Jueves, 23 de octubre de 2014

| 2013/06/29 00:00

La pirámide del Fondo Premium

La pregunta es si la plata se va a recuperar. Por como los socios mayoritarios de InterBolsa se están moviendo eso no va a suceder.

La pirámide del Fondo Premium Foto: Guillermo Torres

Son varias las verdades que han salido a flote sobre lo que realmente era el Fondo Premium. La primera, es que no era la tacita de plata de la que nos había hablado con tanto orgullo Juan Carlos Ortiz, el fundador del fondo junto con Tomás Jaramillo, sino una sofisticada pirámide a través de la cual se estafó a 1.260 inversionistas colombianos. 

Todos ellos entregaron sus dineros pensando que estaban invirtiendo en activos seguros y solo hasta ahora se dieron cuenta de que sus ahorros de una vida terminaron siendo utilizados por los socios mayoritarios de InterBolsa, Rodrigo Jaramillo, Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado, para hacerse autopréstamos con el propósito de invertir en sus negocios y hacerse al control de varias empresas, como Fabricato y la misma InterBolsa. 

La gran pregunta es si esa plata se va a recuperar y si los responsables de esa estafa del Fondo Premium van a resarcir a sus víctimas. 

Por la forma como los socios mayoritarios de InterBolsa están moviendo sus fichas se puede concluir que eso no va a suceder. Es decir que las víctimas no van a ser resarcidas y que los responsables del fraude se van a salir con la suya, a pesar de que la Fiscalía los ha comenzado a imputar por administración desleal en el grupo InterBolsa. 

En el momento en que reventó el escándalo de InterBolsa el dato que dio Jaime Granados, quien se presentó como el abogado designado por Erik Anderson, el administrador del Fondo Premium, era que los activos del fondo valían 174 millones de dólares. Recuerdo también que en sus intervenciones en los medios el propio abogado Granados se mostró optimista en que se podía recuperar esa cifra. Sin embargo, la semana pasada en el programa Semana en vivo se le vio menos optimista. 

Para sorpresa de muchos, dijo que ahora creía que solo se podían recuperar cerca de 100 millones. Tres días después, se conoció una comunicación interna que envió el director del Fondo Premium a los inversionistas víctimas del fraude, mucho más pesimista. En esa comunicación, muy mal redactada por lo demás, se les anuncia que “la estimación de las pérdidas es de aproximadamente el 50 por ciento”. 

En ese documento se les informa a los inversionistas otra novedad: que además de la firma de abogados de Jaime Granados, Premium ha contratado a Edex, un fondo de capital privado, especializado en invertir en activos en problemas, cuyos representantes en Colombia son Juan Carlos Paredes –de ingrata recordación porque fue el que instrumentó la operación en el exterior de los Nule cuando estos ya estaban quebrados–, y Rafael Nieto Loaiza. (Ver documento)

Puede que este fondo, del cual poco se sabe, quiera invertir en comprar activos tóxicos del Fondo Premium solamente por recibir una comisión que podría ser entre el 3 y el 10 por ciento. Pero esos fondos en general no se conforman con tan poco. Su modus operandi es mucho más ambicioso: no solo van detrás de los activos tóxicos, que compran con un descuento bastante significativo a su valor real, sino que buscan comprar todo el fondo para repotenciarlo y venderlo posteriormente. 

Estas compañías se caracterizan por no tener agüeros a la hora de aprovecharse de las víctimas y porque son la salvación de quienes las estafaron. En el primer caso, se aprovechan de su desespero y les compran su deuda en un 20 por ciento de su valor. Acto seguido esa víctima renuncia a seguir peleando ante la Justicia, con lo cual los estafadores salen ganando. Y a los segundos, es decir a los estafadores les compran el problema. De esa forma uno y otros salen ganando. 

Los del fondo, que compran activos tóxicos, recuperan las inversiones porque las repotencian y las venden con rentabilidades entre el 50 y el 100 por ciento y los estafadores quedan sin cuentas con la Justicia, porque aparecen como si en efecto hubieran resarcido a las víctimas. Los únicos que pierden son los ahorradores de buena fe y la Justicia. 

Teniendo en cuenta que de los 175 millones de dólares que tenía el Fondo Premium, 90 son de autopréstamos entre los socios mayoritarios –otros 60 millones son del Grupo Corridori y los otros 25 de préstamos que ellos les hicieron a sus amigotes–, la posibilidad de que Edex termine comprando esas deudas y se active esta pirámide de impunidad es bastante alta. 

Si esto sucede, los Jaramillo, Ortiz y Maldonado saldrán de este escándalo sin que se les haya tocado un pelo, así hayan utilizado el fondo no solo para hacerse autopréstamos sino para una captación ilegal y un posible lavado de activos. Nos quedaremos sin saber de quiénes eran las tulas llenas de dinero que llegaban al cuarto piso de InterBolsa donde estaba la oficina del Fondo Premium y donde despachaban Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz. 

El único que puede impedir esta patraña que se está urdiendo a espaldas de las víctimas, de la Justicia y de las instituciones es Luis Guillermo Vélez, el superintendente de Sociedades, quien debería intervenir ya todo el grupo y no por partes. 

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