto como a Yeltsin, este extraño golpe le conviene a Gorbachov, que en teoría era su víctima.

Ademas, fue un golpe muy bonito, como diseñado para la televisión. La inmensa explanada del palacio de Invierno en San Petersburgo negra de gente, y en Moscu los manifestantes desarmados enfrentandose con los tanques a la luz de los cocteles molotov. Pero no hubo ni un tiro, y casi ningun muerto -con excepción de tres peatones aplastados por un tanque: mas bien un accidente de circulación que una tragedia política. En el resto del mundo rostros impasibles de gobernantes perfectamente tranquilos.
No serenos, sino curiosamente indiferentes.
Como si de antemano supieran que no estallaría la URSS en una tremenda guerra civil, que las armas atómicas seguían a buen recaudo, que no iba a pasar nada. Mitterrand declararía después que desde el principio sabía que el golpe no iba a triunfar, porque era

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.