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Opinión

  • | 1985/08/19 00:00

    LAS VENTAJAS DE UN PAIS TERRENAL

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La simple transmisión de un reinado por televisión puede ser el reflejo clarísimo de lo que es un país. Para llegar a esa conclusión basta comparar la reciente emisión de "Miss Universo" con nuestros múltiples reinados locales (Belleza, Bambuco, Café, etc.). Salta entonces a la vista la gran diferencia. Una diferencia que se puede resumir en un solo concepto: nuestros reinados son eminentemente artesanales, mientras los reinados concebidos al estilo Miami son producciones en serie.
Desde la cantidad de participantes (79 en este caso), la forma como se presentan ante el público (siguiendo las leyes del mercadeo) y el espectáculo que ofrecen (a manera de comercial), hasta el momento definitivo (cargado de dólares y diamantes). Cada segundo está enmarcado en esa línea inconfundible que hace pensar en rótulos, empaques plásticos, marcas y estantes de supermercados. No es exageración, es sencillamente la confrontación de un estilo. Repasando aun de manera desprevenida la transmisión del reinado se perciben las condiciones anotadas.
1. La asfixiante presentación de las candidatas previamente ensayadas para decir cómo se llaman, cuántos años tienen, de donde vienen. Todo hecho con la sincronización y la rapidez con que lo harían muñecas parlanchinas en una prueba de control de calidad.
2. El producto presentado en su ambiente ideal. De la misma manera que la galleta tostadita se muestra en el comercial de televisión al lado de una humeante taza de café, aquí las mil y una misses ataviadas con sus trajes de baño se ofrecen cual sirenas en las playas o cual dianas cazadoras entre verdísimos follajes. Ni tan hermosos paisajes ni tan estilizadas poses son simplemente parte de un show, detrás de cada gesto hay una ideologla, una manera de interpretar la realidad, una aproximación a vender la "Miss Universo" en construcción.
3. Otra vez, a la hora de las preguntas "extraidas del misterioso sobre", este espíritu omnipresente se hace notar. Son preguntas estándar, rebuscadas y tan frías como un cerebro computarizado. Preguntas que predeterminan respuestas adjetivadas (y no Podemos olvidar que la adjetivación es la base de la publicidad. "Compre por bueno, bonito y barato"). ¿Será hilar demasiado delgado? o ¿ir destapando las costuras de una enorme red?
4. El título de "Miss Universo" y su secuela de contratos ya son el puntillazo final, él sello de "optima calidad" que los expertos otorgan a la reina que otros han fabricado. Bien lo dijo Sandra Borda en entrevista con Pilar de López tres horas antes de la elección: "Aquí enseñan a cantar y a bailar de un día para otro. Son expertos en hacer estrellas de la noche a la mañana".
Este sistema mercantil y despersonalizado tiene ventaias y desventajas. Como espectaculo, como show de televisión cumple con todas las reglas del juego. Como competencia de valores humanos es contundente y hasta cruel. Lo digo quizás pensando en Sandra que hizo una magnífica representación. Si bien su elección como señorita Colombia fue muy controvertida, los progresos que hizo en un año de reinado, la preparación que demostró antes de su viaje, le habían hecho subir notablemente el puntaje. Sin embargo, a la hora de la verdad salió en dos o tres tomas brevísimas o perdida entre ese ejército de señoritas "del monton", muchas de las cuales pasarían inadvertidas en cualquier calle de Bogotá.
Ni siquiera su bellísimo vestido de noche se pudo apreciar debidamente. Por fortuna Julio E. Sánchez V. tuvo la buena idea de hacer un especial que llamo "La antesala del concurso", en donde la señorita Colombia demostró con qué seriedad se había preparado para el evento. ¿Por que no quedó entre las finalistas? ¿Por qué la noche de la coronación apenas sí se vio? Digamos que son consecuencias del sistema que impera en "Miss Universo" y admitamos que las reglas hay que respetarlas, pero no es facil para un pueblo como el nuestro entender tanta mecanización. En el reinado de Cartagena aun a la candidata más insignificante se le da realce e importancia, quizás porque nuestros concursos son todavía artesanales. Alguna ventaja tendríamos que tener... de verdad que a veces se consuela uno haciendo estas reflexiones, si no conserváramos nuestro espíritu artesanal, tal vez no gozaríamos tanto nuestras cosas. Que lo digan artistas como Jorge Hahna dedicado a tallar paso a paso sus bellísimos medallones en oro y plata, o diseñadores como Alfredo Barraza capaces de entregarse por completo a la producción de un ajuar, o reinas como Sandra Borda que gracias a su personalidad se distinguen del montón.
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