Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2008/09/07 00:00

    Las oficinas de prensa según Álvaro Uribe

    Las oficinas de prensa de las entidades públicas no existen para defender a los titulares de turno o difundir acusaciones abstractas. Tampoco son – en democracias la menos – portavoces de la familia presidencial.

COMPARTIR

No es extraño que la Presidencia de la República emita dos o tres comunicados en un día sobre el mismo tema. Muchos de apenas un párrafo, con las palabras precisas para devolver el golpe y cargados de frases célebres que se repiten sin parar en los titulares de prensa. Pero más allá de esta conocida prolijidad oficial, sorprende que la secretaría de Prensa del gobierno se utilice cada vez más para referirse a temas personales del presidente Álvaro Uribe Vélez y asumir su defensa. Como si él y el Gobierno fueran la misma cosa.

En junio pasado, en pleno escándalo por las revelaciones de Yidis Medina sobre la aprobación de la reelección, la oficina de Prensa de Palacio emitió seis comunicados sobre el tema en apenas cuatro días. Nos llenaron de versiones oficiales sobre las llamadas que recibió el hijo del Presidente de la ex congresista y oímos los consejos que Uribe Vélez le dio en su condición de padre de familia – “dije a mi hijo Tomás que no le pasara más al teléfono” –. Para cerrar esta defensa mediática, los comunicados decían que “los colombianos pueden tener la certeza que mi familia y yo no los engañamos” y que “el Gobierno nada tenía que esconder”. Como si la familia Uribe y el Gobierno fueran la misma cosa.

En los últimos días, el Presidente recurrió nuevamente a la Secretaría de Prensa de Palacio para atacar a sus contradictores. El 26 de agosto, la Casa de Nariño difundió dos comunicados donde le pedía explicaciones al senador liberal Juan Fernando Cristo por su actuación en el manejo de recursos para las campañas al Congreso de 1991. Ambos textos – que no superan las 50 palabras – son prácticamente iguales y concluían con una insinuación imprecisa: “Él sabe por qué se le pregunta”.

Dentro de esta misma pelea con el Partido Liberal, la Casa de Nariño asumió la defensa del Presidente después del cuestionamiento que le hizo César Gaviria sobre la gestión de Uribe como director de la Aeronáutica Civil. Con pelos y señales, la Secretaría de Prensa le “recordó” a los colombianos lo que andaba haciendo nuestro Presidente hacía 25 años.

Las oficinas de prensa de las entidades públicas no existen para defender a los titulares de turno, para difundir acusaciones abstractas o aportar pruebas de posibles investigaciones judiciales. Las oficinas de prensa tampoco son – en democracias como la colombiana, por lo menos – portavoces de la familia presidencial. Su función natural es difundir los actos de gobierno y reaccionar frente a temas propios del ejercicio presidencial. Las oficinas de prensa deben propender por una relación fluida y transparente entre el Poder Ejecutivo y los ciudadanos.

La investigación sobre las posibles irregularidades en el trámite de la reelección presidencial compromete a Álvaro Uribe y otras personas que trabajan o trabajaron con él, pero no es un asunto del Gobierno Nacional. Esta defensa debe asumirse por fuera de los canales institucionales y sin usar los recursos oficiales; sin gastar el tiempo de los empleados públicos y los bienes del Estado. Lo mismo sucede con los dardos que con frecuencia le lanza el Presidente a la oposición y a algunos periodistas, o con cualquier explicación que él quiera dar sobre su pasado en la vida pública. La Presidencia de la República no es el presidente Álvaro Uribe Vélez. No por ahora.



--------------------------------------------------------------------------------


*Carlos Cortés Castillo es director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Prensa
(FLIP)

carlos@flip.org.co

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1830

PORTADA

En la cuerda floja

La economía avanza a paso muy lento. Se necesita con urgencia un estartazo, pero el desánimo y el pesimismo limitan las posibilidades de una recuperación.