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Opinión

  • | 2010/09/28 00:00

    La política, estrategia de seguridad y defensa de Colombia, modelo 2010

    Hay que celebrar los éxitos, los triunfos y las victorias, no hay que caer en triunfalismos ni se puede menospreciar jamás al enemigo. Por eso hay que concretar en acciones específicas eso de arreciar, arreciar y arreciar.

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Antes de la noticia del pasado 23 de septiembre, catalogada por el Gobierno como la bienvenida a las FARC, se percibía en la opinión una cierta ruptura o agotamiento de la política de seguridad. Debido a las recientes acciones terroristas de los Grupos Armados Ilegales (GAI) y a los índices y actos alarmantes de delincuencia en las ciudades rondaba en el ambiente el posible debilitamiento de la política y la estrategia de seguridad del Gobierno. Incluso durante las dos últimas semanas las noticias al respecto giraban en torno a las respuestas del Gobierno frente a las arremetidas de los GAI y la delincuencia organizada.

Se supo que el presidente Santos exigió resultados a la cúpula de la fuerza pública, y por otro lado observamos el enredo del ministro Rivera acerca de la extorsión: víctimas y victimarios, pagos y auxilios, todo lo anterior y viceversa. Así, tal como estaba la situación hasta antes del abatimiento de ‘Jojoy’, esperábamos la presentación de la nueva política de seguridad de Santos.

Sin embargo, fruto de trabajo continuo y conjunto, de análisis de información y de operaciones de inteligencia se logra uno de los éxitos operacionales más importantes de la historia de la guerra del Estado contra los GAI. Así se acalló las críticas de simpatizantes y opositores hacia el nuevo gobierno en el tema de la seguridad, pareciera ser que de nuevo se consolidó la unidad nacional.

Pero, a pesar del triunfo militar y policial que significa haber llegado al corazón militar de las FARC, de abatir al mayor representante del terrorismo de esa organización y de la enorme felicitación que merece la fuerza pública, no es época de triunfalismos, al contrario, es momento de concretar el parafraseo del ministro Rivera: arreciar, arreciar y arreciar.

Como los éxitos tienen entre otros efectos positivos la creación de espacios de reflexión, es preciso aprovechar el momento para indicar elementos que deben ser tenidos en cuenta en la política de seguridad:

1. La política de seguridad 2010 si bien no debe ser la tercera versión de la política de seguridad democrática, sí debe mostrar un hilo de continuidad, no debe exponer una ruptura y es necesario que explicite el mejoramiento de la misma.

2. Es preciso la generación de nuevas formas y modos de guerra, siempre hay que tener presente a Clausewitz, si no estamos en constante innovación de nuestros métodos, el enemigo se acostumbrará a ellos.

3. Sin desconocer la importancia operativa, las victorias en el campo de batalla se obtienen en las mesas de inteligencia, hay que fortalecer mucho más los cuerpos de inteligencia y contrainteligencia.

4. A los GAI hay que derrotarlos física y moralmente, hay que consolidar los programas de desmovilización y reinserción.

5. Por ningún motivo se puede permitir que la acción de estos grupos se traslade a las ciudades, así que se debe trabajar incansablemente con alcaldías y gobernaciones en la estructuración, bajo los principios de coordinación, complementariedad y concurrencia, de los Planes Integrales de Convivencia y Seguridad.

6. Debe continuar el camino diplomático para ir cercando y cerrando los espacios internacionales de acción de los GAI (a propósito, ¿alguien entendió a Piedad?), y por último, aprovechando el buen clima producto de las recientes certificaciones de lucha antidrogas y la de Derechos Humanos.

7. Es necesario ahondar en la lucha contra el financiamiento de los GAI del narcotráfico e impulsar con mucho ímpetu la política integral de DDHH y DIH del Mindefensa.

Hay que celebrar los éxitos, los triunfos y las victorias, no hay que caer en triunfalismos ni se puede menospreciar jamás al enemigo. Por eso hay que concretar en acciones específicas eso de arreciar, arreciar y arreciar.

* Director Programa de Educación Continua Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales Pontificia Universidad Javeriana.
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