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Opinión

  • | 2017/03/01 18:41

    Las mil y una … constituciones y la Constitución transitoria para las FARC

    Ley del gobernante, las varias constituciones que ha tenido Colombia y la Constitución transitoria para las FARC.

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La constitución es la norma que regula, limita y controla el poder político, es la ley que sujeta a los gobernantes. Se puede modificar excepcionalmente, pero cuando los gobernantes la modifican a su antojo, simplemente deja de existir y se convierte en un instrumento más del poder.

En Colombia, se expidieron 13 constituciones provinciales (1810-1815), y además la Constitución de Cúcuta de 1821, Bolivariana de 1828, de Nueva Granada 1832, de 1843, de 1853, de 1858, de Rionegro de 1863, y la Constitución de 1886. Durante los últimos noventa años del siglo XIX se promulgaron 21 constituciones, lo que equivale a una cada 4,3 años. Fueron años de debates y guerras entre centralistas y federalistas, entre partidarios de la libertad religiosa y el Estado católico, entre defensores de las primeras ideas de libre comercio y proteccionismo. Como bien diría Hernando Valencia Villa, las constituciones fueron cartas de batalla, la imposición de las ideas del vencedor sobre el vencido.

Durante los 105 años de vigencia de la Constitución de 1886, se promulgaron cerca de 76 actos legislativos, lo que equivale a un índice de reforma del 0,72 anual. Al inicio, se trató del triunfo de los conservadores y la derrota del liberalismo radical; luego la reacción de un liberalismo moderado; después la aparición de nuevos conflictos sociales; más tarde, la violencia bipartidista y su solución mediante el pacto del Frente Nacional y el abuso del estado de sitio; y por último, el narcotráfico y sus estragos. Fueron transacciones y repartos de poder.

Durante los 25 años de vigencia de la Constitución de 1991, ha tenido 40 reformas, lo que equivale a un índice de reforma del 1,6 anual, más del doble que la anterior. Se traducen en 38 adiciones, 94 modificaciones, 65 artículos modificados una vez, 15 modificados dos veces, 5 tres veces, y uno cuatro veces. Es cierto, esta constitución fue la luz al final del túnel, prohibió la extradición como una forma de solución a la agresión del narcotráfico, tuvo la participación mayoritaria del M-19 en su confección, destacó la carta de derechos, creó la acción de tutela y la Corte Constitucional, estableció controles a los congresistas, prohibió las suplencia y dispuso procedimientos como la perdida de investidura para éstos y la moción de censura para ministros. Al comienzo, se esperó la reacción de la clase política con una gran contrarreforma, que llegó a cuenta gotas por la puerta de atrás; después, vinieron los ajustes al régimen territorial y su financiación, la extradición, la Corte Penal Internacional; y luego, las reformas políticas y la reelección presidencial. Hoy la clase política ha vuelto por sus fueros, no obstante muchos de sus miembros han pagado con cárcel sus errores. Ha sido el reconocimiento de los derechos sociales, los déficits de su financiación, y el reacomodo de la clase política.

Con el reciente acuerdo de paz, se nos plantea una nueva Constitución transitoria para las FARC, de 10 o 15 años de vigencia, una especie de régimen paralelo, que implica la adopción del acuerdo como parámetro de interpretación y validez de las demás normas constitucionales y legales que lo implementen; la creación de la justicia especial de paz, un control de constitucionalidad limitado, así como, la incorporación de los rebeldes a la vida política, el reconocimiento y financiación de su partido, y el acceso a curules en la Cámara y el Senado. Una mezcla del constitucionalismo de transacción y reconocimiento de derechos políticos y sociales.

Es cierto que el conflicto con las FARC se acabó, pero también es cierto que el gobierno y la clase política negoció, transó, cedió, a costa de un Estado débil e ineficiente, al cual le reclamarán su incumplimiento en el futuro, y sin que tuvieran ninguna consideración con la Constitución vigente.

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