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Opinión

  • | 2003/11/17 00:00

    Las cuentas claras

    Después de atravesar una de las más grandes crisis de su historia el sector financiero vuelve a dar utilidades. Contrario a lo que la comunidad piensa, este avance no atenta contra la sociedad y la economía. Patricia Cárdenas, presidenta de Asobancaria, escribe sobre los beneficios que trae la mejora de la economía para el sector financiero y porqué hay que alegrarse por ésta.

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Después de atravesar una de las más grandes crisis de su historia el sector financiero vuelve a dar utilidades, hecho que es recogido con gran despliegue por los medios de comunicación. Y eso está bien. Lo que no está bien es la tendencia generalizada a leer esos resultados como indeseables para la sociedad y la economía en general. La experiencia de las crisis de los últimos años y la infinidad de casos estudiados, han demostrado, hasta la saciedad, la estrecha relación que hay entre el dinamismo de la actividad económica y la actividad financiera.

Para muchos la cifra revelada recientemente por la Superintendencia Bancaria de 1,4 billones de pesos de utilidad, correspondiente al tercer trimestre de año, parece exagerada. Sin embargo, un análisis detallado de la dinámica del sector en los últimos años ayudará a entender el origen de las utilidades, identificar los cambios que las han generado y las implicaciones que tienen para el sistema financiero y la economía en general. Creo que este es un sano ejercicio que permitirá poner las cosas en su contexto real. O como se dice coloquialmente: las cuentas claras y el chocolate espeso.

Si la economía va bien, el sector va bien

Es un hecho innegable que si a la economía le va bien al sector financiero también. Están inexorablemente unidos y sería incomprensible encontrar una economía boyante y un sector deprimido. Eso no pasará nunca. Si nos atenemos a los últimos datos disponibles, vemos como el PIB total creció 1,9 por ciento en el último año, manteniendo la tendencia que viene registrando desde mediados del 2002.

Esta recuperación ha permitido que los demandantes de crédito hayan incrementado su confianza y con ello sus decisiones de inversión y consumo. Ello se está reflejando en un aumento en el volumen de cartera, la cual creció 5,8 por ciento entre septiembre de 2002 y el mismo mes del 2003, el nivel más alto de los últimos cuatro años.

Esta dinámica, en consecuencia, ha favorecido también a otros renglones económicos. De acuerdo con los resultados a septiembre que acaba de publicar la Superintendencia de Valores, la rentabilidad acumulada 12 meses del activo de las empresas del sector industrial fue de 5,5 por ciento, mientras que para la banca fue de apenas 1,7 por ciento en el mismo período. A pesar de que la rentabilidad industrial es mucho más alta que la bancaria, nadie resalta este hecho.

La banca se ha fortalecido

Los buenos resultados del sector financiero son consecuencia principalmente del proceso de consolidación que ha venido experimentando en los últimos dos años. Y los tres indicadores que nos permiten hacer esta afirmación son:

Por una parte, la eficiencia. Haciendo un uso más racional de los recursos éste ha logrado tener, hoy en día, una mayor actividad de intermediación y de prestación de servicios financieros. El ejemplo es sencillo: mientras en julio de 2000, por cada peso de gastos no financieros se obtenía 1,5 pesos de ingresos operacionales , hoy en día se obtienen ingresos por 2,2 pesos, lo que quiere decir que el negocio de intermediación ha aumentado, manteniendo constante el monto de recursos utilizados.

De otra, el saneamiento de los balances. Hace dos años de cada $100 en cartera se tenían 12,3 pesos vencidos, en el 2003 esta relación disminuyó a 7,97 pesos. Esta caída tiene efectos directos sobre los gastos por provisiones los cuales alcanzaron a ser cerca de un billón de pesos en el 2001, y hoy en día equivalen únicamente a una cuarta parte de este monto, ajustándose así a las condiciones de menor riesgo que enfrenta el mercado.

Otro indicador que evidencia el saneamiento de los balances es el volumen de activos improductivos como proporción de activos totales, lo que obedece principalmente a una disminución del 12 por ciento de los bienes recibidos en pago, y del 10 por ciento en el volumen de cartera vencida.

¿Qué hace con las utilidades?

Es bueno recordar que las utilidades no son necesariamente para repartir entre los accionistas. Ellas sirven o bien para reinvertirlas o bien para reponer pérdidas de períodos pasados con lo cual se fortalece patrimonialmente.

