Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2000/03/13 00:00

La negociación, el modelo y lo social

Alejo Vargas, vicerrector de la Universidad Nacional, escribe en exclusivo para Semana.com acerca de la gira europea que adelantan los negociadores del gobierno y las Farc.

La negociación, el modelo y lo social

Tenemos que valorar positivamente los avances que se han dado en el proceso en el Caguán y lo que significa la gira de análisis de la Mesa de Negociación Gobierno - Farc para el proceso de paz. El objetivo planteado de manera pública es muy importante: conocer de primera mano las experiencias internacionales. Es una manera de alimentar el debate y abrir las posibilidades a considerar cuando se vaya a tomar decisiones acerca de aspectos de gran significación.



Pero igualmente debemos considerar, por lo menos a vía de hipótesis, el objetivo real de la gira conjunta y allí podríamos señalar que las dos partes han ganado y mucho: las Farc, que buscaría fundamentalmente legitimidad política internacional y nacional, y la ha obtenido, equivalente en la práctica al estátus de beligerancia que buscaba con la denominada ley del canje; el gobierno nacional, que pretendería mejorar el ambiente de acogida para la llamada 'mesa de donantes' del Plan Colombia que se llevará a cabo en los próximos meses en un país europeo, normalmente España, construyendo un ambiente que lleve a los gobiernos del viejo continente a aportar de manera más generosa a la misma, ante la evidencia de un proceso de negociaciones consolidado. ! Qué más prueba que el viaje de una delegación conjunta de las partes!



Lo anterior nos permitiría decir que además de aprender de los modelos socialdemócratas europeos sobre la concertación entre empresarios y trabajadores, la economía de mercado con participación estatal, la importancia de los propósitos colectivos en la construcción de nación, se van a contar con mejores elementos para la discusión de cosas tan importantes como el llamado 'modelo de desarrollo', que a juicio de varios analistas se asocia a precisar las líneas gruesas de cómo se va a producir en una sociedad, de qué manera se va a distribuir el producto social y cuáles son las instituciones necesarias para lo anterior. Y ésta es sin duda una discusión de gran calado y un estimulante tema para nuestros mejores macroeconomistas.



Frente a lo anterior, la preocupación que expresan muchos sectores sociales, de los del común, que no tienen grandes titulares ni presencia en escenarios rimbombantes, es cuándo se van a atender sus demandas sociales. Los que se oponen, porque lo sufren, a las privatizaciones y el deterioro continuo en el campo de la salud, al cierre de clínicas, al marchitamiento de hospitales y necesitan respuestas en el hoy y el ahora; aquellos que ven con preocupación que se vaya a privatizar las empresas del sector energético, sin que haya sido objeto de debate público como corresponde a decisiones tan importantes de política pública; los que no tienen empleo o los que lo están perdiendo, por las privatizaciones o la crisis, y sólo cuentan como perspectiva, con un llamado a la paciencia acerca de la evolución de hipotéticos escenarios de futuro; los que esperan respuestas reales a sus problemas de financiación de la vivienda, en fin, los que no pueden esperar a que se termine la definición del 'modelo de desarrollo' para ver si sus problemas son atendidos.



Es decir, los sectores sociales no tienen ni escenarios ni interlocutores claros para que sus demandas de hoy sean respondidas positivamente. La única respuesta, por ahora, es profundizar la receta neoliberal, mimetizada bajo el nombre de las reformas estructurales y que va a ser la agenda de las próximas sesiones del Congreso.



El modelo se materializa cotidianamente en las decisiones de política pública que se toman y éstas son preocupantes, en sus efectos, para los sectores de menores recursos. Es allí dónde las respuestas estatales se requieren. La Mesa de Negociación haría bien en aterrizar los temas de debate hacia las dificultades que están viviendo los colombianos hoy. Lo contrario es construirnos fantasías que la dinámica de los hechos sociales nos pueden derrumbar.

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