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Opinión

  • | 2003/03/24 00:00

    La hora 25

    Bush deshizo de un sopapo el ya de por sí precario orden jurídico mundial, un esfuerzo de cuatro siglos. Ese es un acto de lesa humanidad

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Lo nuevo no es que Estados Unidos ataque a Irak, que se pase a la ONU por la faja, o que la guerra sea tan impopular. Lo nuevo (más aún, lo grave) es la razón del presidente Bush para hacer todo eso: "Actuaremos ahora porque no actuar sería peor. En un año, o en cinco, el poder de Hussein habría crecido demasiado" (ultimátum de marzo 17).

Es la doctrina de "prevención" adoptada por la National Security Strategy en septiembre de 2002, sin duda el cambio más radical en dos siglos de política exterior americana. El objetivo ya no es la "defensa" como en tiempos de Monroe, ni la "paz" como en tiempos de Wilson, ni la "disuasión" como en la Guerra Fría; el objetivo es "destruir la amenaza antes de que llegue a nuestras fronteras" (www.whitehouse.gov/nsc/nss.html).

Dicho cambio fue la mayor y peor consecuencia del 11 de septiembre. El argumento es de una sencillez aplastante: primero, el enemigo ya no es un Estado rival sino los terroristas; segundo, la esencia del terrorismo es atacar por sorpresa; luego, tercero, hay que atacarlo antes de que ataque.

Sólo que en este punto se coló un detalle que puede dar al traste con el mundo: el terrorismo es un asunto de policía, no de ejércitos. Es un problema interno del país o un problema internacional de policía, pero no un problema de guerra entre Estados. Incluso cuando tiene raíces o conexiones externas -como el terrorismo árabe en Europa o la mismísima bomba de 1993 en el World Trade Center de Nueva York- han sido la policía e Interpol las que se ocupan de desbaratar la organización terrorista.

Tan sólo si se demuestra que un Estado patrocina el terrorismo sería legítimo sancionarlo, y eso no siempre por medio de la guerra. Sería el caso de Libia, Sudán o el semiestado palestino, que han sido objeto de condenas y bloqueos. Pero este, claramente, no es el caso de Irak, cuyos nexos con Al Qaeda o el 11 de septiembre no fueron concretados ni probados.

El cambio del enfoque policial al militar se debe a una mezcla de factores. La espectacularidad del 11 de septiembre: si no se caen las torres quizás Afganistán no habría sido invadido. La falta de rivales: si la Urss existiera, el terrorismo no habría pasado al primer plano. La prepotencia de Estados Unidos: otro país habría echado mano de la policía. Y tal vez, más de fondo, que en vez de imperialismo tengamos hoy un Imperio sin fronteras, cuyos enemigos por ende son internos.

Como quiera que sea, perdimos la ocasión de dar un paso de gigante en el orden jurídico mundial. En vez de atacar solo, Bush podía y debía haber propuesto un tribunal internacional contra el terrorismo, apoyado por la policía de muchos países y con jueces de culturas diversas (musulmanes incluidos). Es más: el tribunal podría tener sus propias tropas para actuar en países reticentes o incapaces (caso Afganistán) y hasta sería la instancia que decida si en efecto hay lugar a un "ataque preventivo" (caso Irak).

Pero pasó lo contrario: Bush deshizo de un sopapo el ya de por sí precario orden jurídico mundial. La justicia consiste en someterse a reglas generales y a árbitros imparciales, y la injusticia consiste en creerse una excepción y en no aceptar el árbitro.

No diré yo que aquel orden jurídico fuera ideal o siquiera eficiente. Los cinco miembros permanentes del Consejo pesan más que otros 147 países de la ONU. El veto ha paralizado cientos de decisiones. Varios países, como Irak, desobedecen las resoluciones. La ONU no tiene dientes y ha fracasado en prevenir mil guerras.

Y sin embargo ese orden es el fruto más valioso y delicado del esfuerzo que nuestra especie ha hecho para que haya justicia entre Estados y naciones, un esfuerzo viejo de cuatro siglos y numeroso de millones de personas de buena voluntad. Destruirlo de un sopapo es un acto de lesa humanidad.

Entiendo bien que Bush se reserve la opción de atacar donde quiera. Entiendo que Blair se esté haciendo al derecho de atacar en Irlanda, y hasta entiendo que Aznar de pronto esté pensando en el País Vasco. Pero no entiendo si Uribe piensa en Venezuela o si más bien no piensa en que la intervenida podría ser Colombia.
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