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Opinión

  • | 2011/02/28 00:00

    La incertidumbre europea frente a la rebelión en el mundo Árabe-Musulmán

    El tablero global de relaciones de poder podría verse sacudido en los próximos años, marcando la evolución internacional de asuntos de alta sensibilidad para las agendas de política exterior de EE.UU. y de la Unión Europea (UE).

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El Norte de África y el Oriente Próximo son actualmente epicentros de lo que podríamos llamar una nueva oleada democrática, tal como lo constituyeron a finales de la Guerra Fría las regiones de Europa Oriental y Suramérica. Su expresión inmediata ha sido el efecto multiplicador de movilizaciones masivas en procura del fin de regímenes autoritarios de larga data.
 
Hasta el momento, dos regímenes han sucumbido ante la presión social (Túnez y Egipto), uno pende de un hilo y recurre a un baño de sangre para defenderse desesperadamente (Libia) y otros tantos temen que el efecto de “contagio” genere en sus países algo más que una inestabilidad pasajera (Marruecos, Argelia, Yibuti, Siria, Jordania, Irán, Irak, Yemen, Omán, Bahréin, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos).

El tablero global de relaciones de poder podría verse sacudido en los próximos años, marcando la evolución internacional de asuntos de alta sensibilidad para las agendas de política exterior de EE.UU. y de la Unión Europea (UE), tales como el conflicto palestino-israelí, la estabilización de Irak y Afganistán, la agenda nuclear iraní, la seguridad energética y la cobertura planetaria de regímenes de libre intercambio e inversión.

Por el momento, a la UE se le ve tímida, excesivamente prudente y hasta fragmentada, con la esperanza de que las protestas se desarrollen pacíficamente hasta desembocar en transformaciones autónomas.

Las agitaciones democráticas, su verdadera composición política, sus objetivos a largo plazo y su impacto sobre las dinámicas de estabilización regional son una encrucijada para un sistema de política exterior europeo, que en seguridad y diplomacia no ha logrado erigir una visión consistente ni una institucionalidad suficientemente cohesiva del tamaño que le demanda su papel como “potencia civil” global.

Los derrocamientos intempestivos en la periferia cercana tomaron por sorpresa a una UE que ha tendido a concentrarse en sí misma ante factores de inestabilidad interna como las crisis financieras nacionales y el alto desempleo.
 
Así mismo, la ha afectado la crisis que se ha generado en Bruselas entre los órganos la UE por las fuertes diferencias del Parlamento Europeo frente a la Comisión y al Consejo debido a la actuación colectiva tolerante frente tales regímenes autoritarios y durante el escenario de represión actual a las manifestaciones.

En la dimensión externa, se acusa a Europa de al menos tres grandes yerros que le podrían resultar onerosos para el transcurso de los acontecimientos y para su futuro relacionamiento con su vecindario: la ausencia de una legislación comunitaria minuciosa y sólida para regular la transferencia de armamento por parte de sus Estados miembros e impedir el apoyo indirecto a regímenes autoritarios; la atomización de sus políticas de desarrollo y paz sin aglutinarlas dentro de un enfoque verdaderamente alternativo a la estrategia norteamericana de estabilización armada -harto repudiada por los países musulmanes- ;y la ambigüedad en la responsabilidad comunitaria para integrar a Turquía (la puerta europea a Oriente) proveyendo una salida al conflicto turco-chipriota.

La UE debe apreciar que hoy se está definiendo en su vecindad mucho más de lo que parece preocuparle en primera instancia (diásporas migratorias, terrorismo yihadista y abastecimiento petrolífero) y que necesita participar intensiva, previsiva y propositivamente en la reconfiguración del mapa político del Magreb y del Oriente Próximo dentro de una visión democrática y asociativa que apague las sombras del neo-colonialismo y que ofrezca opciones creativas a las desgastadas ecuaciones armas-petróleo-ayuda, y ,elecciones-libre comercio-reformas económicas.
 
* Director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana y Editor de la Revista Papel Político.
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