Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2017/04/04 09:24

    ¿Eventos o discursos extremos?

    El mundo se hizo experto en el manejo de percepciones y el “marketing” de la plausibilidad llenó los salones de clase, las redes sociales y de pronto ya todos somos tan mentirosos e ilegítimos como quienes elegimos y creemos estar censurando.

COMPARTIR

La gestión del riesgo, una de las perspectivas transdisciplinarias contemporáneas más interesantes de las ciencias ambientales se basa en la combinación de dos elementos: el cálculo probabilístico de los eventos, derivado de la acumulación de datos, y la delimitación de la incertidumbre, entendida como la imposibilidad de predecir hechos ante su propia complejidad. Ambas cosas requieren acción política y ambas constituyen un desastre en sí mismas en Colombia: sea para desecar una ciénaga o construir un lago, cada vez es más difícil separar ficción de realidad.

Se esfuerce la ciencia, el Ideam, el Dane, Fedesarrollo, el Servicio Geológico o el sistema universitario, la capacidad de entender las estadísticas y cómo se construyen es mínima. Da lo mismo un promedio que la variabilidad, la recurrencia que la anomalía, un cero más o un cero menos, un megatón que un sincrotón. Y el principio de precaución, que corresponde al otro componente de la expectativa de la gestión, se ha convertido en una premisa acomodada a los intereses de quienes rehúsan argumentar metódicamente contra sus opositores. Más sano cuando se argumentaba desde las tripas, mejor el instinto, un capricho, un interés o una convicción personal que la pretensión de verdad. Si no queremos minería, está bien y con eso basta, si queremos parques y reservas por doquier, me sumo sin adorno ni churumbel. Porque la pretensión de conocimiento nos roba la dignidad y si no conviene, mejor no preguntar.

Mañana se reconstruirá Mocoa y ojalá hayamos aprendido que las precipitaciones extremas son eventos regulares pero impredecibles en la escala de los intereses humanos, que sin cambio climático generan avalanchas como viene ocurriendo desde que hay cordillera andina y que deforestar acelera la erosión, se derrite la montaña. Aun así algunos arroceros o palmeros tientan su suerte destruyendo humedales y matas de monte, juegan lotería, como comenté la semana pasada; también hay paperos así. Mineros legales e ilegales se exponen a desastres o los causan, ignorantes o porfiados; hay represas y obras de infraestructura que suman y otras que restan en la ecuación de la sostenibilidad y en diferentes escalas. Hay colectividades capaces de responder por el bien común y distribuyen con equidad y democracia el riesgo de sus propias decisiones, hay otras que ni siquiera promueven el diálogo y la concertación, y cuando pierden, transfieren el daño a terceros y borran o reescriben la historia tras de sí. Populismos y dogmatismos de izquierda y derecha convergen en sus ansias de autoridad, pues saben que el futuro es incierto y no les gusta, salvo que les favorezca. Por eso las buenas ciencias, todas, tienen como principal principio la duda, de sí mismas incluso, lo cual las hace sospechosas, aparentemente tibias, sin compromiso: nada más falso, pues trabajan en la escala de las generaciones, buscando el beneficio general que a veces llega pronto, a veces tarde, negándose siempre a construir verdades electorales.

Grave cuando una teoría es como el perro que acaba siendo batido por su propio rabo: así es la percepción del riesgo, una enfermedad sico y sociosomática muy grave, que a menudo impide actuar en caso de necesidad, es decir, de gestión del riesgo. Porque el mundo se hizo experto en el manejo de percepciones y el “marketing” de la plausibilidad llenó los salones de clase, las redes sociales y de pronto ya todos somos tan mentirosos e ilegítimos como quienes elegimos y creemos estar censurando.

Pero deje así, que no pasa nada.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.