Viernes, 20 de enero de 2017

| 2004/01/26 00:00

La salida de Noemí

No importa que la propuesta de Noemí sea viable. Lo que importa es que con ella ha ingresado al club de los más selectos uribistas

La salida de Noemí

No cayó bien la propuesta de nuestra embajadora en España sobre la reelección del presidente Alvaro Uribe o la prolongación de su período.

No porque no sean varios los colombianos que verían el asunto con buenos ojos: lo que revelan las encuestas de popularidad del Presidente es el impresionante -y peligroso, por su fragilidad- optimismo en el que ha entrado en onda el país. Sino por lo insólito que suena que una funcionaria del gobierno sea la autora de tal propuesta, lo que le costó que en una entrevista en la W sus entrevistadores prácticamente no le dejaran otro camino que el de haber actuado por lagartería o por oportunismo.

Por fortuna, estos defectos no son propios de la personalidad de Noemí. Ella es hábil, metelona, calculadora en el buen sentido de la palabra. Por eso su insólita salida hay que analizarla por otro lado.

Y ya hay varias teorías rondando los corrillos políticos.

La más sencilla asegura que reelección presidencial o prolongación del período implica permanencia diplomática. Si el Presidente se queda, la embajadora se queda. Y se queda en una de las embajadas más apetecidas del planeta. Demasiado ramplona.

Una teoría un tanto más malévola sugiere que Noemí estaba de salida de la embajada, y no exactamente por gusto propio, y con su propuesta intentaba hacer méritos en su cargo. Al Presidente no le habría caído muy en gracia que su ex ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, hubiera pernoctado durante varios días en la embajada de España desahogándose por la forma desobligante como fue retirada del gobierno. Pero francamente, no veo al Presidente ocupado en esas pequeñeces.

Una tercera teoría es más interesante y pinta perfecto el instinto político que ha caracterizado la carrera pública de esta mujer.

El lector de esta columna con toda seguridad ha sido uno de esos miles de colombianos que estamos felices con Uribe pero que nos preguntamos de vez en cuando qué sucederá cuando acabe este gobierno. Peñalosa quedó fuertemente herido después de las elecciones, Juan Manuel ni se diga, Navarro lucha fuertemente para disminuir su negativo, a Germán Vargas le falta un hervor, Alfonso Gómez trabaja por abrirse camino en medio de un partido profundamente dividido, Mockus es una alternativa bastante interesante que aún no les cuadra en la cabeza a muchos colombianos, etc.

En fin: no es claro cómo termine Uribe, pero lo que sí es claro es que por ahora no tiene sucesor. Y una encuesta de popularidad del 80 y pico por ciento es un hecho político sin precedentes en el cual vale la pena invertir, igualito a como se hace con una jugosa acción en la bolsa de valores.

Con su atrevida propuesta, Noemí Sanín hizo su inversión. No importa que la prórroga del período esté prohibida por doctrina de la Corte Constitucional, o que sea improbable que presentado por segunda vez, sobre el proyecto de reelección en el Congreso vuelva a imponerse la sensata decisión de hundirlo porque no le conviene al país.

Repito: no importa que la propuesta de Noemí sea nada o poco viable. Lo que importa es que con ella ha ingresado al club de los más selectos uribistas, cuando hace apenas tres años, en plena campaña presidencial, su distanciamiento de Uribe incluía la promesa de que jamás aceptaría un cargo en su eventual gobierno.

El ingreso a este exclusivo club podría, en un futuro no muy lejano, habilitarla para jugarse una interesante carta política. Irse colocando como la heredera de Uribe.

Aún queda otra teoría, la más pícara de todas. Que así como Gaviria puso a Noemí a pedalear su nombramiento en la OEA, Uribe la haya metido en el tema de su reelección. Y lo que ella se mete a sacar lo saca.

Como ninguna de las anteriores teorías es buena para Noemí, persona de mi admiración y mis afectos, prefiero pensar que se equivocó de buena fe. Y punto.



ENTRETANTO. ¿Cuál edad de los hijos será más difícil de manejar? Voto que entre los 15 y los 17. Abro la encuesta, y acepto opiniones de que ella está entre la edad de los bebés y la del resto de la vida.

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