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Opinión

  • | 2012/09/15 00:00

    La respuesta es Angelino

    ¿En qué país del mundo el defensor del pueblo se parece a Manzanero? La respuesta es Colombia.

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Sea esta la oportunidad de solidarizarme con el vicepresidente Angelino Garzón a quien el gobierno de Juan Manuel Santos goza saltándose por manteca, si se me permite la expresión. Nadie le da juego. Montan un proceso de paz y no se dignan a avisarle. Ni siquiera podría decirse que lo tratan como un cero a la izquierda, porque adelgazó: adquirió ahora una rara constitución de exgordo por culpa de la cual los blazers le quedan grandes y los cachetes se le escurren, como sus aspiraciones presidenciales. O sus pantalones por la parte trasera.

Su cambio de constitución no es extraño, y de hecho en eso se basa su compatibilidad con Uribe: en que para ambos es normal cambiar de constitución. Pero aun con sus kilos de menos, Angelino habría podido servirle al proceso de paz, siquiera en las tres fases iniciales: porque si de algo sabe el vicepresidente es, justamente, de asuntos trifásicos, como el sancocho. Uno le pone un sancocho trifásico y él tampoco se para de la mesa, como Timochenko.

Pero el gobierno consideró que, cuando nos fumemos la pipa de la paz, Angelino no tiene nada que aportar: chupado, como está, ni siquiera la pipa. Y ahora el único funcionario que lo voltea a mirar es Lucho Garzón, un hombre crucial para el proceso de paz porque será el encargado de bailar rap con la guerrilla para romper el hielo. No en vano su carrera política ha consistido en bailar al ritmo que le pongan. Además, como Santos advirtió que no le tirará piedras a los perros del camino, serán las perras de Luchito quienes se ocupen de ellos.

Permítanme decir que no me gusta esa amistad. Me parece que Lucho no es una buena influencia para Angelino, y todos sabemos a qué me refiero. De esa compinchería, además, solo pueden salir dos cosas: o un sindicato intransigente o un dueto cómico que, según ha trascendido, es lo que piensan montar. Hacen bien. Se asemejarían a Garzón y Collazos. Siquiera a Garzón y Collantas, por el tamaño de la barriga de Lucho: al fin entiendo a qué se refiere cuando dice que le preocupa el cinturón de miseria. Habla del suyo propio.

Angelino es una rueda suelta y urge entretenerlo con alguna golosina, encontrarle un papel. En un momento dado le pidieron montar una agencia espacial para lanzar cohetes como chorizos. Y pese a que el proyecto avanza a pasos agigantados, y a que ya tienen visto un lote en la calle 26 para construir la plataforma de lanzamiento, desde que la Nasa ubicó un robot en Marte conviene reconocer con grandeza que es mejor que ellos lideren la aventura espacial. El robot, aceptémoslo, es una maravilla. Envía fotos de lo que encuentra en Marte. Hace unos días mandó una de una llanura roja. Y esta semana una del abuelo de Alfredo Barraza.

¿Qué se puede inventar el gobierno para mantener ocupado a Angelino? ¿Qué misión pueden asignarle?

En aras de aportar mi granito de arena a la paz, me animo a lanzar una idea.

Como todos ustedes, yo también vi el lanzamiento de la nueva Marca País: una campaña que le cuesta al erario público más de 7.000 millones y que sirve, en teoría, para que los extranjeros crean en nosotros.

Yo sé que algunos echarán de menos el eslogan anterior, "Colombia es pasión", en el cual se inspiró Dania Londoño para atender el servicio gringo; también que algunos gozarán criticando esas figuras de colores del nuevo logo, de las que podrían sacar un test psiquiátrico.

Pero son ganas de criticar: quien no crea en Colombia luego de ver esas manchas, no creerá nunca. Y el nuevo eslogan, "La respuesta es Colombia", que ata toda la campaña, es brillante, porque explota la veta de autenticidad de la que goza el país: ¿en qué país del mundo el defensor del pueblo se parece a Armando Manzanero? La respuesta es Colombia. ¿En qué país del mundo la guerrilla tiene bandas de rap? La respuesta es Colombia. ¿En qué país del mundo un traqueto hace una fiesta de ocho días y los invitados creen que la irrupción policial es parte del show? La respuesta es Colombia. Pero, sobre todo, ¿en qué país del mundo el estado dilapida dinero público en inútiles y caprichosas campañas de Marca País? La respuesta es Colombia.

No quiero mostrarme negativo ni mucho menos. Al revés: pido que recorten el presupuesto de educación para mejorar los recursos de semejante campaña, cuyos logos de animales también son un hallazgo: el del sapo nos representa como ninguno y el del tucán es un merecido guiño a Juan Lozano. Ojalá diseñen otro de un delfín o de un burro, o de una síntesis de ambos: sería un lindo homenaje a Simón Gaviria.

No quiero ser negativo, digo, pero creo que la campaña en cuestión puede mejorarse de manera notable. Y -acá va mi idea- por eso sugiero que Angelino sea la nueva imagen de la Marca País.

Sería la mejor forma de mantenerlo ocupado. Y, además, Angelino representa mejor que nadie al ser nacional: va a misa en sudadera. Reniega de su pasado zarrapastroso. Siembra cizaña. Angelino es Colombia y, al igual que el país, perdió sensibilidad por el lado izquierdo, como lo demuestra el dueto cómico de los Garzones. Porque, ¿en qué país hay dos exsindicalistas de apellido Garzón que trabajan sin rubor para un gobierno de derechas? La respuesta es Colombia.
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