Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2004/03/21 00:00

    La televisión infantil: una tarea aplazada

    Jaime Niño Díez, miembro de la Comisión Nacional de Televisión, escribe sobre la influencia que tiene la educación y el entorno de los niños frente a su relación con los programas que a diario emite la televisión, basándose en un estudio adelantado por la Universidad Externado de Colombia que afirma que los menores se apropian de los contenidos de acuerdo con sus necesidades, vivencias, experiencias y desarrollo evolutivo.

COMPARTIR

Un trabajo de investigación adelantado por la Universidad Externado de Colombia concluye que los niños se apropian de los mensajes audiovisuales de acuerdo con sus necesidades, vivencias, experiencias y desarrollo evolutivo. Lo cual quiere decir que las pautas para comprender y digerir los contenidos saldrán de ellos en sintonía con los valores interiorizados previamente en la familia, la escuela y otras instancias sociales.

Pero si el consumidor infantil y juvenil de televisión no es, entonces, un espectador pasivo, ello no significa que una gran proporción de la población infantil y juvenil no sea especialmente susceptible a los efectos negativos del medio, tales como violencia, mal tratamiento informativo de temas complejos o agresión visual y auditiva.

En efecto, para casi siete millones de niños en nuestro país la televisión se convierte muchas veces en su única opción de entretenimiento, relación con el mundo y posibilidad de aprendizaje pero muchos de ellos en sectores populares tienen con frecuencia condiciones de vida inadecuadas dentro de su hogar y experiencias escolares negativas, de forma que ninguno de estos dos escenarios sociales son apoyo suficiente y positivo para enfrentar la avalancha de información y formación proveniente del aparato televisivo.

Históricamente la televisión colombiana para niños y jóvenes ha estado cedida a la producción norteamericana, mexicana y últimamente japonesa, y a la ramplonería melodramática de novelas extranjeras y de no pocas nacionales, en los horarios de la noche. Pues a pesar de una investigación adelantada por Inravisión que ya en el año 1982 hablaba de la inexistencia de la denominada franja infantil, esta gran verdad según la cual los niños son televidentes en importante proporción a lo largo del día y parte de la noche y no se limitan a los horarios asignados, ha sido sistemáticamente ignorada para efectos comerciales y de ley.

En realidad, ha faltado compromiso entre programadores y productores y una efectiva regulación de la Comisión Nacional de Televisión sobre los contenidos de los programas emitidos en horarios de fácil acceso para niños y jóvenes. Por otra parte, además de cuidar si los programas tienen sexo y violencia moderada, los padres de familia, los educadores, los comunicadores y la sociedad en general debemos preguntarnos por la pobreza educativa de la oferta televisiva nacional, por la incapacidad de los noticieros, con sus veloces formatos, para dar cuenta de la complejidad de los hechos y acontecimientos que construyen nuestro país, por la poca producción nacional infantil y por el poco esfuerzo intelectual que realizan algunas producciones nacionales en horario prime .

Es hora de darnos cuenta, como afirma la investigadora Maritza López de la Roche, que "mientras las legislaciones de medios de otros países reclaman la defensa de sus tradiciones históricas y culturales, las nuestras aquí están totalmente desplazadas por la importación de narrativas, memorias y sueños fabricados por corporaciones transnacionales". Pareciera que olvidáramos que la gran particularidad de las audiencias juveniles e infantiles proviene del hecho de ser grupos en proceso de socialización, en formación de sus identidades y valores, que están en la etapa de modelar sus comportamientos y conductas para la vida individual y colectiva y a la vez de construir condiciones de salud mental y bienestar.

Definitivamente, es necesaria la producción de una programación infantil propia, auténticamente colombiana. Una programación que cuente historias locales, en las que los niños reconozcan la sociedad en que viven; que les proporcione el conocimiento de la propia identidad cultural; que promueva su autoestima, autoconfianza y bienestar; una programación que involucre a los niños, dirigida a ellos y acerca de ellos, que estimule y satisfaga su imaginación.

Fucuyama dice: "Las verdaderas comunidades están unidas por valores, normas y experiencias que sus miembros comparten. Entre más profundos y más fuertes sean estos valores comunes, más fuerte es el sentimiento de comunidad".

Es obvio que un vehículo poderoso para preservar nuestros valores es contarles nuestras propias historias a nuestros niños y no abandonarlo todo a la "cultura popular global mercadeada". Nosotros podemos y debemos marcar la diferencia para nuestros niños.

Por eso, la Comisión Nacional de Televisión y los productores de televisión debemos comprometernos en un Programa de Producción de Televisión Infantil en el cual el Estado aporte la regulación necesaria que incluya estímulos y subsidios a los productores, pues debemos reconocer que una programación dirigida a la infancia tiene un costo pero el no asumirlo tiene un costo social mayor, mientras los productores asumen el desafío de una producción nacional de calidad, capaz de transferir nuestra herencia cultural a las nuevas generaciones, sin renunciar a sus normales beneficios.

*Miembro de la Comisión Nacional de Televisión
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.