Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1999/08/09 00:00

LA METAMORFOSIS DE HILL

LA METAMORFOSIS DE HILL

En el colmo de la cursilería, la primera gira política de Hillary Clinton por el estado de Nueva
York en la que se vislumbra como su campaña para el Senado del año 2000, inspiró a algunos
comentaristas gringos a afirmar que esta mujer es una fórmula intermedia entre Eleonor Roosevelt y Evita
Perón, con muchas posibilidades de trascenderlas a ambas.
Pero hasta ahora el bautizo político de Hillary a desilusionado a muchos, tratándose de la mujer que le
salvó la presidencia a su marido, no sólo por no cobrarle públicamente su escandalosa infidelidad, sino por
haber inventado la frase de la que se agarraron los congresistas demócratas para defenderlo en el Congreso:
''Todo esto no es más que una conspiración de la derecha''.
Cabalgando claramente sobre la celebridad de su condición de primera dama, pero condimentada con su
papel de víctima en el escándalo sexual que protagonizó su esposo el presidente, Hillary inició su gira
despertando duras reacciones tanto de los periódicos como de la propia opinión neoyorquina. Mientras la
prensa la acusa de haber sufrido una metamorfosis ideológica por puro oportunismo político, los neoyorquinos
la miran como una especie de 'alien', una persona nativa de Illinois que ha pasado la mayor parte de su vida
en Arkansas y que ahora aterriza en Nueva York para cosechar sus controvertidas aspiraciones políticas.
En lo de la metamorfosis ideológica, los periódicos tienen mucha razón:
. Mientras como primera dama impulsó un programa fallido de salud que le habría recortado millones de
dólares en fondos estatales a los hospitales de Nueva York, como candidata ha criticado un plan
recientemente enunciado por Clinton... que le rebaja millones de dólares a los hospitales de Nueva York.
. Mientras como primera dama se había abstenido de definir su posición sobre la pena de muerte, como
candidata ha declarado que la apoya.. Mientras como primera dama se declaraba neutral frente a los
equipos de béisbol, como candidata ha resultado una furibunda fan de los Yankees de Nueva York, lo que
sería equivalente a que alguien nacido en Itagüí resultara hincha de Millonarios.
. Pero hasta ha llegado a desafiar la posición de su esposo el presidente, en un tema tan espinoso como el
estatus de Jerusalén en el conflicto árabe-israelí, que según Clinton debe ser resuelto de común acuerdo.
Para Hillary, que en 1998 despertó la furia de los judíos declarándose partidaria de un Estado palestino, ahora
Hillary asegura que ''Jerusalén es la eterna e indivisible capital de Israel ''. ¿Será apenas una coincidencia
que existan tantos votos judíos en Nueva York?
Pero así como ha acomodado sus posiciones también sabe cómo responder a la crítica de que no tiene
mucha identidad con el estado que pretende que la elija para el Congreso. "Más importante que de dónde
vengo, es para dónde voy". Pero salvo por su metamorfosis nadie sabe muy bien qué es lo que piensa Hill,
como la llama la prensa neoyorquina, y en su primera salida política se ha cuidado mucho de decirlo, en vista
de que la ha bautizado "gira para escuchar". Por eso sus críticos le recuerdan que por ahora sólo saben de
dónde viene, pero aspiran a saber algún día para dónde es que va.
Y ese es el problema. Que nadie sabe muy bien qué es lo que busca Hillary. No se descarta que esté
sacándose el clavo por cuenta del escándalo Lewinsky, porque es claro que un presidente de Estados Unidos
no puede dormir bien con una esposa que se arroja a la arena política por cuenta propia, a defender ideas
contrarias a las de su marido. Pero por lo pronto, la saga de Monica ha logrado que Clinton declare
públicamente que le ha dado luz verde a Hillary para que exprese todas las diferencias que pueda tener con
él en su búsqueda por una curul en el Congreso. Su apoyo a su esposa ha despertado las más crueles
caricaturas, entre ellas una del New York Times en la que Clinton le dice a Hillary: "Mi amor, tu popularidad
está muy baja. Voy a tener que inventarme otro affair".
Por lo pronto, los intereses políticos de la primera dama de Estados Unidos, que la lanzaron la semana
pasada a su controvertida gira inaugural, la obligaron notoriamente a excusarse de asistir a una obra benéfica
en Broadway, atendida por el propio presidente Clinton. Esa es una versión. La otra insiste en que Hillary no
acudió intencionalmente, en vista de que el tema de la obra de cuatro horas del escritor Eugene O'Neal trata
de un hombre que asesina a su esposa por el sentimiento de culpa que le produce que ella
constantemente le perdone sus infidelidades.

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