Martes, 24 de enero de 2017

| 1997/03/24 00:00

LA HABILIDAD DE VENEZUELA

LA HABILIDAD DE VENEZUELA

Las discusiones de los últimos tiempos con Venezuela acerca de los incidentes de frontera en los que han estado envueltos guerrilleros colombianos y soldados venezolanos no benefician a Colombia. Es muy difícil, rayando en lo imposible, defender la tesis de que la imposibilidad del Estado colombiano para detener, asustar, poner en fuga o matar a los insurgentes locales debe ser aceptado por el vecino como el orden natural de las cosas.Hay que entender, claro, que para las autoridades nuestras es muy difícil aceptar en público la debilidad de sus instrumentos para reprimir a la guerrilla en la frontera, puesto que tal declaración equivaldría al reconocimiento práctico de la tesis venezolana de la utilidad de la persecución en caliente. Es decir que los soldados de la guardia venezolana pueden cruzar la raya cuando la guerrilla de Colombia ataque en su territorio y busque luego refugio en el nuestro.Pero este debate no lleva a ningún lado si Colombia no acepta que Venezuela tiene toda la razón en ese punto, y que la única salida es buscar un mecanismo práctico que reemplace o, en últimas, que legitime la persecución en caliente que propone el gobierno de Caracas. El canciller Burelli recordaba hace poco que en los años 60, cuando había guerrilla en los dos países, los ejércitos de ambas naciones pasaban al otro lado en ejercicio de operaciones de contraofensiva a los insurgentes, previa solicitud vía radio a las autoridades vecinas. No veo qué puede tener de malo aceptarlo de nuevo.El punto central es que este debate juega un papel fundamental dentro de la estrategia venezolana hacia Colombia pero muy poco le conviene a nuestro país. Venezuela ha sido muy hábil en diversificar lo que los políticos llaman ahora la agenda, con lo cual el tema de la delimitación ha pasado a segundo plano. El statu quo le conviene a Venezuela.Eso no significa que para Colombia sea negativo el panorama. A mi juicio, a Colombia la sola discusión del tema del golfo la enreda, independiente de la justicia de nuestras razones. El pueblo venezolano es sensible al tema y el nuestro no, lo cual es una diferencia demasiado grande.La habilidad venezolana consiste en buscar otro tema sobre el cual llamar la atención, y lo ha logrado. Después de dar vueltas por varios temas, la discusión se ha instalado en el de la guerrilla colombiana en la frontera, asunto en el cual, por supuesto, Colombia siempre va a estar a la defensiva.Valdría la pena aceptar el reto venezolano y ponerse de acuerdo en un asunto prioritario en el que ambas naciones tengan un interés particular, y que satisfaga de paso las ansias de confrontación de ciertos sectores de la opinión pública de los dos lados. Pero lo que debe hacer Colombia es cambiar el tema.El de los ríos podría ser uno. Para Venezuela el desdén colombiano en el manejo de sus aguas tiene efectos gravísimos, pues la mayoría de sus ríos nacen en nuestro país, y suelen llegar contaminados allá. Por qué no tomar la decisión de enfrentar de manera pública y abierta las demandas venezolanas en materia de aguas, y obligarnos de paso a adoptar una política seria de protección de los recursos naturales. Con toda seguridad que esa pelea desgasta menos y tiene una utilidad mucho mayor que la de la persecución en caliente.Hasta ahora hemos sido, de alguna manera, víctimas de la habilidad de Venezuela, que nos cambió el tema que no le convenía discutir por uno en el que no nos podemos defender. Aceptémosle de momento la primera parte de la fórmula pero cambiemos pronto la segunda.

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