Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/02/14 00:00

La sed de Rodallega

Ximena Gutiérrez, lectora de SEMANA.COM, duda que Hugo Rodallega llegue a ser famoso en 10 años o que si lo logra sepa manejar el estrellato por la incapacidad de los colombianos de convertir los éxitos en desafíos a largo plazo.

"¿Quién cree que será más famoso dentro de 10 años: Catalina Sandino o Hugo Rodallega?" Esta pregunta la hizo hace ocho días Semana.com a sus lectores. Y ganó Rodallega con el 67 por ciento.

Confieso que no me atreví a contestar la pregunta. No porque dude de la capacidad de los dos muchachos, sino que, conociendo la historia de este bendito país, es casi seguro que ninguno de los dos logre mayor relevancia en la próxima década.

La otra posibilidad es que la logren. Pero dudo que la sepan administrar. La fama, decía alguien, es la fruta prohibida que nos exige una máxima tentación... es la vanidad de muchos, pero el reto de pocos.

Pregunto: ¿Qué pasó con Wilmer Cabrera, J.J. Tréllez y los otros 'pelaos' campeones de la Sub 20 en el 87? ¿Supo manejar la fama Albeiro 'El Palomo' Usuriaga, después de sus gambetas internacionales en las eliminatorias al Mundial de Italia 90? ¿La administró Higuita luego de ser campeón de la Libertadores con Nacional en el 89?

No hay duda: Así como es difícil que surja a menudo un Rodallega o una Sandino, también lo es que ellos logren sostener el éxito sin salirse de la ropa. ¿Cuál es el factor que influye para que nuestros líderes dejen siempre la tarea a medio empezar, aun con todo a su favor?

En 1998 la Universidad de Massachusets realizó en Colombia una investigación para determinar por qué dispersamos esfuerzos al momento de asumir los retos, hasta el punto de abandonar lo colectivo y caer en personalismos. Conclusión: somos solidarios por naturaleza -incluso podemos trabajar unidos si algo nos afecta- pero el propio Estado nos vuelve individualistas.

Para corregir esas fallas, no sirve la "mano dura" del sistema ni la "mano invisible" del mercado. Por eso es necesario acudir al apretón de manos. Y ahí está la falla. ¡Es un camello unir muchas manos para el beneficio común!

El fútbol, que debería ser un modelo a seguir, alborota la pasión, pero no convoca a la unión (muy pocos apoyaban a Carlos Portela con sus partidos a beneficio de los niños con cáncer). Y para colmo, entre los jóvenes lo comunitario es un asunto lejano.

¿Se imaginan qué hubiera pasado si Rodallega celebra los goles destapando bajo su camiseta un aviso que dijera "El Carmelo tiene sed"? Por su sed de gol, muchos hubieran conocido la sed de Rodallega. Y el país entero sabría que en Candelaria -un pueblo de 60.000 almas, rodeado por un ecosistema de 20 ríos- no hay agua potable. El mejor homenaje a Rodallega es que los políticos de Candelaria no se vuelvan a beber la plata del acueducto.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.