Entre 1999 y el año 2000 se acumularon pérdidas por 5,5 billones de pesos. Entre 2001 y 2003, a precios de septiembre pasado, se han obtenido ganancias por 2,5 billones de pesos. Esto lo que demuestra es que con las ganancias de ahora aún se está lejos de cubrir las pérdidas acumuladas de períodos anteriores.

En cuanto a la reinversión de utilidades, se trata de un mecanismo que es utilizado con frecuencia el cual se evidencia en un incremento de más de 100 puntos básicos en el indicador de solvencia durante el último año, esto redunda en mayores niveles de protección para los ahorradores porque los bancos cuentan con un colchón mayor para absorber eventuales choques como el que sacudió a la economía en 1998.

La reinversión también se manifiesta en una mejor atención a los clientes y en un mayor cubrimiento. Un caso muy ilustrativo es el de la banca por Internet, cuyas transacciones han crecido en promedio 551 por ciento durante los últimos cinco años. De acuerdo con la información disponible, el número de operaciones promedio mensual a diciembre de 2002 alcanzó la cifra de 4.621.000. Estas transacciones fueron realizadas por 839.413 usuarios activos, 179.000 usuarios más que en diciembre de 2001.

¿Y después de las utilidades qué?

La posición más simplista y desafortunadamente la más generalizada es la que reduce al sector financiero a un simple generador de utilidades, astronómicas, por demás, si éstas no se analizan dentro del contexto de la economía en general y en comparación con otras actividades económicas.

Importantes estudios académicos han demostrado que la existencia y estabilidad del sector beneficia a toda la economía, ya que garantiza su buen funcionamiento y la distribución eficiente de los recursos entre los diferentes agentes. Este hace posible que las decisiones de inversión de las empresas y de consumo de las personas se puedan llevar a cabo, transformándose en una fuente de crecimiento económico.

En forma adicional, los establecimientos de crédito efectúan importantes aportes a través de actividades de rentabilidad social, mucho más altas que la rentabilidad bancaria.

Un ejemplo cercano es el trabajo que viene realizando para atender las crecientes necesidades de financiamiento de las microempresas. Avances como los obtenidos mediante la Ley Mipyme (2000), el reconocimiento de la cartera de microcrédito para los intermediarios financieros por parte de la Superintendencia Bancaria y la formalización de un convenio de microcrédito entre el gobierno y el sector financiero (2002) son una clara muestra de lo anterior.

Es importante destacar que la mayor disponibilidad de crédito ha estado acompañada de una agresiva política de innovación de servicios. Además de otorgar recursos de crédito a la microempresa, se han firmado acuerdos con el fin de ofrecer garantías automáticas a ésta y servicios profesionales de asesoría a los empresarios.

Gracias al convenio entre la banca y el gobierno nacional se han desembolsado 448.000 millones de pesos entre septiembre de 2002 y julio de 2003 con lo cual se han beneficiado 162.000 microempresarios aproximadamente. Esto es, créditos promedio por 16,1 millones de pesos, siendo los sectores de comercio, artesanías, textiles, confecciones, cuero, calzado los más beneficiados.

Si miramos sólo el año 2003, las cifras muestran que en el marco del convenio banca-gobierno nacional se han desembolsado 301.000 millones de pesos. Las regiones más favorecidas han sido Bogotá con el 31 por ciento de los recursos, Antioquia con el 10,5 por ciento, Valle del Cauca con el 10,4 por ciento y Cundinamarca con el 4,2 por ciento.

Comentarios finales

Lo que muestran los resultados más recientes publicados por la Superbancaria, es que la salud del sector ha empezado a mejorar, dejando atrás una de las peores crisis de su historia.

Esta recuperación obedece a dos factores principalmente: el primero, al crecimiento económico y el segundo a la consolidación que se ha venido dando en los últimos dos años, la cual se ha traducido en un aumento de la eficiencia de los establecimientos de crédito, en un mayor respaldo patrimonial de las entidades y en el saneamiento de los balances, que va por muy buen camino

Estamos seguros de que estos cambios traerán consecuencias positivas para la economía colombiana, ya que el sector financiero está comprometido con su tarea de apoyar el crecimiento y desarrollo del país.

* Presidente Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia
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