15 noviembre 2012

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Las mujeres del General

Por Fanny Kertzman

OPINIÓNUn romance extramatrimonial derrumbó al general David Petraeus, director de la CIA y condecorado héroe de guerra. Dos mujeres luchaban por su afecto.

Las mujeres del General.

El general de cuatro estrellas David Petraeus es un héroe nacional. En el curso de 37 años fue comandante de las tropas americanas en Iraq y comandante de las tropas americanas y de la Otan en Afganistán. Intenso, ambicioso y enormemente competitivo, Petraeus tiene la reputación de ser uno de los co
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mandantes más brillantes de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Fue comandante de las fuerzas en Iraq, después fue responsable de las operaciones militares estratégicas en Asia Central, lo que incluye a Afganistán y Pakistán, y en el Medio Oriente. En el 2010 se convirtió en el comandante de la tropa en Afganistan hasta el 2011, cuando entregó el comando al general John Allen. En agosto del 2011 se retiró del servicio militar y pasó a dirigir la CIA, la Central de Inteligencia.

Años atrás, en el 2006, cuando Petraeus dictaba una conferencia en Harvard, se le acercó una alumna de postgrado de la universidad, Paula Broadwell, quien le manifestó su interés en la lucha antiterrorista y en los métodos contra la insurgencia. Petraeus le entregó su tarjeta personal y le dijo que contara con su ayuda. Broadwell estaba dentro de la vida militar también, como graduada de West Point, al igual que Petraeus. Hizo un postgrado en Harvard y es candidata a un PhD de Kings College de Londres. Es reservista de las Fuerzas Armadas y fue oficial de inteligencia.

Broadwell logró que Petraeus aceptara ser su director de tesis, pero después ella tuvo la idea de escribir un libro sobre el general, lo que él también aceptó. Con el fin de hacer la reportería, Broadwell viajó seis veces a Afganistán en el 2010. Fanática del buen estado físico, lo mismo que Petraeus, entrevistó a su sujeto mientras trotaban al ritmo de una milla en seis minutos. Y sucedió lo que tenía que suceder. Cuando Petraeus se retiró del ejército para asumir la dirección de la CIA en agosto del 2011, floreció un romance que duró cuatro meses y medio. Petraeus está casado con Holly Petraeus, quien trabaja como civil en las Fuerzas Armadas y tienen dos hijas. Paula está casada con Scott Broadwell, un médico radiólogo, y viven en Charlotte, North Carolina, con sus dos pequeños hijos.

Mientras tanto, el FBI iniciaba una investigación por la queja de una mujer de Tampa, Florida, Jill Kelley, quien aseguró que estaba siendo acosada por email. La mujer estaba recibiendo emails, que si bien no eran amenazantes, no dejaban de ser molestos, en los que le decían que dejara de coquetear con Petraeus, la acusaban de estarse exhibiendo con él, de ser una seductora y de tocarle las piernas por debajo de la mesa durante un banquete.

El FBI pensó que alguien se había apropiado de una cuenta de Gmail del general Petraus, de donde parecían venir los mensajes, pero al investigar más a fondo se encontraron con que el acosador era Paula Broadwell, y al revisar su correo descubrieron el romance, para el que ambos utilizaban la cuenta de Gmail. La manera como se comunicaban era que cada uno dejaba mensajes sin enviar en el correo y después accedían a la cuenta para leer los mensajes. Con ello creían que no estaban dejando rastros. Cuando Petraeus fue advertido de la investigación del FBI, renunció a su cargo, lo que sucedió el 10 de noviembre, un día después de las elecciones presidenciales.

No solo Kelley estaba recibiendo emails, sino también el general John Allen, estacionado en la Base de la Fuerza Aérea MacDill en Tampa. Un personaje que se identificaba como la "patrulla Kelley" le dijo en un email que se alejara de Jill Kelley, sobre quien decía que era una persona peligrosa. Allen es un general de cuatro estrellas, que después de una brillante carrera militar, reemplazó a Petraeus como comandante de las fuerzas internacionales de seguridad y de Estados Unidos en Afganistán. Allen tenía una relación de amistad con Kelley y su esposo, quienes se destacaban dentro de la vida social de Tampa, que gira alrededor de la base militar.

Al general Allen se le encontraron entre 20.000 y 30.000 páginas de emails que están siendo investigadas, de las cuales cientos fueron intercambiadas con Kelley. El FBI está investigando si se violó la seguridad nacional al divulgar documentos clasificados como secretos. Allen iba a ser nombrado como comandante de la OTAN, pero a raíz de este escándalo no se ha confirmado la promoción. El Pentágono ha dicho que algunos de los emails son "coquetos" y "de naturaleza cariñosa", pero Allen ha negado cualquier affair. Otra fuente dice que los mensajes son claramente sexuales.

Lo cierto es que Kelley es una mujer de sociedad, cuyo interés gira alrededor de lo que sucede en la base MacDill y de los generales que en ella habitan. Las fiestas ofrecidas por los esposos Kelley son famosas por lo faustuosas. Kelley se llama a sí misma "consul honoraria" y así dice en la placa de su carro. Su marido es un distinguido oncólogo especializado en cáncer de esófago.

La influencia social de Kelley llegó a tal punto que al expresar su deseo de saltar como paracaidista con el Comando de Operaciones Especiales de Paracaídas, el honor le fue concedido. Cuando le dijeron que dicho privilegio estaba reservado a los VIP, ella dijo que ella era una VIP. Pero parece que no dejó muy buena impresión pues el equipo solicitó que no la dejaran volver a saltar con ellos.

Sin embargo, los medios han descubierto que a pesar del fausto, los Kelley perdieron un edificio por no pagar la hipoteca y tienen varias demandas debido al no pago de sus deudas. Eso no basta para que Kelley haya llamado al 911 a quejarse de la presencia de reporteros en su jardín diciendo que ella tiene "protección diplomática". Kelley y su esposo han contratado a un prominente abogado y a una especialista en relaciones públicas para que los asistan en este caso.

Como consecuencia de estos episodios Paula Broadwell perdió el security clearance, o sea la confiabilidad en seguridad. Su computador fue tomado por el FBI, su casa fue registrada y se sacaron varias cajas con documentos, que en este momento están siendo revisados. Por su parte, se le prohibió a Kelley el ingreso a la base MacDill.

El FBI ha encontrado bastante información secreta en el computador de Broadwell, quien no ha tenido empacho en declarar públicamente que ella tiene acceso a información secreta del gobierno, siendo ella reservista "con autorización de acceso a información compartimentalizada y sensitiva al nivel de secreto máximo". Ella admitió que ha sacado información secreta de edificios del gobierno. Se refirió a Petraeus como un "gran espécimen físico". La Fiscalía está decidiendo si eleva cargos contra ella por violación a la seguridad nacional. Lo que está claro es que la información reservada que ella guarda no fue suministrada por Petraeus.

Al renunciar, Petraeus expresó su falta de criterio y arrepentimiento por haber tenido un affair. Una persona que trabaja en la agencia de seguridad más sensible del planeta no tiene derecho a tener secretos, puede ser víctima de extorsión. Tal parece que Petraeus no tendrá que enfrentar la justicia, lo que no está tan claro para Paula Broadwell. En cuanto a Jill Kelley, su agitada vida social es cosa del pasado. Cabe preguntarse que harán los maridos de estas dos mujeres, quienes de casualidad, ambos son médicos.
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