Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2009/11/21 00:00

Las mentiras de Juan Pablo

No voy a poner en tela de juicio las expresiones de perdón que ha demostrado Escobar. Sí le reclamo que haya contado parte de la verdad.

Las mentiras de Juan Pablo

O el hijo de Pablo Escobar nos está mintiendo o no nos ha dicho toda la verdad. Esa es la sensación que nos deja a muchos colombianos el informe de la unidad de investigación de El Tiempo en el que 'Popeye', el sicario de Pablo Escobar, acusa a Juan Pablo, el hijo del capo, de haber participado en un operativo en Medellín que terminó con el asesinato del capitán de la Policía Fernando Hoyos Posada, en 1992, es decir, cuando Juan Pablo tenía tan solo 14 años de edad.

Aunque en ciertos sectores interesados en tapar verdades de nuestro pasado violento ha calado cada vez más la tesis de que a los bandidos como 'Popeye', o Mancuso o 'Don Berna' no hay que creerles, la realidad es que en esta ocasión la denuncia de 'Popeye' coincide con los informes de la Policía colombiana de ese entonces. Y según esos datos de inteligencia, para el año 1992-1993, el hijo de Pablo Escobar no sólo ya había participado en la muerte de un capitán de la Policía -primero volaron la entrada a su casa y luego entraron a su habitación y acribillaron al capitán y a su esposa-, sino que era un joven que manejaba sofisticadas armas y que se había convertido en un personaje clave de referencia de los sicarios de Pablo Escobar, sobre todo luego de que su padre se fugó de la Catedral y entró forzosamente en la clandestinidad. Hasta el propio general Naranjo salió a confirmar esos informes en una entrevista a la AP. "Esos sicarios connotados le preguntaban a este muchacho que era adolescente y él decía 'Haga'…, de eso la Policía da fe", afirmó a la agencia el propio general Naranjo.

Pero no sólo el director de la Policía, Óscar Naranjo, coincide con la denuncia hecha por un confeso criminal como 'Popeye'. También un alto funcionario adscrito en ese tiempo a una entidad en Medellín recibió por esas mismas fechas una llamada del propio Juan Pablo Escobar. La voz que escuchó era una voz intimidante, agresiva y fuerte, que de manera envalentonada le hizo entender que era capaz de conseguir cualquier cosa por ser quien era. Según el entonces funcionario, quien me pidió proteger su identidad, la llamada fue hecha en un tono violento y amenazador, muy distinto al tono conciliador con que conquistó al país Juan Pablo hace unas semanas, cuando les pidió perdón a los hijos de Luis Carlos Galán y al de Rodrigo Lara Bonilla y les escribió una compungida y muy sentida carta. "Me llamó a decirme que la Policía iba a matar a un amigo suyo y que si algo le pasaba a su amigo, él me iba a matar", recordó la fuente. "Si le pasa algo a mi amigo, a usted lo mato hijuep…", según el ex funcionario.

Pero no sólo él está de acuerdo con Naranjo y con 'Popeye'. También las informaciones que se publicaron por entonces en los periódicos pintaban un Juan Pablo Escobar bastante más relacionado con los negocios y con la vida de su padre, que lo que él mismo ha admitido. Si nos atenemos a la versión rosa que él les ha dado a los medios argentinos, en esa época él era un joven ingenuo, alejado del negocio y de los actos violentos de su padre; según esa versión, su papá siempre separó los negocios de la familia, nunca los involucró e incluso tuvo la oportunidad de hacerle caer en la cuenta de que él no comulgaba con muchos de sus actos violentos.

Yo no voy a poner en tela de juicio las expresiones de reconciliación y de perdón que ha demostrado Juan Pablo Escobar en estas últimas semanas para con las víctimas de su padre. Tampoco voy a cuestionar su sinceridad en el apretón de manos con los hijos de Luis Carlos Galán ni con el hijo de Rodrigo Lara. Sin embargo, sí le reclamo que sólo nos haya contado una parte de la verdad y que la otra, la que no quiere que se sepa, haya tratado de maquillarla de manera deliberada. Sí le reclamo que en lugar de enfrentar su pasado, intente jugar con la verdad de lo que sucedió y se haga pasar por otra víctima de su padre, cuando en realidad fue un victimario que alcanzó a usufructuar el poder del capo.

Pero sobre todo creo que Juan Pablo Escobar nos debe una explicación a todos los colombianos. Una explicación que tiene que ir algo más allá de sus cortas y exiguas declaraciones desmintiendo las denuncias de 'Popeye'. "Todo es falso, son mentiras y afirmaciones amañadas a sus intereses personales", fue su respuesta desde Argentina. Ahora falta que desmienta al general Óscar Naranjo y a una cantidad de colombianos que lo recuerdan como el todopoderoso hijo del capo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.