Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1997/08/25 00:00

LA LEY DEL SAPO

LA LEY DEL SAPO

Guillermo Pallomari, ex contador del cartel de Cali, es el hombre que finalmente sabe la verdad, y la está contando. Los norteamericanos sabían cuánto sabía este contador cuando le echaron mano y se lo llevaron de Colombia. Pero igualmente sus enemigos también sabían lo que sabía porque intentaron chantajearlo para garantizar su silencio secuestrando a su esposa, de la que nunca volvió a tenerse noticia.Este cinematográfico personaje es la pepa del proceso 8.000. Pocas veces en la historia criminal se había tenido un testigo tan completo. Disquete de computador, recibos, colillas de cheques, fechas claves, números de cuentas, nombres de empresas fachada y mucha historia secreta: hay quienes aseguran que en la época de oro del contador, "los Rodríguez lo consultaban hasta para ir al baño". ¿Por qué, entonces, Pallomari sale ahora con un cuento que tiene todos los visos de ser inexacto, concretamente la presencia del entonces vicepresidente Humberto de la Calle en por lo menos una reunión de Samper con los Rodríguez? Los noticieros de televisión norteamericanos lo advierten cada vez que hablan de Pallomari: "Las declaraciones de este testigo deben ser recibidas con precaución. Con su testimonio está buscando la gradación de su pena, por lo que resulta muy influenciable por los deseos de las autoridades".Es la 'Ley del sapo', que se ha comprobado que se da casi sistemáticamente en testigos para quienes la severidad de su pena depende de su colaboración por la justicia. El primer caso fue el del colombiano Carlos Lehder, extraditado y juzgado en Estados Unidos.En su declaración ante una Corte de Miami habló del ingreso de 21 millones de pesos del cartel de Medellín a la campaña del entonces candidato Alfonso López. Se refería a la famosa reunión que ciertamente se llevó a cabo en el Intercontinental de Medellín en 1982, cuando Pablo Escobar era parlamentario, en la que pesos pesados del liberalismo _encabezados por el entonces coordinador de la campaña López, Ernesto Samper_ se reunieron con miembros del cartel de Medellín, y recibieron la mencionada suma de dinero. Esta reunión, que nadie intenta negar que se produjo, es una cosa.Pero luego Lehder, ansioso de ampliar su colaboración, habló de algo que nadie ha creído jamás que sea cierto: que el ex presidente López sirvió de mediador entre Escobar y el dictador panameño Manuel Antonio Noriega por la disputa entre ambos por la propiedad de un laboratorio de cocaína en Panamá.La segunda parte de esta historia tiende a atribuírsele a la llamada 'Ley del sapo', según la cual la verdad de un delator es totalmente susceptible de terminar contaminada de mentiras. Con la famosa 'María' también se repite la historia. Aseguró tanto ante la justicia como ante el Congreso de Estados Unidos haber presenciado una reunión de Ernesto Samper con Miguel Rodríguez en 1989. Esto, absolutamente factible si nos atenemos al historial de la antigua relación de Samper con los Rodríguez, comienza a volverse dudoso cuando 'María' asegura que de esta reunión Samper salió cargando dos maletines con 400 millones de pesos.Que el dinero se pudo haber ofrecido y aceptado en esa reunión (Samper se presentaba como un útil enemigo de la extradición que aun sin ser elegido presidente podía influir en el Congreso) es una cosa. Pero 'María', una testigo simplemente presencial, que carece por completo de una sola prueba documental, pudo ser consciente de que no podía probar la entrega de ese dinero. Y quizás en el deseo de acortarle camino a su colaboración, decidió decir que había visto a Samper, con sus propios ojos, salir cargando dos 'Samsonite' taqueados de billetes. Otro caso de la 'Ley del sapo' es el del misterioso testigo español que le asegura al juez Baltasar Garzón que presenció varias reuniones sociales de Samper con Elizabeth Montoya. Eso, que puede ser cierto y que seguramente lo fue, se ve salpicado de nombres que el testigo suelta indiscriminadamente para reforzar su supuesto conocimiento del terreno colombiano. Nombres como el del senador Luis Guillermo Giraldo aparecen inverosímilmente recibiendo dinero para tumbar la extradición. La mención que hace Pallomari de Humberto de la Calle tiene varios argumentos en contra de su verosimilitud. Si algo ha demostrado Samper es que no deja huellas. ¿Un hombre así llevaría a una reunión clandestina a De la Calle, con quien sólo lo unía una frágil alianza política, pero con quien estaba separado por una profunda desconfianza personal?¿Si De la Calle se hubiera reunido con los Rodríguez, así no fuera para recibir dinero sino para hablar de sometimiento a la justicia, no habría sido el primero en mencionarlo por simple coartada el día de su renuncia a la vicepresidencia? Pero, más importante todavía, ¿cabe en la personalidad de De la Calle una reunión con los Rodríguez Orejuela? Esta, por desgracia, es la única respuesta que no puede dar Pallomari.

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