Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2001/08/20 00:00

Las jugadas de ‘El jugador’

Juan Manuel lo que quiere es ser presidente, y son pocas las oportunidades concretas que continuar en su cargo le ofrece para cumplir su objetivo

Las jugadas de ‘El jugador’

El jugador’, como bautizó recientemente la revista Diners al ministro de Hacienda, Juan Manuel Santos, tiene al frente de él una interesante mano de póker: depende de cómo juegue las cartas tomará uno de tres caminos definitivos en su futuro político.

Podría, por ejemplo, apostar con el trío de jotas que ya tiene en la mano por el sólo hecho de ser Ministro de Hacienda, y tomar la decisión de quedarse ahí hasta el final del gobierno. Esa sería la que a muchos colombianos les parecería la jugada más obvia. Si ha sido tan bueno y tan serio, dos requisitos que la pésima situación de nuestra economía exige a quien la maneje, ¿por qué no se queda hasta el final? ¿Por qué no utilizar su bien ganado prestigio para acabar las tareas pendientes, como hacer aprobar la ley de pensiones, el requisito restante para enderezar la economía?

Por desgracia esta posibilidad va en contravía de las realidades políticas. Juan Manuel lo que quiere es ser presidente, y son pocas las oportunidades concretas que continuar en su cargo le ofrece para cumplir su objetivo. Santos, por lo demás, tiene una personalidad impaciente. Como buen jugador le gustan los grandes riesgos. Y para ganar el juego es muy probable que necesite más que un trío de jotas. Pero cambiando algunas cartas puede jugarle a sacar un full house, convirtiéndose en el próximo jefe único del Partido Liberal.

Esta sería la jugada más lógica. Manteniendo su independencia frente a Serpa tendría un papel protagónico en la próxima campaña y adquiriría una posición lo suficientemente honrosa para alguien que, como él, jamás ha pretendido hacer el camino político por fuera del partido.

Sin embargo, esta posibilidad tiene un problema: que la jefatura del liberalismo no garantiza tener el poder real. Si bien es una posición muy honrosa, es mucho más adorno de balcón que cualquier otra cosa. Pero el poder real es el que no solamente le gusta a Juan Manuel, sino el que le sirve.

Por eso la tercera posibilidad es la de apostarle a sacar un póker, jugándosela como jefe de debate de Horacio Serpa.

Para muchos quizás esta jugada, que para Juan Manuel es la más útil, puede parecer un poco rara: a estas alturas de su prestigio político, y si Juan Manuel puede escoger ser el jefe único de su partido, ¿qué razón tendría para preferir quedar de empleado de Serpa?

La razón es sencilla: es que ahí es donde está el poder real.

En esa posición será Juan Manuel el que decida quién habla con el candidato, quién aparece en el balcón con el candidato y quién puede ser interlocutor del candidato. Como jefe de debate de Serpa no sólo se adueñaría del candidato y, de salir elegido éste, del próximo gobierno, sino que se adueñaría además del Partido Liberal, clave para sus aspiraciones presidenciales.

Porque si hay algo que le falta a Juan Manuel, por ahora, son méritos políticos. Comenzó su carrera al revés de lo normal. Mientras casi todos los políticos empiezan de abajo para arriba, él la comenzó arriba. Pasó de ser nada en materia política a ser ministro. Pero para ser presidente le falta todavía untarse de barro.

Por lo demás, Juan Manuel tiene fama de arrogante. Convertirse en subalterno de Serpa le ayudaría, además, a borrar esa imagen.

Lo único que podría derrotar el póker de Juan Manuel sería que Serpa resuelva jugar su re-póker. Porque la verdad es que el que escoge al jefe de su debate es el candidato, y no Juan Manuel.

Pero Serpa también ganaría poniendo a Santos al frente de su campaña. El gran hueco de sus méritos como candidato está en el tema económico. Sus otros dos defectos, su fama de populista y su papel en el 8.000, han ido desvaneciéndose, el primero por cuenta de la seriedad que ha demostrado en muchos temas espinosos, y el segundo por el simple transcurso del tiempo. Pero su fama de ignorancia en materia económica persiste, y la presencia de Santos podría matizarla enormemente.

Cuál jugada escogerá Juan Manuel: ¿La obvia? ¿La lógica? ¿La útil? Gran reto para ‘El jugador’.



ENTRETANTO… ¿Estaré equivocada o las peleas entre el Ministro de Hacienda y el de Trabajo, el primero las gana en los titulares y el segundo en la realidad?

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