Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2012/10/04 00:00

    La trilogía de las FARC

    Un compendio de tres textos tiene la esencia para poder entender qué son las FARC.

COMPARTIR

En Colombia el 9 de enero del '99 la prensa bon marché tituló: “Tirofijo reclama sus gallinas y sus cerdos”. Era entonces el comienzo oficial de las conversaciones entre el gobierno presidido por Andrés Pastrana y las FARC comandadas por Manuel Marulanda. No tengo la menor idea de cuál serán los titulares de los medios colombianos luego de la formalización en Oslo del comienzo de la segunda fase del proceso que arrancó en La Habana entre el gobierno conducido por Santos y las FARC timoneadas por Timochenko. Han pasado catorce años. Los estudiantes universitarios que hoy reclaman en la calles de Colombia por sus derechos y por una democracia real estaban, en los tiempos del Caguán, asistiendo a un jardín infantil o aprendiendo a leer o sumar en alguna escuela publica o privada. Así van las cosas en Colombia: un salto cada diez años. La única persona en Colombia que ha sido testigo, conocedor y protagonista del largo camino que comenzó en la cordillera de Los Andes y lleva hasta las heladas aguas del Mar del Norte es conocido de tres maneras: “El Sargento Pascuas” por sus enemigos, el “Camarada Miguel Pascuas” por la gente de las FARC o el “Cucho Humberto” por los indígenas y colonos caucanos que lo conocen desde la escalofriante época en que era bien visto que un conservador le cortara la cabeza a un labriego liberal o viceversa.

Compartí algunos momentos con Miguel Pascuas en la parte montañosa de Corinto y en algún viejo cuartel de las FARC en El Pato. Pascuas es un hombre que no tiene que fingir ni aparentar nada para demostrar su pureza campesina y pese a su dilatada y reconocida trayectoria en la lucha guerrillera, no parecía que esto le importara, como tampoco le importó a Marulanda que fuera citado por centenares de autores y hasta por el mismísimo Ernesto “Che” Guevara en su Mensaje a la Tricontinental publicado en 1967. La arrogancia intelectual de diversos analistas nacionales e internacionales desdeña o ignora a estos hombres porque no son portadores de un titulo universitario o un apellido de pedigrí. Se olvidan que la vida misma y más como la han vivido esta clase de hombres es abrumadoramente más enriquecedora que cualquier tratado sobre la violencia en Colombia escrito desde un ampuloso estudio de diseño con mirada hacia los cerros de Bogotá o hacia la mar. Yo, debo reconocerlo, aprendí más sobre la realidad colombiana a través de las charlas con los raspachines o prostitutas de Remolinos del Caguán que con las clases de derecho civil que recibí en la Universidad. Si los negociadores que representan al gobierno colombiano no saben leer la naturaleza de hombres como Miguel Pascuas es casi seguro que todo se puede ir al demonio porque las FARC llevan en su ADN esa misma naturaleza. ¿Otro salto de diez años? ¡No! Ya no queda espacio para más saltos. Sólo queda el vacío.

Esta semana murió en Londres a los 95 años, Eric J. Hobsbawm, reconocido hasta por sus propios contradictores como el más importante intelectual del siglo XX. Revisando el texto Rebeldes Primitivos me sorprende la capacidad que tuvo el historiador británico para modelar en muy pocas cuartillas una fiel anatomía sobre la movilización armada campesina sucedida en Colombia y comparar, con mucho acierto, a los gabelloti sicilianos con ciertas manifestaciones criminales que ocurren en determinadas regiones del país para arrebatarle la tierra a los campesinos pobres. Los viajes de Hobsbawm por Chaparral, la cuna de las FARC, y sus juiciosas reflexiones - libres de todo asomo de dogmatismo – son útiles para comprender las razones por las cuales Marulanda Vélez reclamaba en San Vicente del Caguán las gallinas y los cerdos que le quitaron en Marquetalia. Un hombre de la estatura intelectual de Hobsbawm entendía las razones de fondo por las que Marulanda clamaba por sus animales de cría. Otros, en cambio, creían y siguen creyendo que el escrito de Marulanda era de contenido primitivo. Así pasa cuando el análisis y el cubrimiento mediático de un proceso de paz se hace desde lo frívolo y rebuscando en la basura las cosas más inútiles.

He denominado como Trilogía de las FARC a un compendio integrado por tres textos escritos por igual número de líderes y fundadores de las FARC. Cuadernos de Campaña de Manuel Marulanda Vélez, Páginas de su Vida de Ciro Trujillo y Diario de la Resistencia de Marquetalia de Jacobo Arenas. Los tres opúsculos narran unos cuantos pasajes y anécdotas relacionas con los primeros combates sucedidos en la Cordillera Central a mediados de los 60 pero, de cara a lo que se avecina en Oslo y La Habana, vale la pena detenerse en los apartes que contiene el dialogo epistolar ocurrido en aquella época entre los lideres marquetalianos y los representantes oficiales y militares. Son cartas reivindicativas y afirmativas pero gallardas, que respetan y reconocen al contradictor de manera recíproca. Creo que en esta trilogía está la esencia de todo. Hallando esta esencia se puede entender qué son las FARC. Entendiendo qué son las FARC se puede entender cuál es la asignatura que tiene pendiente el Estado colombiano para entrar de veras en el camino hacia la modernidad. Entrando a la modernidad el país estará más cerca de alcanzar la paz.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.