Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/06/30 00:00

La Recta Final

En el Mundial de Sudáfrica quedaron atrás una primera fase atípica y unos octavos de final en los que la mejoría futbolística fue eclipsada por los errores arbitrales.

La Recta Final

Con solo ocho sobrevivientes, el mundial entra en su recta final. Atrás quedaron una primera fase atípica y unos octavos de final en los que la mejoría futbolística fue eclipsada por los errores arbitrales.

Lo que ya se anunciaba con el golazo de Luis Fabiano – en que, con celebración del árbitro incluida, se ayudó con la mano frente a Costa de Marfil- o con la cantinflesca expulsión de Estrada en España-Chile, alcanzó su clímax con el gol anulado a Inglaterra frente a Alemania y el fuera de lugar en el primer gol argentino que aún tiene llorando a los mexicanos, con intensidad de vuvuzela.

Ahora bien, a menos que uno sea inglés o mexicano, es necio afirmar que los vulgares fallos arbitrales influyeron en el resultado del juego. Con el nivel de unos y otros sobre la cancha, así como el amplio marcador final de ambos partidos, no cabe duda sobre la superioridad del ganador frente a su rival.

Precisamente los “beneficiados” serán quienes jueguen uno de los partidos que se antoja como el más interesante de los cuartos de final, reeditando el que se jugó hace 4 años en la misma instancia, pero en circunstancias muy diferentes.

Alemania ya no es local, y muchos lo sacaron de la baraja de candidatos al lesionarse Michael Ballack. Sin embargo, con la tercera nomina más joven del mundial pasaron relativamente tranquilos la primera fase y pusieron en ridículo a Inglaterra en octavos. Pero con ese mismo equipo, la inexperiencia a veces pasa factura, como en el partido contra Serbia. Además a estas alturas puede salir a relucir el mayor lunar alemán: su defensa. Mertesacker y Friedrich, los centrales, son más bien lentos y rústicos. Lahm su capitán, no ha tenido un buen mundial y da ventajas por la banda derecha. Contra Australia puede que no pase nada. Ahora no se pueden dar ventajas.

Por el otro lado está Argentina. Algunos esperan su caída, porque aún no convence. Pero Maradona, sin quererlo, tiene un as bajo la manga. Messi, a pesar de su buen rendimiento, no se ha hecho presente en el marcador. La suerte, los palos o simplemente el arquero de Nigeria se lo han impedido. Resulta difícil pensar que la cosa vaya a seguir así todo el mundial y cuando se destape el equipo va a ser imparable. Ante la defensa alemana, por ejemplo, podría darse un banquete.

El otro juego que genera expectativa es el de Brasil y Holanda. Los de Dunga llegaron al mundial como grandes favoritos y no han sido inferiores al reto. Después de caminar la primera fase aplastaron a Chile sin despeinarse ni sudar.

Holanda, por su parte, superó a Eslovaquia en un partido aburrido, como los otros que ha jugado a lo largo del torneo. Sin embargo, con una novedad: el retorno de Robben, quien si bien no alcanzó a brillar anotó el primer gol y mostró un potencial que sin duda irá creciendo. Los holandeses en todo caso no regalarán nada a Brasil, tienen confianza en su juego y en el peso de sus jugadores. Así, casi anónimos, han obtenido puntaje perfecto, a media máquina y sin preocuparse por tener actuaciones deslumbrantes. En eso no se diferencian mucho de su rival.

Uruguay por su parte enfrentará a Ghana en un partido parejo y de pronóstico reservado, como todos a estas alturas. La celeste ha jugado un gran torneo y tiene un par de delanteros de nivel mundial: Forlan y Suárez, un par de seguros de vida, a los que hasta Giovanni Hernández pondría a hacer goles y con los que puede darse el lujo de verse inferior, como ante Corea del Sur, y pese a ello, salir adelante.

Ghana, sin embargo, es un rival de cuidado, ya igualó la mejor participación africana en mundiales y sin haber mostrado mucho, podría meterse en semifinales. Sin nada que perder, puede contrastar con las presentaciones de las demás selecciones del continente, que desde cuando Pelé pronosticó que dominarían el fútbol orbital no volvieron a ver una.

Finalmente, Paraguay y España. El primero eliminó con trabajo a la selección japonesa en un partido soso, en el que ninguno buscó realmente abrir el marcador, como si desde el comienzo aspiraran a ganar en los penales. Los españoles, por su lado, siguen demostrando partido tras partido, y pese a ser el equipo de moda, que podrían ser una de las selecciones más sobrevaloradas de la historia.

No dice mucho un triunfo contra Honduras, una de las selecciones más débiles del mundial y que demostró en sus tres partidos que no le hacía un gol al arco iris. Tampoco la victoria por la mínima diferencia ante Chile, en un partido vergonzoso. Un rival afectado por una expulsión mentirosa y un partido casi arreglado en la última media hora para perjudicar a un tercero, dejan poco de donde sacar pecho. Por último, encontró en Portugal un rival miedoso, que le entregó todo el terreno, lo que en términos prácticos equivale a enfrentar a Mockus en un debate. Para colmo, ganó apenas por un gol de Villa, que partió en claro fuera de lugar, lo que en este caso sí influyó decisivamente el marcador.

Lo cierto es que España afronta el mayor reto de cuartos. Aún le falta mucho para demostrar su pretendida grandeza. En todo caso, Eurocopas han ganado hasta Dinamarca y Grecia. El mundial es otra cosa.

*Andrés Garavito es coautor del libro Bestiario del Balón.

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