Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2004/10/10 00:00

    La verdad verdadera

    Al fenómeno del clientelismo se suma el hecho real de que los congresistas tendrán que votar en contra de sus propios bolsillos

COMPARTIR

Auguro un final negro para la reforma de pensiones que supuestamente el lunes tendría que comenzar a estudiar la comisión primera de la Cámara.

La razón es que los mismos que tendrán que apoyarla son los mismos que sufrirán las primeras consecuencias de que en Colombia no haya pensiones especiales para unos sectores: los propios congresistas.

La historia comienza cuando la ley 100 de 1993, que intentó establecer un régimen único de pensiones para los colombianos, dejó abierta la puerta para implantar un período de transición que incluyó a varios congresistas que estaban cerca de obtener sus pensiones bajo el régimen especial que las protegía. Se estableció entonces que hasta el año 2014 los congresistas más veteranos se pensionarían con 20 años de servicios, los hombres a los 55 y las mujeres a los 50, y el valor de la pensión sería el 75 por ciento del ingreso mensual promedio obtenido en el último año, sumadas todas las gabelas como viáticos, etc. O sea, una pensión equivalente a casi el ciento por ciento del sueldo.

Sin embargo, sus cotizaciones distan mucho de ser suficientes para ganarse en calidad de pensión el 75 por ciento de sus ingresos, por lo que el Estado -léase los colombianos- subsidiamos la diferencia.

Esta peculiar situación hizo que surgieran los perversos 'carruseles pensionales', en virtud de los cuales los primeros de las listas les dan una palomita a los segundos, terceros, cuartos, etc. para que puedan elevar sus pensiones de acuerdo con el régimen especial que rige al Congreso.

¿Por qué digo que veo negro el panorama de la aprobación de la reforma pensional?

Primero, porque el liberalismo ha presentado una ponencia para acabar con los fondos privados de pensiones, un régimen sostenible que ha permitido el desarrollo en Colombia del mercado de capitales. Acabarlo equivaldría a una expropiación de sus inversionistas.

Segundo, porque con respecto a los congresistas se pretende sacar sus pensiones del régimen especial -que permite que sus topes sean superiores a los de cualquier colombiano- y del régimen de transición -que aplaza hasta 2014 la conservación de este privilegio-.

La propuesta del gobierno es que no exista en Colombia una pensión superior a los 25 salarios mínimos y que la reforma comience a regir desde ya, y no desde 2014, ni desde 2007, que es la transacción que proponen algunos de los ponentes de la reforma.

¿A qué está abocado entonces un congresista que apruebe la nueva reforma pensional? A que su pensión se bajará de 11 millones y pico a ocho millones y pico, en virtud del tope de los 25 salarios mínimos, y de manera inmediata.

La prueba de que no hay muchos de ellos dispuestos a darse ese lapo está en que 60 representantes a la Cámara se declararon impedidos para votar el artículo que reformaba las pensiones en el frustrado referendo. Y de esos que se declararon impedidos, 18 pertenecen a la comisión primera de la Cámara, la misma que tendrá que votar en primer debate la nueva reforma pensional.

Tener que aprobar reducirse en 30 por ciento la pensión que le servirá de sustento en su vejez es equivalente a obligar a alguien a atestiguar en contra de sí mismo o, como sucedía con la Constituyente, a que fuera el propio asalariado el que votara para congelar su sueldo.

Por eso la oposición que ha levantado como polvareda la reforma pensional no se debe únicamente al problema de los puestos.

Al fenómeno del clientelismo se suma el hecho real de que los congresistas tendrán que votar en contra de sus propios bolsillos.

Ante este mapa político aparece una oportunidad de oro para que el Congreso se sacuda de encima parte de su mala fama, y reaccione con generosidad ante el país que tendrá puesta la mirada en la forma como actúen los padres de la patria.

Actualmente, el rubro de pensiones es el que más pesa en el presupuesto después de la deuda externa, y es dos veces superior a la inversión en educación y tres veces superior a la inversión en salud. Desde luego, a ello contribuyen ampliamente los privilegios pensionales del Congreso.

¿Tendrán los parlamentarios la grandeza de anteponer el interés general frente a su interés particular?



ENTRETANTO. Nadie tiene excusa para desperdiciar la oportunidad de ver una de las mejores muestras de arte colombiano en un escenario que no deja nada que desear frente a los grandes museos del mundo. Se trata de una colombiana que, como siempre, lamentablemente es más reconocida en el exterior que en Colombia: María Fernanda Cardoso. De paso, ¿será que por fin se va a salvar La Candelaria, cuya remodelación lleva más de 10 años?
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.