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Opinión

  • | 2010/10/23 00:00

    Las derechas

    De derechas, la Anapo de los Moreno lo fue siempre. Es la Alianza Nacional Popular, nacionalista, populista y caudillista desde que la fundó Rojas Pinilla.

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Una vez más, la izquierda colombiana está entregada a su ocupación predilecta, que es la de cometer suicidio. Esta vez no lo está haciendo por el lado de la degeneración de la lucha armada, como en el caso del hundimiento de las guerrillas idealistas en el horror moral de los secuestros. (Y a este respecto vale la pena leer el largo libro de Íngrid Betancourt sobre el suyo, donde describe magníficamente el comportamiento infame de las Farc: una descripción sin adjetivos, más elocuente y demoledora que lo que sería una denuncia indignada. El libro, mal traducido a ratos -parece traducido por dos personas distintas: una que sabe francés y otra que no sabe español-, sólo tiene el defecto de que la protagonista es, por decirlo de manera amable, demasiado protagonista).
 
Pero vuelvo a lo del suicidio de la izquierda.
 
Esta vez se está suicidando por el lado de los escándalos de la corrupción económica: el lado flaco de todos los partidos políticos. Las denuncias del ex candidato presidencial del Polo Gustavo Petro sobre los contratos del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno (también del Polo, y descrito por el contratista Miguel Nule como "o corrupto, o inepto"), han tenido como primera consecuencia el exacerbamiento de las peleas intestinas del partido. Son las mismas de siempre, pues el Polo nunca ha llegado a estar de verdad unido: pero su apariencia de unión le había servido, entre otras cosas, para conquistar por dos veces consecutivas la importantísima plaza de Bogotá. Si al mal gobierno de Samuel, que salta a la vista, se suman pruebas de corrupción, que están todavía por verse, los avances trabajosísimamente logrados por la izquierda electoral volverían a perderse. Por eso sale la ex candidata vicepresidencial (con Petro) Clara López a decir enfáticamente que "no hay corrupción ni clientelismo en la Alcaldía" (de la cual ella ha sido, también, secretaria de Gobierno). Y por eso, a la inversa, sale el senador (del Polo) Jorge Enrique Robledo a denunciar a Petro por sus denuncias, asegurando que "Petro quiere destruir al Polo, salvo que lo nombremos presidente".
 
Puede ser. Pero se equivoca Robledo cuando condena que se saquen a la luz los trapos sucios, si es que de verdad los hay, y se investigue al respecto. Más razón tiene el concejal (del Polo) Carlos Vicente de Roux, quien afirma que "si el partido maneja esto como se debe, saldrá fortalecido -y explica en qué consiste 'manejar como se debe'-: mirando la realidad cara a cara, tratando de establecer con mucha entereza la verdad de los hechos". Y tercia también Jaime Dussán pidiendo "que la Comisión de Ética del Polo actúe y, si son ciertas las denuncias, que vayan a la Corte, a la Procuraduría y a la Fiscalía".
 
Otro miembro del Polo, su ex secretario general Carlos Bula, resume el caso diciendo que "en el Polo están enfrentadas dos derechas: la de Petro y la de los hermanos Moreno Rojas".
 
De derechas, la Anapo de los Moreno Rojas lo fue siempre. Es la Alianza Nacional Popular, nacionalista y populista y caudillista desde que la fundó el ex dictador militar Gustavo Rojas Pinilla ("mi abuelito", como lo recuerda a cada rato el alcalde Moreno), y luego durante la etapa en que la dirigió dinásticamente su hija María Eugenia Rojas, 'la Capitana del Pueblo', y hasta ahora, cuando ha servido para colocar a los nietos Iván en el Senado y Samuel en la Alcaldía. Y fama de corrupta ha tenido también desde el principio, o aun desde antes del principio: desde que gobernaba a Colombia el general abuelito en nombre del 'binomio Pueblo-Fuerzas Armadas' y su hija María Eugenia era la Evita Perón de los descamisados colombianos en su calidad de directora de la Secretaría Nacional de Asistencia Social (Sendas). En cambio Gustavo Petro, que procede del grupo guerrillero M-19 (fundado en el seno de la llamada 'Anapo Socialista' y bajo la consigna "con el pueblo, con las armas, con María Eugenia al poder"), ha ido derivando hacia la derecha por razones de pragmatismo político y conveniencia personal.
 
Y entonces ¿dónde está la izquierda del Polo? ¿Se fue a los 'Verdes' en pos del ex alcalde (del Polo) Lucho Garzón? No puede ser, ya que los 'Verdes' ni son verdes ni son de izquierdas. ¿Estará en el Partido de la U, que hasta ayer respaldaba la Alcaldía de Samuel Moreno y en vista de la crisis le retiró su apoyo por boca de su presidente Juan Lozano? No puede ser tampoco: la U sigue siendo uribista.
 
Tal como van las cosas, los únicos de izquierda que van a quedar en el país son el presidente Juan Manuel Santos y su ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo.
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