15 diciembre 2012

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La próstata, el personaje del año

Por María Jimena DuzánVer más artículos de este autor

OPINIÓNEl día en que los hombres entiendan que su virilidad no solo está en sus partes nobles sino en la manera como se comportan en la sociedad, ese día muchas cosas que aún funcionan mal en esta sociedad mejorarán.

La próstata, el personaje del año. María Jimena Duzán

María Jimena Duzán

Después de echarle cabeza al asunto, decidí que este año el personaje del año no puede ser otro que la próstata. Hay que aceptar que ese órgano glandular del aparato genitourinario masculino con forma de castaña mojó más prensa que los goles de Falcao y nos dio más noticias que la contralora Sandra Morelli.

Con su nadadito de perro terminó convirtiéndose en un órgano de envergadura nacional al punto de que los  colombianos y colombianas terminamos adoptándolo como parte de nuestro imaginario hasta convertirlo en el mejor emblema de la templanza de un país que no se amilana ante nada.

Ese aprendizaje en torno a un órgano bastante esquivo, – me imagino que es por ser el que contiene células que producen parte del líquido seminal que protege y nutre los espermatozoides en el semen–, se lo debemos fundamentalmente al presidente Juan Manuel Santos. Como gobernante él será recordado por muchos logros–o por muchos fracasos–, de eso no me cabe la menor duda, pero sobre todo porque fue el primer presidente en desprenderse de prejuicios hasta cierto punto explicables para salir a contarle la verdad al  país de que se iba a practicar un procedimiento médico para extraer un pequeño tumor allí, en “aquel sitio”, en la próstata.

Ese acto de sinceridad nadie se lo agradeció, pero que sea la hora de hacerlo. Pocos presidentes aceptan sin sonrojarse hablar de sus partes nobles sin levantar suspicacias y él lo hizo. Fue directo al grano; no  esquivó el nombre del órgano, habiendo podido hacerlo y sin tapujos nos informó con pelos y señales cómo iba a ser la operación minuto a minuto. En sus comunicados nunca usaron eufemismos y a diferencia del procurador Alejandro Ordóñez quien no se atreve a pronunciar la palabra tetas porque se va a la hoguera, –sin ‘eso’ no hay paraíso–, el presidente Santos no tuvo mayor agüero.  Ese acto de valentía demostró que los problemas de la próstata en los hombres públicos no pueden ser manejados con secretismo y que ‘eso’ ni los hace menos ni más viriles sino mejores gobernantes.    

Contrasta con este manejo, el secretismo con que el vicepresidente Garzón maniobró ante la opinión su problema de salud, el cual tengo entendido comenzó en la próstata. Le hubieran salido mejor las cosas frente a la opinión pública si hubiera optado por la estrategia que adoptó el presidente Santos.  

Lo cierto es que el día en que los hombres entiendan que su virilidad no solo está en sus partes nobles sino en la manera como se comportan en la sociedad, ese día muchas cosas que aún funcionan mal en esta sociedad mejorarán. Además, no decir las cosas por su nombre y recurrir a recovecos para evitar sonrojarse es una señal de que todavía somos una sociedad pacata y camandulera. Por todas esas conquistas que hemos adquirido en este año, en materia de conciencia social y en materia de anatomía masculina, declaro a la próstata como mi personaje del año. 

Coda: Myreyita Durán se nos fue y desde donde esté debe andar ocupada organizándole la vida a Felipe López . 
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