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Opinión

  • | 2009/05/23 00:00

    La gestión de Santos

    El debilitamiento de los grupos irregulares ha profundizado la caída de los indicadores de violencia y ha fortalecido la recuperación de la seguridad.

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Ha terminado su gestión Juan Manuel Santos, de lejos el mejor Ministro de Defensa que ha tenido el país en las últimas décadas. Los éxitos contra las Farc logrados durante su administración sellaron para siempre la suerte de ese grupo guerrillero. De esos golpes no se repondrán jamás y en adelante su debilitamiento será irreversible.

Uno de los principales factores de éxito de su gestión fue su enorme liderazgo frente a la Fuerza Pública. El Ministro logró el acatamiento y la confianza de los altos mandos por su claridad de propósitos y la ejecución de unas estrategias eficaces para conseguirlos. La cooperación armónica entre las fuerzas militares y la Policía durante su mandato tal vez no tiene antecedentes. Una total transparencia en todos sus actos y encarar de frente los problemas fueron signos distintivos de su gestión. Todo esto estuvo, además, conjugado con una gran audacia y una iniciativa permanente en procura de las metas establecidas.

De esta exitosa audacia son ejemplos las dos más importantes operaciones con que la opinión pública y la historia recordarán su gestión: la muerte de 'Raúl Reyes' y la Operación Jaque. Con el absoluto respaldo presidencial y la leal y abnegada cooperación de los altos mandos militares y policiales, bajo el liderazgo de Santos esas operaciones fueron golpes demoledores al liderazgo y a la moral de las Farc.

Santos siempre estuvo dispuesto a asumir riesgos y a pagar los costos colaterales de operaciones de tantas implicaciones militar y política. Pero la fortuna le sonrió. En efecto, después de desvanecido el humo del pasajero escándalo internacional por el bombardeo del campamento permanente de 'Reyes' en Ecuador, y luego de las pataletas de Chávez y Correa, el Estado colombiano todavía sigue cosechando los éxitos de esa operación: la crisis de liderazgo y coordinación dentro de las Farc por la muerte de 'Reyes', a quien el mismo Marulanda consideraba "irremplazable"; el hallazgo y la utilización del más monumental archivo interno de las Farc encontrado en sus computadores, y algo que quizá no se ha valorado suficientemente: el público 'esquinazo' que Chávez les dio a las Farc, y sus llamados a abandonar la lucha armada y a entregar sin condiciones a los secuestrados, fueron motivados por su temor a que se hicieran públicos los archivos de 'Reyes' y fueran utilizados para demandarlo internacionalmente por apoyar a un grupo terrorista. En dos palabras, Chávez se aconductó con Colombia gracias a la operación contra 'Reyes'. Extraordinario efecto diplomático de una audaz operación militar.

Y la Operación Jaque. El más humillante y demoledor golpe contra la autoestima de las Farc y una de las más grandes hazañas de la historia militar reciente, con pocos antecedentes comparables. Esto desmoralizó sin remedio a las Farc, mientras ha henchido de entusiasmo y decisión a la Fuerza Pública y a todo el país. Pero durante la gestión de Santos también se debilitaron los grupos mafiosos y los emergentes. Los grandes capos del narcotráfico que aún quedaban activos fueron capturados o dados de baja. Y algo muy importante: se redujo sustancialmente el tiempo -de 15 años a sólo dos- en que es capturado o eliminado el relevo de cualquier capo del narcotráfico. Esto genera más vendettas intestinas y debilita la cohesión de las mafias. Los grupos emergentes al servicio del narcotráfico se han reducido a la mitad. El debilitamiento de todos estos grupos armados irregulares ha profundizado la caída de todos los indicadores de violencia y ha permitido fortalecer el extraordinario avance en la recuperación de la seguridad en el país.

En efecto, la política de consolidación de la seguridad democrática ejecutada por Santos, que ha combinado las operaciones militares y policiales con una acción integral de las instituciones gubernamentales, ha permitido extender la recuperación del control del Estado sobre el territorio y ganar el apoyo decidido de la población. Este éxito es visto con un gran interés por la comunidad internacional, y prueba de ello es la invitación que le ha hecho la Otan a Colombia para participar en la pacificación de Afganistán. Colombia es ahora un actor significativo en el escenario mundial de la seguridad, y son requeridas su cooperación y su experiencia por muchos países que afrontan riesgos similares a los que hasta hace muy poco nos abrumaban.

En fin, no podría ser mejor el balance de la gestión de Santos como Ministro de Defensa. El país entero se lo agradece y los que nos honramos en contarnos entre sus amigos le deseamos muchos éxitos en sus futuros retos. ¡Buen viento y buena mar, ex ministro Santos!
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