Sábado, 21 de enero de 2017

| 1992/06/15 00:00

LAS SIETE PLAGAS DE GAVIRIA

El partido no está gobernado con el Presidente ¿O será el Presidente con el Partido?

LAS SIETE PLAGAS DE GAVIRIA

1. LA PLAGA DEL APAGON. NO HAY DUDA DE que por mal que estuvieran las cosas, todo habría sido manejable para Gaviria de no haberse tenido que decretar el racionamiento de luz. Como es un problema sin solución y sin culpables claros y únicos, el asunto lo tiene apabullado. Y como no hay situación por mala que sea que no sea susceptible de empeorar, el racionamiento de luz muy posiblemente podría terminar extendiéndose hasta el año 93 . Lo que parece que pasó es que juntamos verano con verano, y el próximo invierno no llega hasta octubre. De aquí a esa fecha el país incluso corre el riesgo de enfrentarse a un apagón total, porque lo único cierto es que ya no llovió.

2. La plaga de la guerrilla.
El rompimiento de las conversaciones de Tlaxcala es de una gravedad que los colombianos no han querido medir en su total dimensión. El país ha quedado colocado en una situación muy vulnerable frente a la posibilidad muy cercana de una escalada terrorista. La política de sometimiento de los narcos, que desde mi punto de vista tiene casi todos los lados buenos, también tiene uno muy malo: el efecto de demostración que hizo del terrorismo como instrumento de ablandamiento.

3. La plaga del café.
El desplome de los precios internacionales del café va a producir en los próximos meses una pérdida real de ingresos del sector cafetero colombiano.
Regiones normalmente prósperas, como lo son los 10 departamentos cafeteros, están abocados al peligro de un empobrecimiento regional que se suma a los no pocos dolores de cabeza del Presidente.

4. La plaga de la agricultura.
La postración de la agricultura es otra plaga del gobierno Gaviria. Pocas veces el sector había estado más emproblemado, y con menos salidas a corto o mediano plazo, por cuenta de varios factores. Desde luego que uno de ellos es la guerrilla, que ha frenado peligrosamente la actividad agricola, pero también lo es un contexto internaeional en el que los precios de nuestros productos están por el suelo.
Pero no se ve en el equipo económico del Gobierno una política coherente para favorecer la agricultura.

5. La plaga de los sindicatos.
La velocidad y la docilidad con las que el Gobierno cedió ante el paro de Telecom resolvieron un problema a corto plazo pero crearon uno más grave a mediano plazo. Aunque parezca raro, los del sindicato de Telecom, cuando decretaron el paro, no se habían dado cuenta de que estaban frente a un arma tan poderosa. Sabían que podían parar, pero los primeros sorprendidos con su éxito fueron ellos. Automáticamente quedaron aleccionadas las demás empresas del Estado con algún peligro de ser privatizadas. Por poner un ejemplo, está el caso del Seguro Social, donde existe ya un plan de contingencia que incluye la posibilidad de un paro en caso de que al Gobierno se le ocurra siquiera tomar un primer paso en el tema. El último paro que hubo en el Seguro fue en el año 77, cuando se produjeron 31 muertos.
El colombiano resiste no llamar por teléfono pero no resiste agonizar en una camilla mientras una enfermera en paro lo observa indiferente. Pero la secuela más grave del paro de Telecom es que se ha conformado una especie de frente intersindical que producirá una inmediata solidaridad en caso de que alguna empresa del Estado entre en paro.

6. La plaga de la economía. Aunque el primer trimestre fue muy bueno, es probable que distintos factores, entre ellos de manera sobresaliente el energético, determinen que este termine siendo el año de menor crecimiento en los últimos 25 años. Cálculos de expertos indican que el desempleo podría crecer al 15 por ciento para finales del gobierno. Las causas de la inflación arrojan un diagnóstico nefasto: no hay exceso de demanda sino escasez de oferta. Y en plena política de apertura, tenemos un sector exportador al borde de la quiebra, pues la inundación de dólares que han llegado al país dólares justos pero también sumas millonarias en dólares pecadores está perturbando gravemente la economía, produciendo una revaluación permanente;

7. La plaga liberal.
No es una ironía, aunque suene así. Pero la última de las siete plagas del presidente Gaviria es el Partido Liberal, que no está gobernando con el Presidente. (¿O será el Presidente el que no está gobernando con el Partido?). Es el propio liberalismo el que está abortando la reforma tributaria, prioridad del Gobierno en estos momentos. El diagnóstico es sencillo. De 56 senadores liberales, hay 10 nuevos y 46 "revocados", que cuando Gaviria gobernaba sin plagas masticaban calladitos su descontento. Ahora que el Presidente está "restiado" se les encendieron los ánimos revanchistas. Pero, adicionalmente, el liberalismo cree que no está representado en el gabinete. Sostiene que los ministros de otras corrientes fueron concertados, mientras que los ministros supuestamente liberales, o son gaviristas, o son particulares que no han sudado jamás la camiseta del Partido. Y como si fuera poco lo anterior, un esquema como el de Gaviria que permite particiar en el Gobierno y al mismo tiempo criticarlo es totalmente desmotivante para los sectores que sí lo apoyan.

Si en el caso de Egipto Dios mandó las plagas para convencer al Faraón de que le diera una salida al pueblo escogido, en el caso colombiano sobran las conclusiones. -

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