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Opinión

  • | 2011/09/07 00:00

    La rueda de la felicidad clientelista

    En mi opinión lo que politiza a la justicia y hasta puede vulnerar su dignidad no es que estas Altas Cortes postulen sino que los Jueces sean elegidos por los políticos que toman asiento en el Congreso y en la Casa de Nariño.

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Tanto el proyecto del gobierno como el del Consejo de Estado contienen iniciativas positivas y otras que no lo son tanto.

Muy positivo en el proyecto del gobierno es todo lo referente a la acción de Tutela.

Muy positivo en el del Consejo de Estado es la idea que subyace en su articulado de que los Jueces no deben ser elegidos por los políticos, en lo cual tiene toda la razón pues eso puede derivar en que las sentencias, sobre todo algunas especialmente sensibles, sean políticamente influidas.

Hablando del Consejo Superior de la Judicatura, el señor Ministro de Justicia, Doctor Juan Carlos Esguerra, ha dicho lo siguiente: “me parece que ha incurrido en inconvenientes propios de la politización y, además, el consejo como institución, ha sido perjudicado por un exceso de injerencia de la política partidista y de la política al menudeo a la hora de la integración de sus miembros” (El Espectador, 14/08/2001). Está refiriéndose sin duda a los integrantes de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria que son elegidos cada uno de ellos por el Congreso en pleno de ternas que envía al efecto el gobierno. (a.254.C.P.)

No es difícil coincidir con el doctor Esguerra a este respecto. Llama poderosamente la atención, sin embargo, que después de este acertado diagnostico, el gobierno proponga en su proyecto que el Procurador General de la Nación, la más alta autoridad en materia de justicia disciplinaria, sea elegido de la misma manera que lo son hoy los descalificados Magistrados de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria, es decir, por el Congreso en pleno de terna que le envíe el gobierno. (a.24 Proyecto de Acto Legislativo) Donde existe la misma causa es lógico esperar el mismo resultado. Es decir, “un exceso de injerencia de la política partidista y de la política al menudeo” a la hora de la elección del Procurador, con sus naturales consecuencias. La incoherencia que a este respecto se observa en el proyecto de gobierno, clama al cielo, no puede ser mayor.

Y hablando de incoherencias, encontramos una adicional pues el proyecto del gobierno busca la eliminación de las dos Salas del Consejo Superior de la Judicatura. No fue exactamente esto, sin embargo, lo que prometió el candidato Juan Manuel Santos. Las siguientes son sus palabras textuales: “En cuanto al Consejo Superior de la Judicatura, no propongo eliminarlo, aunque sí es necesario reformarlo. Buscaremos el apoyo de las altas cortes y de la Rama Judicial en general para que este organismo que dedicado solo a funciones disciplinarias, a administrar la carrera judicial y a servir de instancia para dirimir conflictos de competencia, todo sin afectar la independencia de la rama. Se eliminaría la Sala Administrativa y, con ella, sus funciones administrativas”. (Ámbito Jurídico, 17 al 30 de mayo de 2.010, página 16) La Sala Jurisdiccional Disciplinaria quedaba a salvo en la propuesta del candidato.

Respecto de ella lo que realmente hay que modificar, es su forma de elección como lo sugiere el Consejo de Estado. Y por las razones politiqueras que señala con acierto el señor Ministro de Justicia.

Otro tanto podemos decir respecto del Contralor General de la República que según este proyecto “será elegido por el Congreso en pleno” (a.22 Proyecto de Acto Legislativo), eliminando los tres centros actuales de postulación: La Corte Constitucional, la Suprema de Justicia y el Consejo de Estado.

En mi opinión lo que politiza a la justicia y hasta puede vulnerar su dignidad no es que estas Altas Cortes postulen sino que los Jueces sean elegidos por los políticos que toman asiento en el Congreso y en la Casa de Nariño.

El mismo proyecto contempla que el Contralor así elegido postulará ternas para que las Asambleas y los Consejos seleccionen al Contralor Departamental, Distrital o Municipal. La rueda de la felicidad clientelista. Debe recordarse que el Contralor es Juez de la República pues bajo su responsabilidad están los juicios fiscales.

*Constituyente del 91

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