Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/04/24 00:00

La joyita

En 2003, fecha en que en el Sena dizque por "equivocación", vinculó a Funpazcor a uno de sus programas, su jefe Mancuso había cometido la masacre de Macayepo, entre otras.

La joyita

Desde que los reflectores de la fama se posaron sobre el director del Sena, luego del debate del domingo pasado por Caracol Televisión, recordé que Darío Montoya -codiciado hoy por el noemicismo y el santismo como la vedette del momento-, protagonizó hace unos tres años un episodio que en otro país le habría significado su salida abrupta de la vida pública.

El 11 de febrero de 2007, la Unidad Investigativa del diario El Tiempo publicó una investigación según la cual el programa de incubadoras de empresas del Sena, concebido para capacitar a obreros y campesinos con el objetivo de que ellos mismos puedan gestar su propio negocio, había vinculado desde el 15 de marzo de 2003 a la empresa fachada de los narcoparamilitares Funpazcor como socia estratégica en Córdoba. La vinculación había sido hecha en un consejo comunal en Montería y la información había sido subida en la página de la Presidencia, de donde la había obtenido la periodista Marta Soto, autora de la investigación (información que ella todavía guarda y que publicó más tarde en su libro ¿El poder para qué).

La primera reacción del director del Sena cuando vio publicada la noticia en El Tiempo fue de indignación. En una dura carta le pidió al diario que rectificara, pero el periódico se negó a hacerlo aduciendo que la investigación se había sustentado en una información que estaba colgada en la página del Sena y de la Presidencia. Cuando en el instituto supieron que El Tiempo tenía guardadas las páginas a pesar de que estas ya no aparecían en la red, cambiaron la versión y dijeron que se había tratado de una "equivocación".

Equivocación o no, el episodio nunca ha sido debidamente explicado por el director del Sena y por ello la posibilidad de que durante esos tres años los paramilitares de Córdoba se hubieran beneficiado de los dineros provenientes de nuestros impuestos, mientras mataban a campesinos inocentes como Yolanda Izquierdo, es bastante alta.

Atreverse a vincular a Funpazcor como si fuera una incubadora de campesinos emprendedores cuando en realidad se trataba de una incubadora de los más tenebrosos narcoparamilitares, le hubiera significado en cualquier otro país, su destitución fulminante. Por hechos menos graves hay aquí funcionarios en la cárcel. Y si fue una "equivocación", como mínimo habría tenido que recibir un tremendo regaño público de su jefe. Pasó todo lo contrario y hoy Darío Montoya es uno de los funcionarios estrellas de este gobierno.

La primera vez que el país supo qué era Funpazcor fue en 2001, cuando su sede fue allanada en Montería, en un operativo que duró varios días, ordenado por la Fiscalía de Alfonso Gómez Méndez. Su sucesor, el doctor Osorio, hizo todo lo posible para diluir la investigación a sabiendas de que la información recabada en ese allanamiento era el golpe más grande que se les había dado a los narcoparamilitares y a su estructura de poder corruptor en su historia.

En 2003, fecha en que en el Sena dizque por "equivocación", vinculó a Funpazcor a uno de sus programas, su máximo jefe Salvatore Mancuso había cometido la masacre de Macayepo, amén de otras tantas; las AUC se habían hecho a las mejores tierras desterrando a cientos de campesinos y Gustavo Petro ya había hecho un debate en el Congreso en el que había dicho algo que comparto: que si esta investigación se hubiera seguido y no se hubieran dispersado las pruebas por todo el territorio nacional, el país habría conocido varios años antes el escándalo de la parapolítica. ¿Cuánto duró esa "equivocación"? El país todavía no lo sabe ¿Qué pensarán de esa "equivocación" las víctimas del narcoparamilitarismo que hay en el país? A pocos les importa. ¿Qué hubiera pasado si El Tiempo no saca esa denuncia?

Con estos antecedentes tan oscuros, no sería extraño que sean ciertos todos los cuestionamientos que ponen en tela de juicio la independencia del Sena en esta coyuntura electoral. Ya habían acusado a Darío Montoya de haber tratado de conseguir un voto de un congresista de Cambio Radical para la aprobación del referendo reeleccionista a cambio de dádivas burocráticas. Y hoy, desde varios flancos se le acusa de haber utilizado en las elecciones pasadas la base de datos del Sena para favorecer a un candidato de la U que no resultó elegido.

Si esta es la joyita que se están disputando Noemí y Juan Manuel, me imagino la pelea que deben estar dando por Valencia Cossio.

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