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Opinión

  • | 2012/08/14 00:00

    La revolución de los metales

    Enfrente está la camada de atletas más rica en talento y disciplinas que jamás haya tenido el país. Si las autoridades se arremangan, la actuación en Londres podría revolucionar el deporte nacional, impulsarlo a la verdadera prosperidad.

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Y Colombia desafío a la historia nomás. Y la venció. Las 8 medallas (1 de oro, 3 de plata, 4 de bronce), los 14 diplomas honoríficos y los 66 puntos olímpicos son la cosecha deportiva más fructífera de su historia. En Pekín consiguió 2 medallas (plata y bronce), 12 diplomas y 48 puntos. Toda la delegación merece un recibimiento lleno de admiración y brazos abiertos. Estos deportistas representan esfuerzo, disciplina y humildad, valores que cotizan en oro en nuestra sociedad. Cada uno tiene una historia detrás que vale la pena descubrir para entender la magnitud de sus logros. !Por eso felicitaciones a ellos y a su equipo!

Enfrente está la camada de atletas más rica en talento y disciplinas que jamás haya tenido el país. Sabor por todo lado. Y lo demostraron en sus competencias, absolutamente emocionantes. La preparación con la que llegaron a las justas después de foguearse en los torneos internacionales más importantes, el trabajo junto a un equipo interdisciplinario con médicos, metodólogos, sicólogos especializados como Rafael Zabaraín en un campo con notable progreso; el apoyo con auxilios monetarios del Comité Olímpico Colombiano (COC) y de Coldeportes a través de los programas Deportista apoyado y Deportista excelencia, la inversión de la empresa pública y privada al alto rendimiento, todas, razones de gran mérito que explican el éxito olímpico.

En 1997 Andrés Botero, en ese entonces presidente del COC, y Diego Palacio, director de Coldeportes, trazaron una nueva dirección. Aunque persisten serios vacíos estructurales y un enfoque dispar- del PIB colombiano el 4 por ciento va para la guerra y el 0.7 al deporte-, la actuación en Londres podría revolucionar el deporte colombiano, impulsarlo a la verdadera prosperidad. No es cuestión de plata, sino de disposición. ¿Si no es ahora cuándo? Revolcón desde la cuna donde nace el deportista hasta el estadio donde se promociona. El deporte, además de laureles, es también educación, salud y bienestar. “El triunfo se consigue con muchas derrotas", dijo la fantástica yudoka Yuri Alvear después de ganar la su medalla de bronce, quien de vuelta a Jamundí estrenó casa nueva otorgada en reconocimiento por la Constructora IC Prefabricados y la administración municipal.

El estado, para arovechar la ola positiva, debe arropar de forma integral a los deportistas y protegerlos con seguridad social y profesional, no sólo para competir afuera sino para vivir dignamente adentro; advertir y suplir las necesidades con las que viven los atletas que apoya antes que consignarles en una cuenta; gestionar y tramitar becas de estudio para que aquellos que quieran, puedan estudiar y formar su mundo intelectual; garantizar la continuidad en los procesos que se han iniciado como el de Jackeline Rentería en lucha o el de bicicrós; incluir a la empresa privada en el cuento, venderle de una vez por todas el producto y hacerlo un negocio.

En las justas, Colombia quedó en el puesto 38 de 204 países. En Latinoamérica salió detrás de Cuba (5 oros) Jamaica (4 oros) y Brasil (3 oros), y superó a México, Argentina y Venezuela, que también ganaron un oro, pero menos medallas en total. “El país se consolida como potencia regional”, titularon varios medios. Pero la actuación de Colombia no admite comparaciones, amén de la llamativa pobreza de sus vecinos potencias y del significado de un hito. Debe servir, más bien, para elaborar un balance interno serio y honesto, y un análisis equilibrado y objetivo desde los medios, y así evitar la montaña rusa en la que solemos convertir nuestros grandes momentos.

¿Cuál es el trabajo de base y formación de talentos que ha desarrollado el Estado, descontando el papel de las escuelas privadas? ¿Cuál es el plan de Colombia para los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018? ¿Qué pasa con las escuelas distritales, municipales y departamentales del país? ¿En dónde entrenan los deportistas? ¿De qué detección de talentos se habla cuando nuestros medallistas en su infancia vendieron empanadas y lotería, y siguen muchos naciendo y criándose pobres? ¿Por qué los entrenadores de las selecciones deportivas tienen contratos de 3 meses cuando merecen ser extendedidos en procesos de años durante el ciclo olímpico? ¿Por qué no empezar a sembrar en el fortalecimiento de los deportes colectivos, baloncesto, vóley, balonmano? ¿Qué pasa con algunas federaciones que viven empolvadas y llenas de conflictos internos?

Para ser potencia, además de responder de forma genuina y con acciones a estas preguntas, se necesita dominio en el tiempo. Y ese dominio requiere una política de Estado. Que más que un ministerio, es lo que se merece desde hace rato nuestro deporte.

*Twitter: @pablodenarvaez7
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